El gran libro de los peces tropicales
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Description

Los peces tropicales de agua dulce y marina se caracterizan por sus bellas formas y la increíble variedad de colores. Las detalladas fichas y la gran cantidad de fotografías convierten a este libro en una guía para descubrir un mundo rico y fascinante, en el que encontrará completa información sobre el lugar de origen y distribución de las especies, y valiosos consejos sobre cómo elegir a los animales más adecuados y mantenerlos en perfectas condiciones. Todo ello acompañado de una clara y específica explicación sobre las técnicas de cría, la elección de los mejores ejemplares, la alimentación, los cuidados cotidianos, las principales enfermedades y la reproducción y compatibilidad entre las diferentes especies. Es decir, un completo manual que ayudará tanto a quienes se inician como a los expertos acuariófilos a poblar el acuario con los mejores ejemplares y a evitar problemas, obteniendo así la mayor satisfacción

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Informations

Publié par
Date de parution 10 août 2017
Nombre de lectures 0
EAN13 9781683254065
Langue Español
Poids de l'ouvrage 34 Mo

Informations légales : prix de location à la page 0,0300€. Cette information est donnée uniquement à titre indicatif conformément à la législation en vigueur.

Exrait

Gelsomina Parisse



E L GRAN LIBRO
DE LOS
PECES TROPICALES





EDITORIAL DE VECCHI
A pesar de haber puesto el máximo cuidado en la redacción de esta obra, el autor o el editor no pueden en modo alguno responsabilizarse por las informaciones (fórmulas, recetas, técnicas, etc.) vertidas en el texto. Se aconseja, en el caso de problemas específicos —a menudo únicos— de cada lector en particular, que se consulte con una persona cualificada para obtener las informaciones más completas, más exactas y lo más actualizadas posible. EDITORIAL DE VECCHI, S. A. U.
Colección dirigida por Massimo Millefanti.
Traducción de María Guadalupe Romero Ramos.
Diseño gráfico de la cubierta de Design 3.
Fotografías de Alessandro Mancini, Roberto Nistri y Bianca D'Antonio.
Dibujos de Michela Ameli.
© Editorial De Vecchi, S. A. 2016
© [2016] Confidential Concepts International Ltd., Ireland
Subsidiary company of Confidential Concepts Inc, USA
ISBN: 978-1-68325-406-5
El Código Penal vigente dispone: «Será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años o de multa de seis a veinticuatro meses quien, con ánimo de lucro y en perjuicio de tercero, reproduzca, plagie, distribuya o comunique públicamente, en todo o en parte, una obra literaria, artística o científica, o su transformación, interpretación o ejecución artística fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada a través de cualquier medio, sin la autorización de los titulares de los correspondientes derechos de propiedad intelectual o de sus cesionarios. La misma pena se impondrá a quien intencionadamente importe, exporte o almacene ejemplares de dichas obras o producciones o ejecuciones sin la referida autorización». (Artículo 270)
ÍNDICE
Introducción
Los Ambientes Naturales De Los Peces De Agua Dulce
La Amazonia
América Central
África Centro-Occidental
Los Grandes Lagos Africanos
Asia Tropical
Australia Y Nueva Guinea
Los Ambientes Naturales De Los Peces Coralinos
Los Criaderos Y Los Ambientes Naturales
Los Arrecifes Coralinos
Los Grandes Centros De Exportación De Peces De Agua Dulce
Asia
Estados Unidos
Europa
África
Suramérica
Los Grandes Centros De Exportación De Peces Coralinos
Las Zonas De Captura
Recolección Y Expedición
Del Comercio A Nuestro Acuario
La Elección
El Transporte Y La Aclimatación
La Alimentación
Alimentos Secos
Alimentos Liofilizados
Alimentos Congelados
Alimento Vivo, Algas Y Verdura Cocida
Las Enfermedades
Enfermedades De Los Peces De Agua Dulce
Enfermedades De Los Peces Marinos
Los Peces Tropicales De Agua Dulce
Los Peces Tropicales De Agua Marina
Peces Cartilaginosos (Seláceos)
Peces Óseos
Bibliografía
Índice De Peces De Agua Dulce
Índice De Peces De Agua Marina
I NTRODUCCIÓN
Q uien entra por primera vez en una tienda de acuarios con la intención de convertirse en un acuariófilo, suele quedarse fascinado por la gran variedad de peces exóticos existentes, con las formas y los colores más dispares. Sin embargo, muy pronto su entusiasmo dará paso a una sensación semejante al pánico: una vez comprado el acuario, ¿qué peces debe comprar? Guiarse sólo por el gusto estético, eligiendo los peces en función de su tamaño o de su color (en armonía entre sí o incluso en combinación con la decoración de la casa) conduce a un fracaso estrepitoso que, probablemente, nos llevará a guardar el acuario en el desván o a regalárselo a algún amigo.
En ese sentido, este libro pretende ser una guía completa y razonada para los nuevos aficionados a los acuarios, a través de la presentación de una selección de peces «fáciles» y de peces que requieren más atención y cuidados, tanto para el acuario de agua dulce como para el de agua marina, además de proporcionar una valiosa información acerca de las zonas de origen de nuestros pequeños amigos, bien se trate de biotopos naturales o de criaderos profesionales presentes en todo el mundo.
L OS AMBIENTES NATURALES DE LOS PECES DE AGUA DULCE
LA AMAZONIA
Parece casi imposible que ese pequeño manantial que brota en las pendientes del monte Huagro, en los Andes peruanos, a 5.000 m de altura, atraviese hasta seis países, fluyendo y recorriendo 6.500 km más antes de desembocar en el océano Atlántico con un gigantesco estuario. Todo en el río Amazonas es inmenso y se desarrolla alcanzando unas dimensiones totalmente desconocidas para nosotros: en su interminable fluir recibe centenares de afluentes, algunos de los cuales recorren más de 3.000 km, como el río Madeira y el río Purus, convirtiéndolo en la cuenca fluvial más grande del mundo con una superficie más de diez veces la de España. El río y sus afluentes recorren la densa selva pluvial amazónica inundando varias zonas varcea o igapó, formando lagos e insinuándose entre la vegetación mediante sinuosos canales naturales de agua (igarapé). En la cuenca amazónica se encuentran tres tipos fundamentales de agua, que a menudo aparecen mezcladas entre sí.


Selva inundada del Amazonas (varcea o igapó)
A GUAS BLANCAS : Las más abundantes (se encuentran, por ejemplo, en el Ucayali-Solimões y en el Madeira); su denominación se debe a su aspecto turbio causado por la presencia masiva de detritos minerales en suspensión, ya que recorren un gran número de zonas sometidas a una fuerte erosión; a los detritos minerales se les suman elementos orgánicos, frutos y hojas de la selva circundante. Se caracterizan por un pH neutro o ligeramente alcalino y una dureza media.
A GUAS CLARAS : Extraordinariamente transparentes (su limpidez se acentúa por el fondo de arena fina y clara sobre el cual suelen fluir); se encuentran sobre todo en los afluentes meridionales (Tapaiós, Xingu). A pesar de su aspecto, son más bien «pobres» y poseen una fauna y una flora relativamente escasas. Tanto el pH como la dureza son más bien bajos.
A GUAS NEGRAS : Llamadas así por la fuerte presencia de ácidos húmicos y taninos, procedentes del terreno y de la maceración de las hojas caídas de los árboles. Son muy pobres en nutrientes y, por tanto, la presencia de plantas y peces es muy escasa; por este motivo, las gentes del lugar las llaman «ríos del hambre». Un caso típico es el río Negro. El pH es muy ácido y la dureza a veces ni siquiera se puede medir con los habituales test usados en acuariofilia.
La mayor riqueza de plantas y peces se puede observar en aquellas zonas donde estas aguas se mezclan entre ellas, en especial cuando las aguas blancas se encuentran con las claras o las negras, como sucede por ejemplo en la conocida confluencia entre el río Negro y el río Solimões en Manaos.
La cuenca amazónica es, sin lugar a dudas, la más rica del mundo en especies de peces: se calcula que hay unas 3.000 como mínimo, muchas de las cuales aún no cuentan con una descripción científica. Un 80 % de ellas está formado por caraciformes y siluriformes. A los primeros pertenecen algunos de los pequeños peces de banco más populares en acuariofilia, como el tetra neón o el tetra cardenal, y también las «voraces» pirañas o los extraños «peces hacha»; a los segundos pertenecen los más apreciados «limpiadores de fondo» (los Corydoras ) y los «come-algas» (loricáridos como Ancistrus , Hypostomus y Otocinclus ). También son muy importantes los cíclidos, que comprenden pequeños peces muy conocidos y apreciados por los acuariófilos: escalar y disco en primer lugar, y los pacíficos y graciosos cíclidos enanos de los géneros Apistogramma , Microgeophagus y Nannacara .
Entre las plantas acuáticas típicas de la región se hallan, sobre todo, los géneros Echinodorus y Cabomba .


Detalle de un igarapé amazónico


P ECES AMAZÓNICOS: PRINCIPALES FAMILIAS Y GÉNEROS DE IMPORTANCIA ACUARIÓFILA
Calíctidos: Brochis, Callichthys, Corydoras, Megalechis
Carácidos: Aphyocharax, Hemigrammus, Hyphessobrycon, Moenkhausia, Paracheirodon, Petitella, Pristella, Thayeria
Cíclidos: Aequidens, Apistogramma, Astronotus, Laetacara, Microgeophagus, Nannacara, Pterophyllum, Symphysodon
Gasteropelécidos: Carnegiella, Gasteropelecus, Thoracocharax
Loricáridos: Ancistrus, Hypostomus, Otocinclus, Rineloricaria
Serrasálmidos: Colossoma, Mylossoma, Serrasalmus

P LANTAS AMAZÓNICAS: PRINCIPALES FAMILIAS Y GÉNEROS DE IMPORTANCIA ACUARIÓFILA
Alismatáceas: Echinodorus, Sagittaria
Apiáceas: Hydrocotyle, Lilaeopsis
Cabombáceas: Cabomba
Elatináceas: Ludwigia
Haloragáceas: Myriophyllum
Pteridáceas: Ceratopteris
Salviniáceas: Salvinia
AMÉRICA CENTRAL
La franja de tierra que une el sur y el norte de América se caracteriza por una gran variedad de ambientes: desiertos, cadenas montañosas, sabanas áridas y volcanes se suceden sobre todo en el norte y en el centro, mientras que a partir de la península del Yucatán comienzan las selvas ecuatoriales y a medida que se desciende hacia el sur, el paisaje se vuelve más decididamente «amazónico». Esta región es el lugar de origen de los peces más populares en acuariofilia: los poecílidos. A este grupo pertenecen el guppy, el platy, el espada y el molly, y todos ellos se caracterizan por la reproducción ovovivípara con fecundación interna: es decir, los huevos se abren y se desarrollan en el interior de la hembra, y cuando los pare son perfectamente independientes. Los poecílidos se encuentran en toda la América central, y establecen sus colonias en ambientes acuáticos muy diversos y no siempre favorables: no solamente en ríos y lagos, sino también en manantiales termales, canales de irrigación, estanques, etc.; muchos viven también en aguas salobres y algunas especies de molly (género Poecilia ) se adentran incluso en mar abierto. Otro grupo de peces de notable importancia acuariófila que se halla en aguas de América central es el de los cíclidos, en particular las grandes especies territoriales del género Cichlasoma (actualmente «desmembrado» en varios géneros: Amphilophus , Archocentrus , Nandopsis , Vieja , etc.). Las aguas en las que viven tanto los poecílidos como los cíclidos suelen ser moderadamente alcalinas y más bien «duras». Entre las plantas características de estos biotipos, se pueden recordar diversas especies de los géneros Bacopa , Ludwigia , Sagittaria , Vallisneria , Ceratophyllum y Shinnersia .


Las aguas interiores centroamericanas alojan grandes cíclidos, como el Amphilophus citrinellus
ÁFRICA CENTRO-OCCIDENTAL
De las grandes cuencas fluviales del Níger (África occidental) y del Congo (África central) procede un gran número de peces. Durante la estación de las lluvias, las aguas del Níger se vuelven muy turbias por la presencia masiva de detritos, pero esto no supone un problema para ciertos peces, como los mormíridos o «peces elefante», que se orientan en «la oscuridad» gracias a unos órganos eléctricos especiales que funcionan como un radar.
Una gran cantidad de especies interesantes procede de los innumerables pequeños cursos naturales de agua de selva que recorren toda la costa occidental, desde Guinea hasta Gabón: los más apreciados por los acuariófilos son los coloreados cíclidos de los géneros Pelvicachromis , Hemichromis y Chromidotilapia , junto a pequeños ciprinodóntidos como Epiplatys y Procatopus . Estos particulares biotopos alojan también plantas adaptadas a las condiciones de escasa luminosidad de estas aguas, como Anubias de diversos tipos, Crinum y helechos Bolbitis . Las aguas son muy ácidas (tienen pH 5-6) y blandas, con temperaturas que raramente superan los 25 ºC.
Muchas regiones de África occidental tienen un clima más bien árido, con lluvias que caen durante pocos meses al año. Las pequeñas zonas estancadas de agua (estanques, lagos, torrentes, etc.) son también temporales y se secan bajo la acción del sol. Estas alojan también peces de gran interés acuariófilo: son los llamados peces «killi», ciprinodóntidos del género Aphyosemion . Estos peces tienen una corta vida que coincide con la del mismo biotopo: a las pocas semanas de vida son ya adultos y pueden reproducirse, ponen huevos «duraderos» capaces de resistir varios meses en tierra húmeda hasta que, con el retorno de las aguas pluviales, puedan eclosionar.


Las aguas de los ríos de África occidental crecen y se enturbian durante la estación de las lluvias


P ECES DE ACUARIO DE LA CUENCA DEL C ONGO
Aléstidos: Hemigrammopetersius caudalis, Phenacogrammus interruptus
Cíclidos: Hemichromis lifalili, Nanochromis nudiceps, Teleogramma brichardi, Steatocranus casuarius
Citarínidos: Distichodus affinis, Distichodus sexfasciatus
Poliptéridos: Polypterus ornatipinnis
Mocócidos: Synodontis angelicus, Synodontis decorus, Synodontis nigriventris
Mormíridos: Campylomormyrus tamandua

P ECES DE ACUARIO DE LA CUENCA DEL N ÍGER
Poliptéridos: Calamoichthys calabaricus, Polypterus senegalus
Notoptéridos: Xenomystus nigri
Pantodóntidos: Pantodon buchholzi
Mormíridos: Gnathonemus petersii
Cíclidos: Pelvicachromis pulcher, Hemichromis elongatus
Aléstidos: Alestes longipinnis, Arnoldichthys spilopterus
Mocócidos: Synodontis nigrita, S. eupterus
Eschilbeidos: Schilbe mystus, S. intermedius, Eutropiellus debauwi
Bágridos: Parauchenoglanis, macrostoma



En África se encuentran peces de acuario muy interesantes, como el Alestes longipinnis
Las Anubias son las plantas palustres más características del África centro-occidental
LOS GRANDES LAGOS AFRICANOS
En el antiquísimo Rift Valley, la gran fosa tectónica formada hace millones de años, se encuentran los tres mayores lagos de África, situados, a su vez, entre los diez lagos más grandes de todo el mundo: el Victoria, el Tanganica y el Nyasa. Todos ellos se caracterizan por un altísimo porcentaje de especies endémicas (sobre todo de cíclidos, la familia más numerosa y representativa con diferencia), es decir, exclusivas y propias de un lugar: a lo largo de sus costas, se encuentra una sucesión de biotopos muy distintos entre sí y separados por barreras ecológicas insuperables (la naturaleza del fondo marino, la disponibilidad de alimentos específicos, la profundidad, etc.), que ha favorecido que, en el transcurso de millones de años, se diera un proceso de especiación, es decir, la formación de nuevas especies con un nicho bien determinado.
El lago Victoria es el más densamente poblado, y también por este motivo, la integridad de su rica ictiofauna es la que está más seriamente amenazada. Su fauna comprende unas 300 especies de cíclidos, casi todas endémicas e incubadoras orales (la incubación oral es un tipo de reproducción especialmente evolucionado que comporta la abertura de los huevos en la boca de uno o ambos padres).


El lago Victoria posee un gran número de cíclidos endémicos, como el Haplochromis obliquidens
Este lago es el menos profundo (aproximadamente unos 50 m) y el más turbio con una visibilidad máxima inferior a los 10 m. Los cíclidos del lago Victoria pertenecen en su mayoría al género Haplochromis y, aunque sus colores son espléndidos, resultan más bien raros en acuariofilia, al contrario que los peces del cercano lago Tanganica, que en los últimos años están adquiriendo una gran popularidad.
Con una longitud de 700 km, el Tanganica es el más profundo de los lagos africanos (roza casi los 1.500 m) y se caracteriza por unas aguas especialmente transparentes, con una visibilidad superior a los 20 m. Nacido hace unos 30 millones de años, sus dimensiones equivalen a la superficie de casi todo el norte de España.
En este lago, más allá de los 200 m de profundidad ya no hay vida (por la falta de oxígeno), y por este motivo gran parte del mismo está deshabitado; no obstante, el gran número de especies que viven en sus costas compensa dicha carencia.
Existen en el lago más de 200 especies de cíclidos (más del 90 % endémicas, aunque muchas de ellas aún no están descritas), tanto incubadoras orales (géneros Tropheus , Cyphotilapia , Cyprichromis , etc.) como especies que depositan sus huevos en arena, piedras y rocas (géneros Neolamprologus , Julidochromis , Telmatochromis , Ophthalmotilapia , etc.). También se encuentran especies que se nutren básicamente de algas que se hallan sobre las rocas (género Tropheus ), otras que se alimentan de plancton capturado en aguas libres (géneros Cyprichromis y Paracyprichromis ), depredadores (Altolamprologus modestus, N. sexfasciatus) y devoradores de detritos que «filtran» la arena (Xenotilapia) .
Tampoco faltan en el lago Tanganica especies curiosas, como los cíclidos que viven y se reproducen en las conchas vacías de caracolas (Lamprologus ocellatus, Neolamprologus brevis) , o extraordinarias «convergencias evolutivas» con otros grupos de peces bastante distantes pero con colonias en ambientes parecidos, como por ejemplo los «cíclidos-gobios» presentes en fondos guijarrosos (Spathodus, Eretmodus, Tanganicodus) . Los cíclidos del Tanganica son muy apreciados por los acuariófilos por su belleza y su reducido tamaño, que oscila entre 10-15 cm. No obstante, existen excepciones como el Cyphotilapia frontosa , un verdadero «gigante» del lago que supera los 30 cm de longitud.
Además de los cíclidos, en el lago Tanganica se pueden encontrar también unas setenta especies de peces diversas, la mayoría de las cuales son endémicas, como el ciprinodóntido Lamprichthys tanganicanus y varias especies de Synodontis .
Finalmente, el Nyasa, un lago tan grande como Galicia, alcanza una profundidad máxima de 700 m. Al igual que en el Tanganica, sólo existe vida en los primeros 150-200 m, y por tanto, sólo la franja costera está poblada por peces y plantas.


Una comunidad multicolor de cíclidos del Nyasa
Si la presencia de estas últimas se limita únicamente a unas pocas especies (géneros Vallisneria , Ceratophyllum y, sobre todo, Potamogeton ), ubicadas en terrenos arenosos, los peces, por el contrario, presentan una rica variedad de especies con un predominio de cíclidos: se cuentan más de 300 especies de esta familia (además de muchas otras que todavía no se han descrito), casi todas endémicas, como el resto de la ictiofauna del lago, constituida por unas cincuenta especies de diversas familias. Si en el Tanganica los cíclidos incubadores orales son minoría, en el Nyasa esta extraordinaria forma de reproducción constituye prácticamente la regla.
Las aguas del Nyasa son claras como las del Tanganica; esta característica favorece la penetración de la luz y permite un gran desarrollo de las algas sobre los fondos rocosos, que, sin lugar a dudas, son los más interesantes y ricos de peces para acuario. Un gran número de estos peces se nutre «picoteando» la cobertura de las algas (cíclidos «mbuna», como los géneros Labeotropheus , Pseudotropheus , Melanochromis , Cynotilapia ); otras especies muy apreciadas por los acuariófilos se alimentan sobre todo de plancton (cíclidos «utaka», como los Copadichromis y los Placidochromis ), tampoco faltan los depredadores ictiófagos que se nutren de otros peces (Nimbochromis) , y, finalmente, las especies que van a la búsqueda de crustáceos y otras pequeñas presas entre la arena del fondo (Aulonocara) .

P RINCIPALES PARÁMETROS FISICOQUÍMICOS DE LOS LAGOS V ICTORIA, T ANGANICA Y N YASA

Victoria
Tanganica
Nyasa
T (°C)
24-25
24-29
24-29
pH
7-9
7,5-9
7,5-8
dGH
n.d.
7-11°
4-6°
dKH
n.d.
16-18°
6-8°
conductividad (ms/cm)
90-145
600-620
210-335 <![endif]-->
ASIA TROPICAL
Verdadero paraíso del acuariófilo, la vasta región del sudeste asiático comprendida entre la India y Malasia, y que incluye islas tan importantes como Sri Lanka y el archipiélago de Indonesia, se caracteriza por un clima cálido, húmedo y por una extensísima red hidrográfica, particularmente rica y variada gracias a las abundantes lluvias monzónicas. Hay agua prácticamente por todos lados, y por todas partes hay peces, además de una extraordinaria variedad de plantas acuáticas.
Se pueden identificar tres ambientes especialmente interesantes para el acuariófilo. El de las aguas estancadas (a menudo transformadas en arrozales) es obviamente el más característico y conocido; en él viven los llamados laberíntidos, peces provistos de un órgano respiratorio suplementario (laberinto) que les ayuda a sobrevivir en aguas pobres en oxígeno. De hecho, en los estanques y en los arrozales a menudo no hay oxígeno y, en cualquier caso, su presencia está sujeta a grandes fluctuaciones tanto cotidianas como estacionales. Además, la temperatura también presenta variaciones notables: en los días más calurosos y soleados supera fácilmente los 30 ºC, mientras que al llegar la noche puede bajar notablemente. El pH suele ser ácido (alrededor de 6) y la dureza generalmente es inferior a los 10 ºdGH.
En la superficie se encuentran numerosas especies de plantas flotantes, entre las cuales se observan a menudo los «nidos» espumosos de los laberíntidos.
Muy diferente, pero igualmente interesante, es el biotopo formado por cursos naturales de agua que corren en las selvas: aguas corrientes y claras, a menudo con una ligera tonalidad ámbar por la presencia de ácidos húmicos y taninos, los cuales, procedentes del gran número de hojas que caen, mantienen bajo el pH, que no suele ser superior a 6. La temperatura es más baja y estable en comparación con la de los estanques, y se sitúa alrededor de los 24-26 ºC.
Finalmente, el biotopo salobre de los estuarios se encuentra a lo largo de las costas de todos los continentes.
Sin embargo, para los acuariófilos el indochino es, sin lugar a dudas, el biotopo más interesante por la riqueza de su fauna y por la especial belleza de sus escenarios, dominados por manglares y recreables tanto en acuarios como en estanques artificiales. Se trata de un biotopo extremadamente variable en sus parámetros fisicoquímicos, debido a las periódicas mezclas de agua dulce con agua salada.
Generalmente, en este biotopo el pH varía del neutro al alcalino (7-8), la dureza se sitúa en valores medio-altos (10-20 ºdGH) y la densidad no suele ser superior a 1,015, aunque temporalmente alcanza valores parecidos a los del mar.


Detalle de un torrente en la selva vietnamita


La Cryptocoryne es una de las plantas de acuario más populares del sudeste asiático


En el sudeste de Asia se halla un gran número de biotopos de gran interés, como este pequeño manglar salobre


Estanque sudasiático recubierto de ninfeas


U N ESTANQUE INDOCHINO
Peces para el acuario
Anabas testudineus, Betta splendens, Betta smaragdina, Belontia signata, Boraras maculatus, Chitala chitala, Colisa spp. , Oryzias melastigmus, Trichogaster spp.
Plantas para el acuario
Aponogeton crispus, Cryptocoryne nevillii, Hygrophila corymbosa, Hygrophila difformis, Limnophila heterophylla, Nymphoides indica, Rotala rotundifolia, Salvinia cucullata

U N TORRENTE INDOCHINO
Peces para el acuario
Barbus cumingi, B. filamentosus, B. lateristriga, B. tetrazona, Botia spp. , Brachydanio albolineatus, B. rerio, Epalzeorhynchos spp. , Gyrinocheilus aymonieri, Pangio spp. , Rasbora heteromorpha, R. trilineata
Plantas para el acuario
Aponogeton rigidifolius, Barclaya longifolia, Cryptocoryne spp. , Limnophila indica, Rotala macrandra

U N MANGLAR INDOCHINO
Peces para el acuario
Brachygobius doriae, Etroplus maculatus, Toxotes spp. , Tetraodon nigroviridis, Scatophagus argus, Monodactylus argenteus, Dermogenys pusillus
Plantas para el acuario
Ceratophyllum demersum, Crinum thaianum, Cryptocoryne ciliata, C. lingua, C. pontederiifolia, Microsorum pteropus
AUSTRALIA Y NUEVA GUINEA
Las aguas interiores de Oceanía no presentan una ictiofauna abundante y diversificada como la africana, asiática o suramericana. Sin embargo, esto no es motivo suficiente para que no resulten interesantes para los acuariófilos, ya que en los últimos años están ofreciendo numerosas especies muy estimulantes para esta afición.
Nueva Guinea (isla con zonas todavía inexploradas) y el noreste de Australia alojan, sin lugar a dudas, los peces más interesantes, casi todos melanoténidos, conocidos por los apasionados por los acuarios como «peces arco iris» por la espléndida piel que los distingue, especialmente con la luz directa del sol. Los ríos y lagos de estas zonas tienen generalmente un pH neutro o ligeramente alcalino (7-7,5) y una dureza media (10-15 ºdGH), con temperaturas alrededor de los 25 ºC. El agua es casi siempre transparente y está bien oxigenada.


Sugerente detalle de un río australiano



Un acuario que reproduce un biotopo australiano
Los ríos de Nueva Guinea alojan fauna y flora insólitas y fascinantes


O CEANÍA
Peces para el acuario
Glossolepis spp. , Iriatherina werneri, Melanotaenia spp. , Pseudomugil spp. , Tateurndina ocellicauda
Plantas para el acuario
Blyxa aubertii, Ceratophyllum demersum, Ceratopteris thalictroides, Crassula helmsii, Eleocharis pusilla, Glossostigma elatinoides, Utricularia aurea, Vallisneria americana, Vallisneria spiralis
L OS AMBIENTES NATURALES DE LOS PECES CORALINOS
LOS CRIADEROS Y LOS AMBIENTES NATURALES
A diferencia de lo que ocurre con los de agua dulce, la gran mayoría de peces marinos tropicales que se pueden encontrar en los comercios todavía se capturan directamente en el medio natural. Son pocas las especies que se crían para el mercado acuariófilo, en criaderos especializados, situados principalmente en el sur de Estados Unidos y en Europa: algunos peces payaso (Amphiprion ocellaris, A. frenatus) , peces cardenal (Sphaeramia nematoptera) , peces cometa (Calloplesiops altivelis) y caballitos de mar ( Hippocampus spp.).


La reproducción a escala comercial de peces coralinos está aún en vías de desarrollo; actualmente interesan, sobre todo, especies de talla pequeña como el Amphiprion ocellaris
Esto se explica por las dificultades que comporta la alimentación de los peces marinos durante los primeros meses de vida. Muchas especies ponen numerosos y minúsculos huevos que, al eclosionar, dan lugar a larvas microscópicas, a menudo completamente diferentes de los ejemplares adultos. Estas larvas llevan una vida planctónica y se nutren de microorganismos, difíciles de encontrar para el acuariófilo. Otras causas de igual importancia son la carencia de dimorfismo sexual en gran parte de las especies que se mantienen en acuario (no se aprecia exteriormente la diferencia entre el macho y la hembra), así como la necesidad que tienen las especies de mayor tamaño y más territoriales (pomacántidos, quetodóntidos, acantúridos, balístidos, etc.) de disponer de espacios amplios para poder vivir varios ejemplares en un mismo contenedor.
Actualmente, en el mercado español sólo es posible encontrar ejemplares nacidos en cautividad de pocas especies. Son más baratos y están mejor adaptados al acuario que los salvajes, pero la oferta es limitada. Es una auténtica lástima, porque el futuro de la acuariofilia marina depende precisamente de la reproducción en cautividad.
Las normativas internacionales sobre la protección de las especies animales son cada vez más rigurosas, y esto comportará, tarde o temprano, la prohibición total de las capturas en medios naturales.
En la actualidad, la captura de los peces marinos corre a cargo de pescadores profesionales. En países pobres, como Filipinas, representa la única o la principal fuente de ingresos de muchas familias.
Asimismo, es lamentable que para pescar las especies más cotizadas y difíciles de capturar todavía se utilicen sustancias tóxicas (compuestos de cianuro o de extractos de plantas venenosas) que, además de aturdirlas, les causan daños irreversibles, especialmente en el hígado y en el sistema nervioso, y son responsables de muertes «inexplicables» que tienen lugar días después de la captura.
En muchas ocasiones, las zonas de captura se encuentran muy alejadas de las ciudades y de los aeropuertos, y los peces tienen que soportar un viaje largo y en malas condiciones, por tierra y por mar, a bordo de piraguas inestables o vehículos inadecuados, hasta llegar a los depósitos del exportador, donde pasarán un breve periodo de aclimatación antes de ser facturados por vía aérea a los mayoristas europeos.
En el punto de exportación los peces empiezan a acostumbrarse a vivir en contenedores de agua y se familiarizan con el alimento artificial, aunque la aclimatación propiamente dicha (no sólo la cuarentena sanitaria, sino también la adaptación a la vida en el acuario) tiene lugar en el punto de importación, desde donde se sirven a los lugares de venta especializados, que los comercializan bien aclimatados y con la cuarentena cumplida.
La cuarentena tiene una importancia fundamental, aunque por desgracia algunos vendedores demuestran desconocerla cuando compran en transshipping , es decir, directamente al exportador, sin la mediación del mayorista importador.
Sin embargo, al final lo barato acaba saliendo caro, ya que, aparte de que el ahorro no resulta significativo, corren el riesgo de recibir peces enfermos, con estrés y que sólo aceptan alimento vivo.


Acosada por los ecologistas, la pesca profesional para el mercado acuariófilo es bastante menos perjudicial que la degradación ambiental causada por el turismo de masas, como se ve en esta playa coralina tailandesa


Instalación para la aclimatación de peces coralinos destinados a la exportación (Singapur)
LOS ARRECIFES CORALINOS
Los arrecifes de coral se encuentran en las aguas tropicales y circuntropicales generalmente a profundidades que no superan los 30 o 40 m, a lo largo de las costas de las islas y de los continentes de la zona comprendida entre el trópico de Cáncer y el de Capricornio, aproximadamente 30° de latitud norte y sur, respectivamente.
El intervalo térmico óptimo para el crecimiento de las madréporas (corales) está entre 25 y 27 °C; no existen arrecifes coralinos importantes en los lugares donde la temperatura desciende por debajo de 20 °C o supera regularmente los 29 °C.
También la salinidad es importante y debe ser de un 3,4-3,6 %, aunque valores superiores (como los que se registran en el mar Rojo, donde se supera el 4 %) son bien tolerados, al contrario de lo que ocurre con los valores demasiado bajos; esto explica la ausencia de barreras coralinas cerca de las desembocaduras y los deltas de los grandes ríos tropicales, como el Amazonas o el Ganges.


Detalle de plataforma coralina
Los arrecifes coralinos se encuentran principalmente en:
•   la región índica, desde el mar Rojo y la costa oriental africana hasta la península malaya e Indonesia, que incluye el 45 % de los arrecifes coralinos de todo el mundo;
•   la región indopacífica, desde la zona oriental del océano Índico hasta la occidental del océano Pacífico, abarcando aproximadamente el 40 % de las barreras coralinas existentes;
•   la región caribeña (mar del Caribe e islas adyacentes), que comprende el restante 15 %.
La riqueza biológica de los arrecifes coralinos es enorme, tanto como para convertirlos en auténticos «monumentos de la naturaleza». Aunque ocupan sólo el 0,2 % de la superficie actualmente cubierta por las aguas (es decir, menos del 0,15 % de la superficie terrestre), acogen entre el 4 y el 5 % de todas las especies vivientes, más de 91.000 especies animales y vegetales que convierten a la barrera coralina en el ecosistema con mayor biodiversidad de los que se conocen.


En los arrecifes de coral viven centenares de especies, muchas de las cuales se pueden criar en un acuario


Un fondo del mar Rojo, el «paraíso tropical» más cercano
L OS GRANDES CENTROS DE EXPORTACIÓN DE PECES DE AGUA DULCE
ASIA
Gran parte de los peces tropicales de agua dulce de las tiendas especializadas proceden de criaderos asiáticos, ubicados principalmente en Singapur y en Malasia.
El pequeño Estado de Singapur (con 600 km² y menos de 3 millones de habitantes) exporta peces y plantas de acuario a más de 60 países, con una facturación anual de unos cincuenta millones de euros, una cifra considerable si se tiene en cuenta el bajo precio de coste de los peces, que se incrementa notablemente debido al importe del transporte aéreo y a todos los gastos de aduana y de cuarentena.
De Singapur proceden los peces de acuario más apreciados y populares, seleccionados y reproducidos en algunos de los criaderos mejor cualificados del mundo: todos los poecílidos en sus incontables variedades (guppy, platy, xifo, molly), el disco y el escalar, numerosos carácidos y ciprínidos ( Hemigrammus , Hyphessobrycon , Barbus , Brachydanio , etc.), belóntidos (Coli sa, Trichogaster, Macropodus) , «limpiadores» de fondo y «comealgas» (Corydoras, Hypostomus) , y muchos otros.
También existen exportadores especializados en el crecimiento («engorde») de peces ornamentales de agua templada (carasio y carpa), importados de China y Japón en edad muy temprana para que en las aguas de Singapur, cuya constante y alta temperatura no baja de los 25-26 ºC, crezcan de manera más rápida y económica.
Singapur también abastece a nuestros mercados de peces que no se reproducen en cautividad y, por esta razón, se han de pescar directamente del mar.


Un criadero de peces ornamentales en Singapur: las redes sirven para proteger las peceras del sol y de la acción depredadora de los pájaros


Un criadero en Malasia dedicado esencialmente a los laberíntidos
Hay exportadores especializados que aseguran las existencias de ciertas especies durante todo el año, como el botia payaso (Botia macracanthus) y varios peces de agua salada, cuya disponibilidad es irregular y está condicionada a las estaciones.
La mayoría de peces que se crían en Singapur (independientemente de su lugar de origen), crecen en aguas con un pH alrededor de 6 y con una dureza inferior a 10 ºdGH, excepto en los casos de peces con exigencias diversas como el disco (agua más ácida) y especies de agua salada (dureza más elevada e inclusión de sal).
Hong Kong es otro de los centros más importantes de producción y exportación de peces de acuario.
Gracias a su clima más suave y templado, así como a su ubicación geográfica cercana a China y Japón, es uno de los exportadores más importantes de variedades muy preciadas, como el carasio y la carpa («koi»), que son los peces ornamentales por excelencia del Extremo Oriente.
Además, Hong Kong constituye el mayor centro de producción de uno de los peces exóticos más populares: el tetra neón (Paracheirodon innesi) , un carácido suramericano para el que las aguas de este archipiélago (cuya temperatura media se sitúa alrededor de los 22 ºC) se han revelado las más óptimas desde el punto de vista reproductor.
Tailandia también cuenta con una gran tradición en la producción de peces para acuario. El espléndido «luchador de Siam» (Betta splendens) procede de este país, líder en su selección y crianza.
En Bangkok también se crían magníficas variedades rojas y atigradas de oscar (Astronotus ocellatus) , y desde hace muchos años se practica la reproducción artificial (por inducción hormonal) de peces cuya reproducción espontánea en cautividad es muy difícil, como el Epalzeorhynchos bicolor , el Gyrinocheilus aymonieri y el Pangasius hypophthalmus .
Bastante discutible es, sin embargo, otra práctica típicamente tailandesa consistente en la coloración artificial (con colorantes inyectados en el cuerpo del pez) de varias especies, sobre todo en los «peces de cristal» del género Chanda .
Desde hace algunos años, la isla de Sri Lanka, paraíso de los acuariófilos marinos, está incrementando la exportación de peces de agua dulce.
Además de ofrecer las tradicionales especies autóctonas y selváticas capturadas en la naturaleza ( Barbus titteya , Rasbora vaterifloris , Malpulutta kretseri , etc.), también dispone de peces de criadero, como el escalar y varios poecílidos, sobre todo guppys.
Finalmente, acabamos el apartado dedicado a Asia con Indonesia, desde donde nos llegan ejemplares salvajes de especies bellas y preciadas, como Botia macracanthus , peces de agua salada («peces globo», gobios, «peces arqueros», etc.) y «peces arco iris» ( Melanotaenia , Glossolepis , Telmatherina , etc.).


Hong Kong es uno de los mayores productores de carasios y carpas seleccionadas


Detalle de un pequeño criadero indonesio dedicado a los poecílidos
ESTADOS UNIDOS
Además de contar con el mercado de peces de acuario más grande del mundo (se calcula que existen al menos unos 20 millones de acuariófilos), los Estados Unidos también son unos productores discretos de peces ornamentales. La mayor parte de sus criaderos se halla en la cálida Florida; en este estado desarrollan su actividad unos 200 acuicultores profesionales, con cerca de 20.000 cuencas externas de crianza y con una producción abundante y de calidad (¡cuando los huracanes lo permiten!), que, por otra parte, es absorbida por el propio mercado norteamericano.
Las especies más criadas son también las más populares en América: disco, escalar (numerosas variedades seleccionadas por los propios americanos aficionados), oscar, varios poecílidos y cíclidos africanos, por los cuales se celebran todos los años concursos muy importantes entre criadores y acuariófilos, destinados a controlar y dirigir mejor la selección. En comparación con los criaderos asiáticos, los americanos suelen tener un agua más «dura» y alcalina, parecida al agua potable europea.
EUROPA
El clima de nuestro continente no es el más apropiado para la instalación de criaderos de peces tropicales, sin embargo, un gran número de expertos y apasionados criadores operan sobre todo en la Europa del Este, a menudo con medios todavía rudimentarios pero eficaces. Esto se debe a la larga y obligada autarquía de estos países durante los años del «telón de acero», cuando los intercambios de peces, material e instalaciones de acuario con Occidente eran imposibles.
El arte de tener que «ingeniárselas» ha dado sus frutos y, con el paso del tiempo, se ha formado una densa red de criadores especializados. A raíz de la apertura de los mercados y de las fronteras, la Europa oriental ha comenzado a ofrecer su propia producción al resto de Europa y, actualmente, desde Polonia, Eslovaquia, Rusia, Hungría, etc., nos llegan muchos peces, sobre todo cíclidos reproducidos en cautividad, no sólo discos y escalares sino también raras especies africanas, además de varios tipos de carácidos y siluriformes, a menudo reproducidos con técnicas de inducción hormonal. La mayoría de estos peces se cría en aguas con un pH neutro o ligeramente alcalino y con una dureza media, salvo en los casos de peces con exigencias reproductivas diversas.
ÁFRICA
Existen muy pocos criaderos de peces tropicales en África, la mayoría están concentrados alrededor de los grandes lagos africanos (Nyasa, Tanganica) y se dedican a la reproducción de los cíclidos locales, los cuales se exportan sobre todo a Estados Unidos y a Alemania. A España llegan principalmente peces salvajes de Nigeria, pescados en la cuenca del Níger y en las regiones adyacentes: se trata de especies insólitas y fascinantes, muchas de las cuales no se han reproducido nunca en cautividad. Especialmente apreciados son el pez elefante (Gnathonemus petersii) , el pez mariposa (Pantodon buchholzi) , el pez cuchillo (Xenomystus nigri) y el Erpetoichthys calabaricus . Bastante más raros son los peces importados ocasionalmente de la rica cuenca del Congo, como Synodontis angelicus y los cíclidos enanos del género Nanochromis .
SURAMÉRICA
Para un aficionado a los acuarios, la América tropical significa, sobre todo, la Amazonia. De hecho, de este inmenso «continente verde» nos llega la mayoría de peces ornamentales suramericanos no reproducidos en ningún otro lugar, importados principalmente desde Brasil, Perú y Colombia. Actualmente, casi todos los peces importados de Suramérica proceden de ambientes naturales. Los más numerosos son los tetra cardenales, seguidos de variedades selváticas de discos y de una gran cantidad de siluriformes salvajes (numerosas especies de Corydoras , Ancistrus , Peckoltia , Rineloricaria , etc.). De vez en cuando, llegan de estas regiones especies realmente raras y exóticas, como el escalar o pez ángel (Pterophyllum altum) , el disco «Heckel» (Symphysodon discus) y las espléndidas rayas de agua dulce (del género Potamotrygon ).


Pocos son los criaderos suramericanos de peces tropicales, como este cercano a Manaos en el que se lleva a cabo la piscicultura con fines tanto ornamentales como alimentarios
L OS GRANDES CENTROS DE EXPORTACIÓN DE PECES CORALINOS
LAS ZONAS DE CAPTURA
Más del 90 % de los peces marinos tropicales que nadan en las peceras de los establecimientos del sector proviene del área indopacífica, que se extiende desde las costas orientales de África hasta la Polinesia y las costas de Hawai. En España son raros los peces procedentes del Caribe y del área tropical atlántica americana, que lógicamente están mucho más difundidos en el mercado estadounidense. También son raros y costosos los peces de la Gran Barrera, debido a la rigurosa normativa proteccionista australiana. Los principales centros de exportación se encuentran en el área indopacífica: Kenia, Sri Lanka, Indonesia (Java y Bali), Singapur y Filipinas.
De Sri Lanka nos llegan espléndidos ejemplares adultos de pomacántidos, quetodóntidos y acantúridos que, sin embargo, no se aclimatan fácilmente a la vida en acuario. De Indonesia, concretamente de los centros de captura y exportación de Bali y Yakarta, procede una variedad más amplia de especies. Son típicos de las aguas indonesias los Pterois , los peces ángel enanos, los meros, las morenas, los pomacéntridos , etc. Sin embargo, hoy por hoy el mayor número de peces coralinos que vive en España proviene con toda seguridad de Filipinas. Las aguas de Singapur no son particularmente ricas en peces de acuario. En contrapartida, en este pequeño pero eficiente Estado operan los exportadores más cualificados que canalizan hacia Europa buena parte de los peces pescados en el área indopacífica.
Los magníficos peces del mar Rojo merecen una atención especial. Muchos de ellos son exclusivos de estas aguas, que para nosotros constituyen el trópico más cercano. De un tiempo a esta parte, los países de esta zona están privilegiando el turismo, imponiendo medidas severas de protección que dificultan o impiden la pesca para el mercado acuariófilo. Consecuencia de ello es que, pese a su relativa cercanía, los peces que nos llegan del mar Rojo, de calidad y generalmente en perfectas condiciones (debido a la brevedad del viaje), también suelen ser muy caros y dirigidos, pues, a un mercado selecto.


Los contenedores utilizados por los exportadores son tan espartanos como funcionales


En las instalaciones modernas, las viejas peceras de cristal o cemento han sido sustituidas por prácticos contenedores de vitrorresina o policarbonato
RECOLECCIÓN Y EXPEDICIÓN
Los exportadores locales están bien preparados para acoger y aclimatar los peces capturados por los pescadores, los cuales afrontan a menudo varios días de viaje en condiciones poco adecuadas dado que el exportador normalmente prefiere, por motivos logísticos, trabajar más cerca del aeropuerto que del punto de recolección.
En los contenedores de los exportadores los peces se adaptan gradualmente a la vida en el acuario. Además de alimentos naturales (moluscos, poliquetos, carne de gamba, algas frescas, etc.), se les suministran los primeros alimentos secos y liofilizados similares a aquellos de los que dispondrá el acuariófilo, de manera que su tarea se verá muy facilitada. Un exportador serio y profesionalmente preparado estabulará los peces durante un mínimo de 10 o 15 días antes ponerlos a la venta, separando en cualquier caso los ejemplares que muestren evidentes dificultades de aclimatación. Periódicamente el exportador envía a sus clientes mayoristas europeos, por fax o por correo (pero también el ordenador está introduciéndose en este sector), una lista con las especies disponibles, cuya validez es relativamente breve porque, al tratarse de peces capturados, su disponibilidad y precio están sujetos a sensibles variaciones. Una vez recibido el pedido del cliente el exportador suspende la alimentación de los peces encargados un par de días antes de la expedición, aunque no lo hace para ahorrarse la comida: el ayuno es importante porque reduce notablemente el riesgo de envenenamiento del agua del contenedor de expedición con las heces que los animales producen durante el viaje. Después de esto, contrata el transporte y comunica lo antes posible al cliente el vuelo y el número de expedición.
El día de la partida, los peces son recogidos e introducidos individualmente en bolsas de polietileno transparente, llenas con un tercio de agua marina y dos tercios de oxígeno, lo que permitirá al pez una autonomía mínima de 48 horas. Las bolsas se apilan después con cuidado en las cajas de embalaje, realizadas con poliestireno muy denso y revestidas exteriormente con cartón para asegurar un eficaz aislamiento térmico. Un calefactor en el interior de la caja contribuirá a estabilizar la temperatura, que partiendo de 25-28 °C podrá descender lentamente, pero sin bajar de los 20-22 °C en ningún caso, ni siquiera en los meses más fríos del invierno.
Embalados y facturados, los peces se transportan al aeropuerto y se cargan en el avión que, tras un vuelo cuya duración raramente es inferior a 6-8 horas (a menudo 12-14 horas), los llevará a Europa.
D EL COMERCIO A NUESTRO ACUARIO
LA ELECCIÓN
Los peces de agua salada no se venden en todos los comercios, y en muchos establecimientos donde se encuentran la oferta es escasa. Por ello, el acuariófilo tiene por costumbre visitar periódicamente varios puntos de venta y comprar cuando se le presenta una ocasión interesante, pero es importante comprar los peces a comerciantes serios y escrupulosos, que ofrecen animales sanos y que han realizado la cuarentena. Conviene desconfiar sistemáticamente de los peces ofrecidos a un precio bajo. Casi siempre serán peces adquiridos por el propio comerciante en transshiping , es decir, importados directamente de los lugares de origen, prescindiendo de los canales de venta de los mayoristas. El ahorro es sólo aparente, porque muy pocos comerciantes poseen la experiencia y la infraestructura suficientes para que los animales recién importados realicen correctamente la cuarentena, con lo cual el acuariófilo asume todos los riesgos de una aclimatación larga y a menudo problemática.


En los depósitos de los importadores y de los detallistas los peces coralinos completan la aclimatación que les permitirá vivir en nuestros acuarios
Cuando se compra por primera vez, no queda más remedio que fiarse de la honestidad y de la competencia profesional del vendedor. En cualquier caso, es conveniente seguir algunos consejos que le orientarán en el momento de realizar la elección.
En primer lugar, nunca hay que dejarse llevar por la ilusión de comprar un ejemplar que se ve por primera vez; la compra debe ser programada. Esto significa que antes de elegir una u otra especie es necesario conocer sus características y sus exigencias en cuanto a mantenimiento (las fichas de consulta que se incluyen en este libro le resultarán muy útiles). Si nos gusta un pez del que no sabemos nada, no nos precipitaremos. Es preferible documentarse y después volver a la tienda con las ideas claras. Si entonces el pez ya ha sido vendido, buscaremos otro ejemplar con las mismas características.
El estado de salud de un pez no siempre es fácil de determinar. Por ejemplo, las enfermedades en proceso de incubación sólo pueden ser detectadas mediante análisis que no están al alcance del aficionado a la acuariofilia. Sin embargo, observando con detenimiento un pez se pueden obtener indicaciones muy valiosas. Los peces nerviosos, que continuamente restriegan el cuerpo contra el fondo o los objetos sumergidos, con toda probabilidad tendrán parásitos cutáneos; hipótesis que quedará confirmada en un estadio más avanzado de la colonización si aparecen unos puntitos en las aletas y en las zonas opacas de la piel. Los enrojecimientos anómalos, especialmente en las aletas, el vientre y la boca, son un síntoma de que el animal sufre una enfermedad de origen bacteriano. La respiración acelerada y los movimientos convulsivos pueden estar causados por parasitosis branquiales o por las malas condiciones del agua. Las aletas deshilachadas o con irregularidades en los contornos generalmente vuelven a crecer. Cuidado, en cambio, con las irritaciones y las lesiones cubiertas de una pátina blanquecina.
El comportamiento del pez es un inestimable indicador de su salud. La única premisa que se requiere es conocer el comportamiento natural de la especie en cuestión para tenerlo como punto de referencia. El nado con balanceo y las aletas cerradas, usando sólo las pectorales, por ejemplo, es totalmente normal en muchos lábridos, pero resulta sospechoso si se observa en gran parte del resto de peces coralinos.
La edad es otro factor importante. En líneas generales, hay que preferir los ejemplares jóvenes, porque se aclimatan mejor que los adultos, aunque no siempre ocurre así. Además, no es raro encontrar ejemplares minúsculos y baratos de algunas especies cotizadas, que en la jerga reciben el nombre de «tiny», que son mucho más delicados que los de la misma especie, pero un poco mayores.
Por último, habrá que sopesar también la procedencia. Por motivos éticos y prácticos (mayor resistencia), procuraremos comprar peces reproducidos en cautividad, y no ejemplares de captura. En cualquier caso, la oferta de estos últimos está condenada a disminuir sensiblemente en los próximos años.
EL TRANSPORTE Y LA ACLIMATACIÓN
El embalaje individual (un solo pez en una bolsa), aconsejable para todos los peces de acuario, resulta indispensable en los peces coralinos, y debe ser exigido en caso de que algún vendedor pretenda introducir más de un ejemplar en la misma bolsa. Muchos peces tienen espinas en la cola y en los opérculos, radios espinosos en las aletas, etc. Por esta razón, deben ser transportados en bolsas de paredes gruesas, si es posible dobles, y, en los casos de mayor riesgo (como, por ejemplo, los peces escorpión) con placas protectoras de plástico rígido o de poliestireno.
La bolsa para el transporte ha de contener 1/3 de agua y 2/3 de aire (¡que no proceda de nuestros pulmones!) u oxígeno, según la duración prevista para el viaje. Verano e invierno son las estaciones del año en las que el transporte es más delicado a causa de las temperaturas extremas que se registran. El uso de una caja o una bolsa isotérmica es una precaución muy aconsejable.
Una vez en casa, se dejarán flotar las bolsas en el acuario por espacio de unos minutos para que se iguale la temperatura del agua de la bolsa a la del agua de la pecera. Apagar las luces servirá para que los peces se tranquilicen. A continuación, se abrirán las bolsas y se fijarán a las paredes con pinzas. Con una taza de café se retirarán pequeñas cantidades de agua de la bolsa, que se sustituirán por cantidades idénticas de agua del acuario.
Finalmente, se soltarán las bolsas, de manera que queden en posición horizontal y los peces puedan salir nadando. Es conveniente que esta operación no se lleve a cabo por la noche o justo antes de ausentarnos de casa, ya que resulta importante realizar un seguimiento de las primeras horas de la adaptación de los recién llegados, para verificar el estado de salud y, sobre todo, la acogida por parte de los antiguos huéspedes.


De este modo se transporta correctamente un pez de acuario


Cómo se aclimata un pez a nuestro acuario: 1. Se deja la bolsa flotando, con la luz apagada, para igualar las temperaturas del agua; 2. Se sustituye gradualmente el agua de la bolsa con agua del acuario; 3. Se deja que los peces salgan de la bolsa


A CUARIO DE CUARENTENA
Muchos textos de acuariofilia, especialmente los menos recientes, recomiendan la preparación de un acuario, destinado a la cuarentena de las nuevas adquisiciones, instalado junto al acuario principal. Esta solución permite tener en observación a los peces durante un periodo suficiente (10-15 días) para descartar el riesgo de que el animal esté incubando alguna enfermedad. Además, sirve para que los nuevos inquilinos se acostumbren a la comida y, en el caso de que un ejemplar esté débil por la razón que fuere, proporciona un tiempo de recuperación antes de iniciar la vida en comunidad. Sin embargo, recientemente se ha cuestionado la utilidad de este método, ya que supone un doble estrés de adaptación (el pez cambia dos veces de pecera). En condiciones ideales, el recipiente de cuarentena debería tener las dimensiones adecuadas para la talla del pez y los mismos accesorios que el acuario principal y el agua, los mismos valores físicos y químicos que el agua del acuario principal, factores que en la realidad es difícil que se cumplan.
L A ALIMENTACIÓN
Otro elemento de distinción entre el cuidado de peces de agua dulce y agua salada es el tipo de alimentación. Los peces de agua dulce, que normalmente han nacido en cautividad, están acostumbrados desde pequeños a los alimentos secos o preparados, muy distintos de los alimentos naturales, pero que los sustituyen perfectamente desde el punto de vista nutricional. En cambio, casi todos los peces marinos son salvajes, y muchos no toleran los alimentos artificiales, incluso después de un largo periodo de cautividad.
Desde el punto de vista alimentario, los peces de acuario pueden dividirse en tres grupos: vegetarianos o fitófagos, carnívoros o predadores, omnívoros.
Estos últimos son más comunes de lo que normalmente se piensa, porque pueden incluirse buena parte de los fitófagos, quienes al mordisquear las algas y las plantas acuáticas de las cuales se alimentan, acaban ingiriendo la sutil pátina de pequeños organismos que las reviste (protozoos, rotíferos, hidras, microesponjas, etc.), denominada aufwuchs , diversificando de este modo su dieta. Por otra parte, los peces carnívoros complementan con frecuencia la dieta con vegetales cuando las presas escasean.
La mayor parte de peces coralinos son carnívoros, es decir, se alimentan casi exclusivamente de otros animales. En efecto, en los arrecifes de coral, aparte de las zooxantelas (algas unicelulares que viven en simbiosis con los corales), los vegetales son escasos y, en cualquier caso, insuficientes para sostener una población de peces numerosa. Los acantúridos y los sigánidos son unas de las pocas familias predominantemente vegetarianas y, por esta razón, se encuentran a menudo en los arrecifes muertos, cubiertos de algas. En cambio, los peces papagayo (escáridos) están ligados a las barreras de coral porque se nutren precisamente de zooxantelas, arrancando pequeños trozos de coral y desmenuzándolos con su formidable dentadura.


Los alimentos secos gustan sobre todo a las especies más adaptables y voraces
ALIMENTOS SECOS
Los alimentos secos, en forma de copos o de gránulos, son los más simples de administrar y fáciles de conservar. Son muy higroscópicos, y deben conservarse en recipientes bien cerrados, en un lugar seco y aireado. Con frecuencia los principiantes administran dosis excesivas de alimento, con el consiguiente riesgo de indigestión de los animales y de degradación del agua por culpa de la comida sobrante. Es importante dosificar la comida antes de echarla en el agua, en lugar de esparcirla directamente desde el envase. La comida se administra en pequeñas cantidades, varias veces al día, de manera que los peces la ingieran toda en pocos segundos. Los alimentos secos son adecuados especialmente para los peces omnívoros más voraces: pomacéntridos, lábridos, escatofágidos, etc. Son muy completos y están vitaminizados (preferiremos los formulados especialmente para peces de agua salada). Es aconsejable alternar los secos con otro tipo de alimentos.


Una vez rehidratados, los alimentos liofilizados adquieren un aspecto parecido al «vivo»
ALIMENTOS LIOFILIZADOS
Los alimentos liofilizados también están deshidratados y envasados al vacío, procedimiento que permite mantener casi inalteradas la forma (no el color) y las cualidades orgánicas. Por eso son más apetecibles, una vez rehidratados, incluso para peces un poco difíciles de contentar y acostumbrados a las presas vivas. Los liofilizados más difundidos para el acuario marino son varios tipos de crustáceos (krill, gamáridos, artemias), larvas de quironómidos y tubifex. Son todavía más higroscópicos que los alimentos secos. Los liofilizados se conservan, una vez abierto el envase, en lugares totalmente secos, puesto que en caso contrario se reinicia el proceso de degradación bacteriana y se produce un rápido deterioro.


Un surtido de piensos secos para peces tropicales
ALIMENTOS CONGELADOS
Los alimentos congelados fueron introducidos en el mercado acuariófilo en los años setenta y representaron una pequeña revolución. Poco a poco fueron sustituyendo a las presas vivas, lo que facilitó el mantenimiento de muchos peces coralinos carnívoros, que se adaptan mal a los alimentos industriales. Los congelados más difundidos son las artemias adultas, los mysis, el krill y los quironómidos. Todos ellos resultan muy adecuados para peces de talla o boca pequeña, como los ciprinodóntidos, cíclidos enanos, carácidos, pomacéntridos, quetodóntidos, pseudocrómidos, calionímidos, etc., mientras que para los depredadores de mayor talla o de boca grande, como los meros, las morenas y los peces escorpión, son idóneos los peces y las gambas pequeños.
En cuanto a aspecto y sabor, los congelados son prácticamente idénticos a su equivalente vivo, pero es indispensable que estén bien conservados y que haya sido respetada la «cadena del frío», es decir, nunca deben ser descongelados y vueltos a congelar durante el transporte desde el productor hasta el acuariófilo, en caso contrario podrían intoxicarse los peces que se alimentasen con ellos.
Conviene adoptar algunas precauciones en el uso de estos alimentos: por un lado, la descongelación ha de ser lenta; por otro, debemos tener en cuenta que el líquido que se acumula al descongelar el producto estimula el apetito de los peces, pero es muy contaminante y, por tanto, no es en absoluto aconsejable verterlo en el agua.



Los alimentos congelados gustan mucho a todos los peces
Aparato completo para la eclosión de artemia, un alimento vivo idóneo para los peces depredadores de boca pequeña
ALIMENTO VIVO, ALGAS Y VERDURA COCIDA
El alimento vivo todavía es útil —en algunos casos, indispensable— para algunos peces depredadores atraídos principalmente por el movimiento de la presa, en concreto, de los signátidos y centríscidos, y también para peces que durante la aclimatación necesitan este tipo de comida antes de pasar a otros alimentos de producción artificial (escorpénidos, murénidos, etc.).
Un alimento vivo y muy fácil de criar en casa son los nauplios de artemia (que se obtienen con la eclosión de unos quistes que se pueden comprar en los comercios especializados). Resultan muy indicados para peces con boca pequeña, como los peces aguja y los caballitos de mar.
Las artemias adultas, que se obtienen criando nauplios con el alimento adecuado, sirven para prácticamente todos los peces.
Por el contrario, para los depredadores de dimensiones mayores los más indicados son las gambas adultas y los peces pequeños (de tamaño comprendido entre el de una gambusia y el de un pez rojo adulto).
Una golosina para todos los peces son los moluscos bivalvos frescos, como las almejas y los mejillones, que gustan mucho, sobre todo a lábridos, balístidos y tetraodóntidos.
Las algas y verduras cocidas, preferiblemente al vapor, son indispensables para la alimentación de peces esencialmente fitófagos, como los acantúridos, y muy útiles para los peces omnívoros, como los pomacántidos.


Los quironómidos congelados, pese a ser de aguas dulces, son muy apreciados por los peces marinos de boca pequeña


Las algas, frescas o deshidratadas, constituyen la alimentación básica de las especies fitófagas


C RUSTÁCEOS PLANCTÓNICOS, EL PLATO FAVORITO DE LOS PECES
Los minúsculos crustáceos que pueblan las aguas marinas de todo el planeta constituyen la principal fuente de alimentación de gran cantidad de animales, desde los pequeños caballitos de mar hasta las gigantescas ballenas. Si excluimos a los alguívoros y a los grandes depredadores, la mayor parte de los peces marinos tropicales, criados en acuario, se nutre en la naturaleza de crustáceos, que tienen un papel fundamental en su dieta. Es importante administrar este tipo de alimento a los animales que viven en cautividad, porque los crustáceos contienen colorantes naturales (como la astaxantina) en cantidad notablemente superior a otros alimentos, hecho que favorece la conservación de sus colores brillantes y llamativos. El célebre krill, el alimento de las ballenas, se encuentra en los mares fríos, en bancos formados por millones de individuos. Son crustáceos del orden de los eufasiáceos, que pasan toda su vida en el plancton, alimentándose de algas unicelulares y otros microorganismos. Algunas especies alcanzan una talla considerable para un organismo planctónico (hasta 8 cm de longitud). Las especies que se comercializan congeladas —sobre todo, Euphasia superba y E. pacifica — suelen medir entre uno y dos centímetros y son adecuadas para peces de talla y abertura de boca no muy pequeñas, por ejemplo, apogónidos, balístidos, tetraodóntidos, holocéntridos, etc. También congelados encontramos otros crustáceos planctónicos, los mysis. El término es genérico, porque se refiere tanto a la forma larvaria planctónica de la mayor parte de los crustáceos marinos como al orden concreto de los misidiáceos, que abarca casi 500 especies difundidas en los mares de todo el mundo. En cualquier caso, esta cuestión no afecta a nuestros peces, que devoran gustosamente tanto unos como otros. Los mysis que se comercializan son de talla más reducida que el krill y muy adecuados para peces de boca pequeña, igual que las artemias adultas (Artemia salina) que, pese a no proceder del ecosistema de origen de los peces coralinos, son muy apreciadas.


Ejemplar adulto de Artemia salina
L AS ENFERMEDADES
Los peces están sometidos a un gran número de enfermedades, muchas de las cuales son parasitarias y epidémicas, y por tanto, favorecidas por la promiscuidad que inevitablemente conlleva la vida en un ambiente circunscrito como el acuario.
Pero ¿cómo puede enfermar un pez? Lógicamente, es necesario que en el ambiente (agua, alimento, plantas, etc.) se halle la presencia de agentes patógenos o etiológicos, es decir, organismos que causen la enfermedad (virus, bacterias, protozoos, hongos, etc.). Sin embargo, su sola presencia no siempre es suficiente para que el pez contraiga una enfermedad: si el animal está sano y en óptimas condiciones físicas, gracias a un ambiente idóneo, el agente patógeno puede ser rechazado o en cualquier caso tolerado sin daños evidentes. Si, en cambio, el pez se encuentra débil o estresado, quizá por hallarse en un ambiente inadecuado (agua contaminada o con valores químicos no aptos para la biología de la especie) o por una alimentación inapropiada, la enfermedad encontrará un terreno fértil y se desarrollará con toda su virulencia.
Si nuestro acuario está en buenas condiciones, con peces sanos y con agua cuyos valores fisicoquímicos son óptimos, la aparición de enfermedades es casi imposible. Sin embargo, en ocasiones estas pueden aparecer de manera imprevista. Muchas enfermedades parasitarias están vinculadas a la comida cruda o incluso a la congelada (virus, bacterias y determinados protozoos resisten también a la congelación), otras llegan con los peces recién comprados.
Todas las enfermedades tienen un periodo de incubación, durante el cual el animal afectado no manifiesta síntomas aparentes de infección. Por eso, podemos comprar peces aparentemente sanos, pero en realidad pueden ser portadores de graves enfermedades parasitarias que no tardarán en desarrollarse en nuestro acuario. Sin embargo, a veces ocurre lo contrario: peces comprados sanos, pero debilitados por la captura y el transporte hasta nuestro acuario, pueden enfermar en los días sucesivos a su llegada, por parásitos ya presentes en el acuario pero que, como se ha dicho anteriormente, no representan un peligro para los antiguos huéspedes sanos y bien aclimatados.
En cualquier caso, siempre resulta muy recomendable «aparcar» las nuevas compras en una pecera de cuarentena durante algunos días antes de introducirlos en el acuario definitivo, para poder tenerlos de esta forma bajo control y, en caso necesario, suministrarles los tratamientos apropiados.
A continuación, veamos un resumen de las enfermedades más frecuentes de los peces de acuario: muchas de estas pueden ser combatidas con éxito por el acuariófilo, siempre que este perciba los síntomas y actúe a tiempo, lo cual es posible dedicando regularmente algunos minutos al día a la observación de los pequeños.
ENFERMEDADES DE LOS PECES DE AGUA DULCE
La ictioftiriasis es conocida sobre todo como «enfermedad del punto blanco» y es causada por un protozoo parásito (Ichthyophthirius multifilis) que se enquista en la piel de los peces con forma de puntos blanquecinos. Antes de que aparezcan los puntitos, el pez se comporta de manera extraña, se restriega nerviosamente sobre el fondo y sobre los objetos que se hallan en el mismo. Es una enfermedad de rápida propagación y muy frecuente en los cambios de estación, porque incluso las variaciones más leves de temperatura en nuestro acuario favorecen su aparición. Se cura rápida y eficazmente, con productos de azul de metileno y malaquita disponibles en las tiendas de acuarios. No obstante, la enfermedad se tiene que diagnosticar a tiempo sobre todo en los peces más pequeños (tetra neón, guppy y similares), para los cuales la ictioftiriasis es realmente peligrosa y virulenta.
Los protozoos de los géneros Costia y Chilodonella son los responsables de enfermedades infecciosas menos comunes, pero igualmente peligrosas. Los síntomas de estas enfermedades parasitarias se manifiestan en la piel que se muestra rugosa, con llagas y aletas deshilachadas. Su tratamiento es más largo y se lleva a cabo con productos de formalina y otros.



La «enfermedad del punto blanco» es la enfermedad de parásitos más extendida en los acuarios de agua dulce
Paracanthurus hepatus infestado por Oodinium
La enfermedad del agujero es provocada por el azote de varios protozoos (Hexamita, Octomitus, Spironucleus) que abundan en el intestino de los peces pero que, en el caso de una infección masiva, pueden causar verdaderos agujeros, sobre todo en la cabeza de la víctima. Los productos con metronidazol pueden curar eficazmente esta insidiosa enfermedad.
La infección bacteriológica más frecuente en los peces de acuario es, sin lugar a dudas, la columnaris, provocada por la bacteria Flexibacter columnaris , cuya sintomatología es muy variable de una especie a otra: en el guppy, por ejemplo, se manifiesta con descomposición de las aletas y necrosis en el cuerpo; en otros poe-cílidos (platy, espada, etc.) con una especie de «hongo» corrosivo en la boca. En todos los casos es muy grave y se cura con tratamientos específicos de antibióticos y sulfamidas.
Los llamados gusanos de las branquias y de la piel (trematodos, dactilogíridos y girodactílidos) son muy molestos, pero rara vez son mortales. Atacan a los peces desde el exterior, pegándose a ellos con una especie de garfios especiales y obligándolos a rascarse continuamente sobre el fondo, con la finalidad de ponerlos nerviosos y debilitarlos. Se pueden combatir con baños de agua salada o, mejor todavía, suministrándoles medicamentos específicos para acuarios.
Las micosis son, sin lugar a dudas, las afecciones más vistosas de los peces de acuario, en particular las causadas por unos hongos acuáticos llamados Saprolegnia , que se introducen sobre todo en heridas y llagas de las aletas y de la piel de los peces, y a menudo también en los huevos depositados, formando mechones blanquecinos lanuginosos. Un tratamiento de prevención con sustancias fungicidas, como azul de metileno y malaquita, será suficiente para combatir e impedir su aparición.


La enfermedad del «agujero» afecta sobre todo a los cíclidos


Las micosis (como la Saprolegnia ) se manifiestan con un velo blanco que recubre heridas y abrasiones, que, a menudo, suelen estar provocadas por sistemas de captura erróneos
ENFERMEDADES DE LOS PECES MARINOS
El tratamiento específico y razonado de las patologías que pueden sufrir los peces marinos sobrepasa los límites de este manual (el lector interesado en este tema puede consultar la bibliografía). En cualquier caso, se puede afirmar que por lo menos en el 80 % de los casos el acuariófilo se enfrentará a dos enfermedades parasitarias muy difundidas y bastante parecidas en cuanto a sintomatología, modo de transmisión y tratamiento. Se trata de la enfermedad de los puntos blancos y la enfermedad del terciopelo, que reciben estos nombres por la forma en que se manifiestan en su estadio de infección más avanzado: en el primer caso, unos pequeños nódulos blanquecinos en las aletas y en el cuerpo, y, en el segundo, una especie de velo blanco grisáceo sobre el cuerpo. La primera enfermedad está causada por un protozoo ciliado (Cryptocarion irritans) ; la segunda, conocida como oodiniasis, la provoca un dinoflagelado del género Oodinium.


Ciclo de Cryptocarion irritans : el pez infectado se libera del parásito adulto, que forma un huevo en el que se multiplica; el ciclo se cierra cuando los nuevos individuos atacan a otros peces
En ambos casos el periodo de incubación es bastante largo (7-10 días). Por tanto, puede ocurrir que se compren peces que ya hayan contraído la infección, pero que no detectemos su presencia a tiempo.
Estas parasitosis se pueden intuir por el comportamiento de los peces afectados, que se suelen mostrar bastante nerviosos e hipersensibles, se frotan contra la arena y contra los objetos sumergidos por la irritación provocada por los parásitos cutáneos, que se reproducen en el interior de quistes localizados en la piel. Al salir caen al fondo, y cada vez son más numerosos e infectan otros peces, con lo cual prolongan el ciclo de la colonización parasitaria.
Por fortuna, la curación de ambas parasitosis es bastante fácil y rápida, con la ayuda de medicamentos específicos.
El principal problema es que muchos de estos medicamentos contienen sustancias (como el cobre) letales para la mayor parte de los invertebrados, que por esta razón deben separarse antes del tratamiento.
Una vez concluido, es conveniente retirar los residuos de medicamentos mediante cambios parciales de agua, carbón activo y unas resinas selectivas especiales que se instalan en el filtro.
Otra enfermedad frecuente de los peces coralinos, en particular de los grandes pomacántidos y quetodóntidos, es la linfocistis; se trata de una patología parecida a la enfermedad de los puntos blancos, porque también se manifiesta con nódulos de color gris blancuzco en las aletas y en todo el cuerpo, pero de dimensiones notables y difíciles de confundir.


Joven Pomacanthus afectado de linfoquistes
La enfermedad está causada por un virus y surge en condiciones de estrés, por manipulaciones erróneas (por ejemplo, abrasiones causadas por las redes) o debido al deterioro de las condiciones ambientales. No existe ningún tipo de tratamiento específico, y a veces se produce una recuperación espontánea simplemente mejorando las condiciones ambientales.
Por otro lado, los nódulos pueden ser eliminados de forma mecánica, operación que debe ser llevada a cabo por un especialista, porque puede incluir el corte de los márgenes de las aletas en donde suelen acumularse, puesto que normalmente las aletas vuelven a crecer.
Por último, los peces pueden ser infectados por bacterias. Este tipo de enfermedades se manifiesta con manchas rojas (hemorragias) en las aletas y en el cuerpo.
A veces, la curación resulta bastante compleja y se recurre a antibióticos, que pueden dañar de forma servera la flora bacteriana de los filtros.
Es necesario valorarla regularmente examinando bien los síntomas y recurriendo siempre que sea preciso a expertos en la materia.


Zebrasoma flavescens que presenta una infección bacteriana difusa
L OS PECES TROPICALES DE AGUA DULCE

Las fichas que siguen a continuación corresponden a diversos géneros de peces tropicales de agua dulce e incluyen una descripción de las principales especies de interés para los apasionados de los acuarios.

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