Agility
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Description

El agility es una disciplina canina que cada vez tiene más practicantes y espectadores. Los motivos son varios: la acertada combinación de espectacularidad y técnica, la mentalidad positiva y alegre que caracteriza a los participantes, tanto en los entrenamientos como en los concursos, la variedad de pruebas y trazados, la posibilidad de practicar este deporte a todas las edades, reforzando la relación del hombre con el animal. Este manual te ofrece toda la información necesaria para preparar debidamente la participación en un concurso: ejercicios preliminares de obediencia y primera aproximación al entrenamiento, órdenes, aprendizaje con obstáculos, tipos de conducción, soluciones a los errores más comunes, preparación para los concursos... Un libro con respuestas prácticas y exhaustivas, que te permitirá instaurar una relación de compenetración total entre el perro y su dueño y lograr resultados brillantes en velocidad y precisión.

Sujets

Informations

Publié par
Date de parution 15 juillet 2016
Nombre de lectures 0
EAN13 9781683251200
Langue Español
Poids de l'ouvrage 4 Mo

Informations légales : prix de location à la page 0,0250€. Cette information est donnée uniquement à titre indicatif conformément à la législation en vigueur.

Exrait

Chiara y Giancarlo De Martini



AGILITY





EDITORIAL DE VECCHI
A pesar de haber puesto el máximo cuidado en la redacción de esta obra, el autor o el editor no pueden en modo alguno responsabilizarse por las informaciones (fórmulas, recetas, técnicas, etc.) vertidas en el texto. Se aconseja, en el caso de problemas específicos —a menudo únicos— de cada lector en particular, que se consulte con una persona cualificada para obtener las informaciones más completas, más exactas y lo más actualizadas posible. EDITORIAL DE VECCHI, S. A. U.
Traducción de Gustau Raluy Bruguera.
Diseño gráfico de la cubierta de Design 3.
Fotografías de Roberto Goria.
Dibujos de los autores.
© Editorial De Vecchi, S. A. 2016
© [2016] Confidential Concepts International Ltd., Ireland
Subsidiary company of Confidential Concepts Inc, USA
ISBN: 978-1-68325-120-0
El Código Penal vigente dispone: «Será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años o de multa de seis a veinticuatro meses quien, con ánimo de lucro y en perjuicio de tercero, reproduzca, plagie, distribuya o comunique públicamente, en todo o en parte, una obra literaria, artística o científica, o su transformación, interpretación o ejecución artística fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada a través de cualquier medio, sin la autorización de los titulares de los correspondientes derechos de propiedad intelectual o de sus cesionarios. La misma pena se impondrá a quien intencionadamente importe, exporte o almacene ejemplares de dichas obras o producciones o ejecuciones sin la referida autorización». (Artículo 270)
ÍNDICE


INTRODUCCIÓN
ORÍGENES Y FILOSOFÍA DEL AGILITY
Orígenes
Principios generales
CONOCER AL PERRO
El carácter
El temple
El temperamento
La docilidad
La vigilancia
La posesividad
La apatía
La combatividad
La sociabilidad
El perro de agility ideal
La elección del cachorro
La raza
El sexo
Test de valoración
ADIESTRAMIENTO DEL CACHORRO
Las primeras enseñanzas
Responder al nombre
Acudir a la llamada
Acostumbrarse al collar y la correa
Las órdenes ¡sentado!, ¡suelo! y ¡de pie!
La orden ¡espera!
La orden ¡ve!
El cobro
Giro a derecha e izquierda
Socialización
Acostumbrar al cachorro a los ruidos
Acostumbrarlo a estar solo
EDUCACIÓN BÁSICA
Perfil del buen educador
Las primeras etapas de la educación para la obediencia
La llamada
La orden ¡quieto!
EL TRABAJO CON LOS OBSTÁCULOS
El instructor
Familiarizar al perro con los obstáculos
Las motivaciones positivas
Iniciación progresiva a los obstáculos
Duración de las sesiones
La elección de las órdenes
Material necesario
LOS OBSTÁCULOS
Saltos de altura
Órdenes y aprendizaje
Salto de longitud
Órdenes y aprendizaje
La rueda o aro
Órdenes y aprendizaje
La mesa
Órdenes y aprendizaje
Los túneles
Órdenes
El túnel rígido
El túnel ciego
Los obstáculos con zonas de contacto
Órdenes
La pasarela
Aprendizaje
La empalizada
Aprendizaje
El balancín
Aprendizaje
El slalom
Primer método: el slalom conducido que se cierra progresivamente
Primera fase
Segunda fase
Tercera fase
Cuarta fase
Quinta fase
Segundo método: slalom con los palos en forma de «V»
Tercer método: slalom con la correa
PREPARACIÓN PARA LAS PRUEBAS DE CLASE I
Trabajo de grupo y preparación física
Las órdenes
Órdenes vocales
Órdenes gestuales
Órdenes posturales
Las primeras secuencias
El back-chaining o encadenamiento invertido
Trabajo en el trazado
Primera fase
Segunda fase
Tercera fase
Cuarta fase
Quinta fase
Sexta fase
Séptima fase
Octava fase
LOS PRINCIPIOS DE LA CONDUCCIÓN
La importancia de las órdenes
La orden justa
En el momento justo, ni antes ni después
En el punto justo
CONDICIONAMIENTO DEL PERRO PARA LA COMPETICIÓN
Los entrenamientos durante la semana previa a la competición
Los preparativos
El día de la competición
Reconocimiento del trazado
El primer recorrido
CORRECCIÓN DE LOS ERRORES EN EL TRAZADO
Los problemas del perro
El perro lento
Las soluciones
El perro demasiado rápido o fuera de control
Las soluciones
Los errores del conductor
El estrés de la competición
Síntomas y causas
PREPARACIÓN PARA LAS PRUEBAS DE CLASE II
Las zonas de contacto
Primer método: utilizar la comida
Segundo método: disminuir la velocidad al lado del conductor
Tercer método: utilizar la gestualidad
Cuarto método: los aros
El trabajo en la pasarela
Fase 1: la zona
Fase 2: colocarse en la zona
Fase 3: en la mitad de la rampa de bajada
Fase 4: desde arriba de la rampa de bajada
Fase 5: desde la tabla horizontal
Fase 6: toda la pasarela
Fase 7: sin correa
Fase 8: aumentar el tiempo y la distancia
Fase 9: liberarlo antes del premio
Fase 10: la primera secuencia
Fase 11: reducir el tiempo de parada
Fase 12: en competición
Los engaños del trazado
La elección
Los obstáculos desalineados
Las trampas
Las combinaciones dificultosas
Las técnicas de conducción
El cambio por detrás del obstáculo
El cambio de brazo
El pivote (front cross)
El corte ciego (blind cross)
La conducción mixta
EJERCICIOS TÉCNICOS DE PREPARACIÓN AVANZADA
Trayectorias y control
Elecciones
Velocidad y control
Saltos fuera de línea, control y pivote
Slalom y entradas obligatorias de túnel
Trayectorias planas, slalom angulados y pivote
Elecciones y trayectorias
REGLAMENTO DE AGILITY
INTRODUCCIÓN
En los últimos diez años, periodo de tiempo relativamente corto, el agility ha vivido un desarrollo y difusión realmente espectaculares, que han afectado especialmente a las técnicas de adiestramiento. Quizá sólo la informática haya tenido un desarrollo tan rápido. Ahora bien, si cambiar el ordenador es fácil, porque basta con comprar uno de última generación, no ocurre lo mismo en el caso del agility. Esta nueva disciplina, que puede considerarse sin ninguna duda un deporte, se ha difundido ampliamente en algunas zonas, mientras que en otras sigue siendo una actividad bastante desconocida.
Por esta razón hemos creído necesario tratar con detalle las últimas novedades técnicas, pero sin olvidar las enseñanzas básicas para todos aquellos que deciden adentrarse por primera vez en el mundo del agility. Apelamos a la comprensión de los lectores expertos, ya que en este libro encontrarán conceptos que para ellos son el pan de cada día, pero para los nuevos adeptos son indispensables. O, como decían nuestros antepasados, semper repetita iuvant .
Buena lectura.


Border collie realizando un salto a toda velocidad
ORÍGENES Y FILOSOFÍA DEL AGILITY
Orígenes
El agility nació en 1977 en Inglaterra. John Varley, miembro del comité organizador del Cruft’s de Londres, buscaba un espectáculo original que animara los intermedios del concurso principal, el Cruft’s Show, la gran manifestación cinófila organizada por el Kennel Club. Pensó en una actividad de este tipo, y para su puesta en práctica se puso en contacto con Peter Meanwell, con quien elaboró —para el Cruft’s del año siguiente— las modalidades de la primera demostración de agility.
El éxito obtenido llevó a repetir el espectáculo al año siguiente, y el Kennel Club decidió publicar un primer reglamento. El agility es una carrera de obstáculos inspirada en el concurso hípico. Los obstáculos (saltos, muro, mesa, pasarela, balancín, empalizada, slalom, túnel rígido, túnel ciego o flexible, neumático, salto de longitud) están dispuestos de manera que forman distintos trazados, con diferente grado de dificultad. El perro ha de completar el trazado en un tiempo fijado por el juez al inicio de la competición. Los errores (faltas, derribo de obstáculos, rehúses) y la superación del tiempo (Tiempo Recorrido Estándar – TRS) dan lugar a las penalizaciones. La pareja perro-guía que obtiene un mejor balance en precisión-velocidad es la ganadora.
El agility es un deporte espectacular que cuenta con importantes ingredientes técnicos y que consiguió ya desde sus inicios un nutrido grupo de aficionados, primero en los clubes caninos ingleses, luego en Europa y, más tarde, en el resto del mundo.
El término inglés agility está aceptado internacionalmente y destaca la cualidad básica de este deporte: la agilidad.
Esta nueva disciplina cinófila ha conservado las características iniciales y el espíritu que le dieron sus creadores: la espectacularidad propuesta por John Varley y el rigor y la técnica aportados por Peter Meanwell, prestigioso adiestrador y juez internacional.


Cruzando la línea de meta


Un yorkshire saltando la rueda
Principios generales
Empezaremos por destacar un aspecto muy importante: el tiempo dedicado a la etapa inicial, en la que se instaura una estrecha relación entre perro y conductor a través del adiestramiento. Este tiempo no sólo se recupera en el momento de empezar a abordar los obstáculos, sino que es el elemento que permite alcanzar un nivel alto, al que no se podría llegar de ningún otro modo.
Una visión superficial del agility se limita al lado espectacular y lúdico, pero olvida que esta disciplina cinófila comporta una preparación meticulosa y una técnica muy afinada.
Esto no quita que parte del éxito del agility, en términos de practicantes y de público, se deba al feliz maridaje entre técnica y espectacularidad, sin olvidar los muchos aspectos positivos de esta actividad en sí misma:
•   el espíritu de colaboración, amistad y alegría que caracteriza a sus practicantes;
•   la variedad de razas, puras o no, que pueden practicarla;
•   la gran originalidad y la variedad de los trazados, que pueden realizarse gracias a la creatividad de jueces y organizadores;
•   la posibilidad de ser practicada, con igualdad de condiciones, por hombres y mujeres de todas las edades.
El agility es una actividad cinófila-deportiva que exige la implicación física y emotiva de perro y conductor. Una de sus características más simpáticas es la participación de perros de raza y mestizos, de duros perros de defensa y dulces perros de compañía. El agility es un deporte y, al mismo tiempo, una diversión, una ocasión de ocio para el perro y para el hombre, que no deja espacio a la violencia y a la agresividad, porque se basa en el juego. En efecto, los perros adiestrados con métodos coercitivos nunca podrán destacar en esta especialidad.
El agility, tanto si se mira desde el punto de vista de la competición de alto nivel, como si se considera una disciplina útil para compensar la falta de actividad debida a una vida demasiado sedentaria y para perfeccionar la educación elemental, es un medio idóneo para proporcionar al animal el equilibrio indispensable que le permita madurar psíquicamente sin desarrollar agresividad.
Una última puntualización antes de pasar a la parte práctica: la primera vez que se asiste a un concurso de agility se tiene la impresión de que realizar un trazado con el perro, en el fondo, es bastante fácil. Pero esto no es cierto. Detrás de una prueba que dura segundos hay una preparación meticulosa que exige paciencia y trabajo por parte del perro y del conductor. El animal debe tener un alto nivel de obediencia, que se obtiene mediante un trabajo alegre y sin constricciones, y con continuos estímulos positivos.
El agility entendido como un juego, un deporte o una competición, tiene unas normas precisas que no cambian y que es necesario conocer. Aconsejamos, por lo tanto, la lectura del reglamento de agility de la Federación Española de Agility y Educación Canina (FEAEC) antes de empezar a trabajar con el perro.


El juez sigue atentamente la evolución del perro en la pasarela
CONOCER AL PERRO
El carácter
Antes de iniciar el adiestramiento propiamente dicho, del tipo que sea, debemos conocer perfectamente al perro, tanto anatómica y estructuralmente (el veterinario será de gran ayuda en esta valoración), como desde el punto de vista del carácter.
Este último aspecto permite una aplicación válida del método natural de adiestramiento, ya que el programa de trabajo cambiará significativamente según el carácter del perro.
Cada perro se comporta de modo distinto al resto de sus congéneres ante los problemas que debe afrontar todos los días, aunque las diferencias a veces sean realmente mínimas, hecho que demuestra la existencia de un carácter individual, determinado por la herencia y las experiencias acumuladas a lo largo de su vida.
Además de recomendar la lectura de un buen texto de psicología canina, a continuación daremos algunos conceptos fundamentales del comportamiento del perro que permitirán conocer mejor a nuestra pareja de agility. En primer lugar, resumiremos esquemáticamente las principales características psicológicas del perro.


Fox terrier en acción: el agility, practicado como afición a alto nivel, es una actividad que divierte al perro
El temple
Es la capacidad del perro de soportar estímulos externos desagradables, físicos y psíquicos, sin que se produzcan reflejos negativos en su comportamiento.
Un ejemplo: el perro que al saltar golpea el obstáculo, si tiene temple volverá a saltar con gran tranquilidad, pero si tiene un temple débil le costará volver a afrontar el obstáculo.
El temperamento
Se entiende por temperamento la rapidez de reacción ante estímulos externos agradables y desagradables. La rapidez de reacción es directamente proporcional al temperamento.
La posición de las orejas, del cuello, la tensión de los músculos, el interés por lo que ocurre a su alrededor son indicadores de un temperamento vivaz.
La docilidad
La docilidad es la capacidad del perro de aceptar de forma natural al hombre como su superior, sin la necesidad de tener que recurrir a métodos coercitivos.
El perro dócil está tan compenetrado con su conductor que a veces, incluso, se anticipa a sus órdenes, y tiene una relación de estimación con él que le hace estar siempre dispuesto a cumplir con entusiasmo cualquiera de sus deseos, aceptando como naturales las limitaciones impuestas por la convivencia diaria.
La vigilancia
Desde el punto de vista del agility, la vigilancia no debe entenderse solamente como la capacidad de avisar de la aproximación de peligros externos, sino también como el «tiempo de atención», es decir, la capacidad de permanecer concentrado más o menos tiempo en un acontecimiento concreto, en nuestro caso en la secuencia de obstáculos. Esta capacidad no es sólo una característica natural, ya que puede ser mejorada con la práctica y es directamente proporcional a la edad del perro.
La posesividad
Se entiende por posesividad el deseo por parte del perro de adueñarse de un objeto que despierta su interés.
Todos los cachorros juegan con la pelota, el trapo, el bastón, y pronto en el juego surge el elemento posesividad. A nosotros nos corresponde motivarlos en este sentido. Esta es quizá la característica psíquica fundamental para un perro de agility, junto con el temperamento, en contraposición con la apatía.
La apatía
Es la falta, en mayor o menor grado, de reacción a los estímulos externos, positivos o negativos. El perro apático no tiene motivaciones y es prácticamente inadiestrable.
La combatividad
Es la capacidad de reaccionar a un impulso desagradable con un comportamiento de lucha.
Puede ser una característica útil para estimular al perro, siempre que la posea en niveles bajos. Pero el exceso de combatividad puede desembocar en una pulsión agresiva hacia sus congéneres o, peor aún, hacia el hombre; por eso no se debe tolerar ya desde cachorro.
La sociabilidad
Es la capacidad natural del perro de integrarse en la sociedad. Esta cualidad debe valorarse siempre en paralelo a la socialización, que es el periodo de tiempo necesario para integrarse en la jerarquía social de su especie o grupo.
El perro de agility ideal
Examinando al perro a la luz de las características caracteriológicas que acabamos de definir, podemos obtener su perfil caracterial con bastante precisión. Si comparamos dicho perfil con el del ejemplar que describiremos a continuación, podremos formarnos una idea del potencial de nuestro perro.
El perro de agility ideal debe tener:
•   un temperamento muy vivaz con tiempos de reacción muy rápidos a todo tipo de estímulos;
•   un temple no muy alto, para poder ser maleable, pero suficiente para soportar el estrés inevitable de los entrenamientos, los viajes y los concursos;
•   un alto grado de docilidad para estar siempre dispuesto a seguir con entusiasmo a su conductor;
•   un tiempo de atención lo más largo posible, para mantener la concentración a lo largo del recorrido;
•   un buen nivel de posesividad, sobre todo en lo que se refiere al perfil predador, para que tenga interés por estímulos positivos, como el mordedor, la pelotita, etc.;
•   una perfecta socialización, con el hombre y con los demás perros, aunque, de hecho, el agility mejorará por sí mismo esta importante característica.
Por otro lado, es evidente que desde el punto de vista morfológico los perros de talla adecuada, ágiles, ligeros, explosivos y veloces tendrán ventaja con respecto a los perros muy robustos, pesados, lentos y poco dinámicos.


Agilidad, velocidad y entusiasmo son las principales cualidades que se necesitan para triunfar en agility
La elección del cachorro
Muchas de las personas que quieren iniciarse en esta disciplina deportiva canina tienen ya un perro y quieren practicarla con él, con la esperanza de divertirse los dos. Otras, por el contrario, todavía tienen que elegirlo y buscan un cachorro que llegue a ser competitivo. Para estas personas ofrecemos una guía exhaustiva que les ayudará a orientarse en una elección que no es fácil, porque nadie posee una bola de cristal que permita realizar una elección segura. De todos modos, se debe tener en cuenta varios aspectos, que pueden ayudar a descubrir un potencial campeón.
La raza
Todos los perros pueden practicar agility. A veces en los concursos participan perros de talla grande, como el dogo o el terranova. Sin embargo, estos perros, además de tener algunas dificultades para afrontar con soltura determinados obstáculos, corren el peligro de lesionarse debido a su propio peso en una caída accidental desde un obstáculo de contacto. Sea como fuere, en el agility están representadas todas las razas caninas. Las más competitivas son quizá las razas de pastor, aunque la experiencia nos dice que la raza no es lo que más cuenta, sino las características individuales.
Por lo tanto, podemos escoger libremente la raza que más nos guste, a condición de que tengamos en consideración las cualidades de carácter y morfológicas indispensables.
El perro de agility debe ser juguetón, atento, vivaz, posesivo, enérgico y reactivo, pero, al mismo tiempo, equilibrado, obediente, dócil, valiente e inteligente.
Desde el punto de vista morfológico, ha de tener una altura correcta en relación con su categoría, debe tener una buena preparación atlética y nunca debe tener sobrepeso, para abordar los obstáculos con soltura y agilidad. Por el momento, en la Categoría Mini existe un equilibrio de razas, y las preferencias están divididas entre shetland, caniche, beagle y jack russell. En la Categoría Estándar los border collie han monopolizado la categoría, quizá por encima de sus propias posibilidades, dado que otras razas varias, como pastores belgas o retriever, pueden hacerlo igual de bien. Además, quien compra un border collie debe saber que no todos los ejemplares de esta raza son futuros campeones, y pocos conductores tienen nivel suficiente para aprovechar plenamente el potencial y las características de esta raza.
Recordemos, no obstante, que en cada raza puede haber un individuo que excepcionalmente sea un campeón potencial; sólo se necesita tener la suerte de encontrarlo.


En Agility Mini, los beagle están logrando resultados excelentes, junto con los shetland y los cocker
El sexo
La elección del sexo es una cuestión totalmente personal. Los adiestradores profesionales tienen preferencias muy subjetivas: unos trabajan mejor con hembras, otros con machos. En líneas generales, las hembras son más fáciles de adiestrar y maduran mucho antes que los machos, pero estos suelen tener características más estables. Esto mismo es válido en referencia a las cualidades relacionadas con la velocidad: las hembras normalmente son más pequeñas y, por lo tanto, más rápidas en las partes estrechas. Los machos, por el contrario, suelen tener el paso más largo y cubren más espacio.
Al elegir el sexo, no podemos pasar por alto mencionar los periodos de celo de la hembra. A este respecto, los problemas son equivalentes. Es cierto que las hembras tienen cambios de humor antes y después del celo que pueden incidir de forma determinante en su rendimiento, pero también es cierto que los machos pueden ser muy distraídos. Sin embargo, normalmente los perros a los que les gusta el agility están tan concentrados que no hay estímulo externo que pueda distraerlos.
Test de valoración
Una vez establecidos la raza y el sexo del cachorro, la elección estará siempre ligada a un componente de suerte, porque es casi imposible valorar bien las cualidades futuras de un animal de un par de meses.
Es importante confiar en un buen criador que, a través de la selección de la raza, haya potenciado las características típicas. Una buena opción es informarse sobre qué criaderos producen los animales que más destacan en los concursos de agility. Siempre que sea posible, será conveniente ver a los padres del cachorro, para asegurarse de que no padezcan enfermedades hereditarias y valorar sus resultados en el mundo de la competición.
El cachorro se elige entre las siete y las diez semanas, no antes, para que haya pasado la fase de imprinting con la madre y los hermanos, pero tampoco después, para no retrasar la adaptación a nuestra «manada». Una que vez se ha encontrado la camada, la parte más difícil es elegir el cachorro; para hacerlo debemos dejarnos aconsejar por el criador. Hay una serie de pruebas que podemos realizar a título indicativo. Veamos a continuación las más interesantes.
•   Comprobemos que el cachorro tiene interés en traer los objetos. La experiencia ha demostrado que un cachorro que a esta edad tiene predisposición para el cobro tendrá facilidad para trabajar con el hombre y será potencialmente un buen perro. Nos agachamos cerca del cachorro y llamamos su atención arrugando una hoja de papel, y, mientras nos mira, le lanzamos la bola de papel a un par de metros; el mejor resultado que podemos esperar es que la vaya a buscar y la traiga. En cualquier caso, descartaremos al cachorro que no muestre interés alguno por este juego.
•   Valoremos la sensibilidad del cachorro: hacemos un ruido fuerte y seco (por ejemplo, golpeamos una cazuela con una cuchara). El cachorro debe escuchar y localizar el sonido; si no siente interés y curiosidad difícilmente responderá con prontitud a las órdenes que reciba durante el recorrido. Asimismo, el cachorro no debe asustarse y huir, porque en tal caso es probable que sea un animal demasiado sensible para poder soportar en un futuro el ruido y el estrés de una competición.
•   Valoremos la inteligencia y la curiosidad: atamos un trapo a una cuerda y lo movemos; el buen cachorro se interesará e irá a ver qué es aquel extraño objeto, lo perseguirá e intentará atraparlo con la boca.
•   Una última prueba muy importante es el test de dominancia del perro o, dicho de otro modo, su mayor o menor grado de sumisión. Nos agachamos, sujetamos al perro y lo ponemos boca arriba, con el lomo contra el suelo o levantándolo, por espacio de 30 segundos. El animal dominante se revolverá, luchará e intentará morder las manos que lo aferran; el sumiso no luchará y evitará la mirada; el animal equilibrado al principio luchará, pero al cabo de poco se calmará e intentará establecer un contacto con nosotros. El perro dominante puede ser el más válido desde el punto de vista de la competición, si bien es cierto que necesitará un buen adiestramiento, un trato firme y un control continuo. El perro equilibrado representa la vía del medio y por esta razón es, sin duda alguna, la opción mejor para un principiante.
Siempre que sea posible, realizaremos más de una visita al criadero, ya que muchas veces la primera impresión no es la correcta. No nos importe ir más de una vez, preguntar y visitar toda la instalación. Cuando hayamos elegido finalmente al cachorro, realizaremos los preparativos para trasladarlo, pensando ya en empezar la educación básica.
ADIESTRAMIENTO DEL CACHORRO
Las primeras enseñanzas
El adiestramiento propiamente dicho nunca empieza antes de los seis meses. Durante el primer medio año de vida el cachorro aprende más que durante el resto de su vida y, por lo tanto, es muy importante que los primeros conceptos educativos sean muy claros. En este periodo, todo lo que se enseña pasa a través del juego, cuya importancia no nos cansaremos nunca de destacar. Mucha gente cree que el cachorro nace con aptitud para el juego, pero esto no es así. Es más, a veces hay que trabajar duramente para enseñarle a jugar. Por cansado que pueda llegar a ser, este trabajo es indispensable y crea la base de una buena relación entre el dueño y el perro.
Hay que dedicar a esta actividad unos minutos cada día, a solas con el cachorro, siguiendo un programa de juegos constructivos. El tiempo que el dueño pasa a solas con el cachorro es fundamental, especialmente cuando se tiene más perros, ya que si no se dedica suficiente tiempo para construir una buena relación con el cachorro, los otros perros serán siempre su primera referencia. Naturalmente el cachorro debe estar con los otros perros, pero es necesario reservar algunos momentos del día para que juegue él solo con el dueño.
Veamos, a continuación, qué se le puede enseñar a través del juego.
Responder al nombre
El nombre del perro debe ser corto, fácil de pronunciar y suficientemente diferente a cualquiera de las órdenes que se usan en agility. Así, por ejemplo, si la voz elegida para cambiar de dirección es ¡gira! , es conveniente no llamar al perro Kyra .
En este deporte la inmediatez de la respuesta es muy importante. El perro no tiene tiempo para pensar en obedecer, y deberá reaccionar automáticamente. Con el cachorro hay que trabajar en este sentido, premiándolo cada vez que responda inmediatamente cuando le llaman por su nombre. Para ello debemos llevar siempre en el bolsillo objetos que sirvan como premio: unas galletas para perro, un juguete (mejor si hace ruido), un calcetín viejo o cualquier otra cosa que interese al cachorro. Si no atiende a la llamada, sacamos rápidamente algo del bolsillo y captamos su atención. En cuanto esté atento, lo llamamos por su nombre y jugamos con él usando el estímulo elegido.
A veces es útil llamarlo por su nombre y tirarle un juguete, de modo que asocie siempre su nombre con algo agradable.
Acudir a la llamada
La llamada es una orden muy importante que resulta dificultosa para algunos propietarios. Muchas personas se comportan exactamente de manera contraria a como deberían hacerlo e involuntariamente enseñan al perro a no acudir cuando lo llaman.

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