Los test para conocer a su perro
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Description

Este libro se plantea con el objetivo de ayudar a los propietarios de los perros a realizar un «estudio psicológico y de comportamiento» del animal, para poder valorar su aptitud para el trabajo ya desde muy joven. Para alcanzar este fin hemos procurado trabajar con el material existente hoy en día en este campo, presentando test conocidos (al menos para los cinólogos) y otros un poco menos conocidos. Los estudios psicológicos y de comportamiento no se pueden improvisar. Esto significa que no hemos inventado nada nuevo (o casi) y los más expertos no deberán sorprenderse si encuentran test que aparecen en los estudios del matrimonio Menzel, con las variantes y las mejoras aportadas por Scanziani y Alquati. Para tener una visión más amplia se han añadido algunos test «de inteligencia», que se tomarán a beneficio de inventario por las razones citadas anteriormente. Como criterio de selección y valoración nos hemos servido únicamente de la larga experiencia personal, junto a la de amigos y colegas criadores que han utilizado diferentes test a lo largo de su trayectoria profesional.

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Informations

Publié par
Date de parution 17 novembre 2017
Nombre de lectures 0
EAN13 9781683255109
Langue Español
Poids de l'ouvrage 1 Mo

Informations légales : prix de location à la page 0,0014€. Cette information est donnée uniquement à titre indicatif conformément à la législation en vigueur.

Exrait

Bianca Frosolini



LOS TEST
PARA CONOCER
A SU PERRO




EDITORIAL DE VECCHI
A pesar de haber puesto el máximo cuidado en la redacción de esta obra, el autor o el editor no pueden en modo alguno responsabilizarse por las informaciones (fórmulas, recetas, técnicas, etc.) vertidas en el texto. Se aconseja, en el caso de problemas específicos —a menudo únicos— de cada lector en particular, que se consulte con una persona cualificada para obtener las informaciones más completas, más exactas y lo más actualizadas posible. EDITORIAL DE VECCHI, S. A. U.
© Editorial De Vecchi, S. A. 2016
© [2016] Confidential Concepts International Ltd., Ireland
Subsidiary company of Confidential Concepts Inc, USA
ISBN: 978-1-68325-510-9
El Código Penal vigente dispone: «Será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años o de multa de seis a veinticuatro meses quien, con ánimo de lucro y en perjuicio de tercero, reproduzca, plagie, distribuya o comunique públicamente, en todo o en parte, una obra literaria, artística o científica, o su transformación, interpretación o ejecución artística fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada a través de cualquier medio, sin la autorización de los titulares de los correspondientes derechos de propiedad intelectual o de sus cesionarios. La misma pena se impondrá a quien intencionadamente importe, exporte o almacene ejemplares de dichas obras o producciones o ejecuciones sin la referida autorización». (Artículo 270)
Índice
Introdu cción
Cómo «Razona» El Perro
■   Diferencias Con El Razonamiento Humano
■   Instintos, Impulsos, Memoria
Cómo Se Utilizan Lo s Test
■   Test Caracterológicos Y De Aptitud
■   Cómo Leer Los Resultados De Los Test
■   Cómo Y Cuándo Se Realizan Los Test
■   Cuál Es El Objetivo De Los Test
Primeros Test Referidos A La Camada
Test Del Imprinting
Test De Campbell
Test Caracter ológicos
■   Qué Es El Carácter
■   Test Sobre Los Impulsos Egófilos
Test Del Carácter
Test Del Temperamento
■   Test Sobre Los Impulsos Heterófilos
Test De La Docilidad
Test De La Vigilancia
Test De Aptitud Para Guardia Y Defensa
Test De Mordedura, Valentía, Defensa, Combatividad, Resistencia, Impulso Predatorio
Test De Aptitudes Para Perros De Caza
Test De La Idoneidad Venatoria
Test Del Olfato
Test De Cobro
Test Del Agua
Test De Aptitudes Para Perros De Rastreo
Test De Aptitud P ara El Rastreo
Test Del Discernimiento
El Perro De Compañía
■   Test Caracterológicos
■   Test De Aptitudes
Pruebas De «Inteligencia» Para Perros Adultos
Test De Fischel
Test De Miller
Introducción
Los test para perros no son tan recientes como podría parecer. Ya en 1935, el señor y la señora Menzel presentaron en el congreso cinológico mundial de Frankfurt un estudio sobre psicología canina en el que utilizaban test de comportamiento.
A partir de entonces se empezó a valorar los distintos componentes del carácter del perro (impulso para la lucha, docilidad, mordedura, temperamento, etc.) y en función de los resultados de los test se empezó a calificar (+++, ++, +, 0, –) la intensidad con la que estos componentes se manifestaban en un ejemplar, con el fin de valorar su capacidad como perro de utilidad.
Los test caracterológicos han sido tratados, en países como Italia, por autores como Piero Scanziani (que publicó la primera edición de su obra El perro útil en 1952) y Piero Alquati ( Test caracterológicos para perros jóvenes , publicado en 1992). Ellos dos son exponentes ilustres de la cinofilia que ha recuperado, puesto al día y modernizado los estudios del señor y la señora Menzel, aunque sin aportar modificaciones sustanciales porque aquel método, pese a tener ya algunos años, seguía siendo fundamentalmente válido.
Hasta hoy no se han realizado nuevos avances en el campo de los test caracterológicos, en parte porque, como ya hemos dicho, aquellos test todavía funcionan perfectamente, y en parte también porque en la cría canina las asociaciones son difíciles de involucrar en ámbitos de estudios globales, especialmente si son de tipo etológico o psicológico. Las tareas de investigación científica son realizadas básicamente por sociedades especializadas, y estas, por su parte, tienden a ocuparse de una sola raza que ya tiene sus propios problemas específicos —sobre todo morfológicos—. En consecuencia, no sólo resulta difícil agrupar estas entidades en un mismo estudio (porque son muchas y están organizadas de formas distintas), sino que, además, es difícil convencerlas para que se ocupen de psicología y comportamiento (terrenos en los que ya se ha dicho lo más importante), y dejen de lado los estudios morfológicos —y, en casos más raros, los estudios médicos— que siempre revisten más urgencia cuando se habla de cría y de selección.
A ello cabe añadir que el carácter salta menos a la vista que la morfología, pero es tanto o más importante (aunque quizá hace vender menos cachorros). Por otro lado, en el campo de la etología y de la psicología del comportamiento ha habido avances, y no sería mala idea utilizarlos para encontrar nuevas aplicaciones en cinofilia.
Afortunadamente, en algunos países se avanza en este sentido. En Checoslovaquia el doctor Martinek inició un trabajo de gran envergadura a principios de los setenta, y también en Estados Unidos algunos estudiosos han empezado a elaborar test orientados a valorar el C. I. del perro adulto, aunque en la actualidad todavía se encuentran en una fase más lúdica que científica. Las intenciones son muy serias y se supone que tarde o temprano se obtendrán resultados interesantes. La materia a tratar es complicadísima; de hecho, si todavía no se ha logrado medir de forma realmente fiable el C. I. humano, imaginemos la dificultad que entraña determinar el C. I. canino.
Este libro se plantea con el objetivo de ayudar a los propietarios de los perros a realizar un «estudio psicológico y de comportamiento» del animal, para poder valorar su aptitud para el trabajo ya desde muy joven. Para alcanzar este fin hemos procurado trabajar con el material existente hoy en día en este campo, presentando test conocidos (al menos para los cinólogos) y otros un poco menos conocidos. Los estudios psicológicos y de comportamiento no se pueden improvisar. Esto significa que no hemos inventado nada nuevo (o casi) y los más expertos no deberán sorprenderse si encuentran test que aparecen en los estudios del matrimonio Menzel, con las variantes y las mejoras aportadas por Scanziani y Alquati. Para tener una visión más amplia se han añadido algunos test «de inteligencia», que se tomarán a beneficio de inventario por las razones citadas anteriormente. Como criterio de selección y valoración nos hemos servido únicamente de la larga experiencia personal, junto a la de amigos y colegas criadores que han utilizado diferentes test a lo largo de su trayectoria profesional.
En los raros casos en los que nos hemos tomado la libertad de «crear» personalmente un test, lo que hemos hecho en realidad ha sido simplemente desarrollar y presentar en forma de test, algunas de las observaciones que es indispensable efectuar en un ejemplar o en toda una camada (véase « Test del imprinting ») basándonos en los estudios científicos más recientes.
Para la exposición hemos intentado utilizar un método claro y esquemático, mediante un lenguaje coloquial porque el objetivo de este libro no es aburrir al lector, sino más bien proporcionarle una lectura agradable al tiempo que obtiene una información útil e interesante sobre la personalidad de su amigo de cuatro patas.
Cómo «razona» el perro
■   Diferencias con el razonamiento humano
Hace apenas cincuenta años, plantear la idea de preparar test caracterológicos para perros hubiera provocado una sonrisa burlona a cualquier cinófilo, ya que no se atribuía al perro ni carácter ni personalidad. El hombre se limitaba a imponer su voluntad (muchas veces de forma coercitiva), a un animal inferior, capaz de llevar a cabo algunos ejercicios útiles sólo por el temor a un castigo o por el deseo de ser premiado.
Los estudios más recientes (en el campo etológico y psicológico) han permitido descubrir que los animales poseen un mundo interior mucho más complejo y rico en matices de lo que se hubiera podido pensar tiempo atrás. Concretamente, el perro no sólo es inteligente, sino que se aproxima mucho a comportamientos racionales que se consideraban exclusivos de la especie humana.
Esto no significa que el perro razone como una persona, en el sentido estricto de la palabra. Pensar esto es un error grave, que en etología se define con el término antropomorfización y que induce a muchos dueños de perros a cometer errores en la educación y en el adiestramiento.
Un caso típico es el de aquellas personas que dejan el perro solo en casa durante algunas horas y a su regreso encuentran algún desperfecto (por ejemplo, el animal ha mojado la alfombra), y un perro muy triste que les mira con expresión afligida.
¿Qué piensa entonces el amo?
Piensa que el perro lo ha hecho en la alfombra porque estaba enojado. Y si alguien intenta explicarle que el cerebro del perro es absolutamente incapaz de llegar a un concepto abstracto tan complejo, le responde que «su» perro es perfectamente capaz de entenderlo: y si no, ¿cómo se explica la expresión de culpabilidad de quien es consciente de haber hecho algo malo?
La verdad, en cambio, es muy simple y totalmente distinta. Encontrándose en casa en esa circunstancia, el perro (especialmente si se trata de un cachorro o de un animal joven y, por lo tanto, todavía frágil psíquicamente), se ha sentido solo y le ha entrado temor. En otras palabras, ha sufrido estrés que ha intentado paliar de la forma que ha podido.
Probablemente, al principio habrá aullado o ladrado; luego habrá rondado nerviosamente por las habitaciones; finalmente, al estar cada vez más nervioso por la tardanza de su amo, habrá vaciado la vejiga (reacción normal también en los niños cuando se asustan).
Y entonces el dueño entra en casa.
El perro no sabe que ha hecho algo malo y se dirige hacia él para recibirle con fiestas. Pero el amo ve la alfombra, le grita y le pega.
Pero, cuidado: en todas las historias de este tipo hay una primera vez en la que, al regresar el dueño, el perro no tenía expresión de culpabilidad. Lo que pasa es que el dueño no logra acordarse de esta primera vez, ni sabe atribuir a los hechos el significado exacto. Los propietarios de los perros recuerdan solamente las (muchas) ocasiones posteriores en las que, de vuelta a casa, han encontrado al perro en actitud suplicante o poniéndose boca arriba porque había mojado la alfombra. Pero esta actitud no dependía en absoluto de su conciencia de haber hecho algo inadecuado, sino de la asociación de ideas que había establecido la primera vez: regreso de su amo más la alfombra mojada, igual a reprimenda.
Obsérvese que esta asociación no disuade al perro de repetir el hecho en la alfombra, puesto que el acto en sí al margen de la presencia del dueño no le causa dolor alguno y, por lo tanto, sigue utilizándolo como válvula de escape para sus tensiones emotivas.
La asociación de la acción con la reprimenda no se produce hasta la llegada del dueño; y sólo en este momento adopta una expresión compungida y sumisa. Para convencerse de ello, bastaría mirar por una ventana antes de entrar en casa, y veríamos un perro alegre, ajeno a cualquier idea de culpabilidad.
Este es sólo un pequeño ejemplo de esta frecuente tendencia del hombre a antropomorfizar, en lugar de intentar entender realmente el funcionamiento del cerebro del perro.
No entraremos a fondo en este tema, porque para tratarlo con la amplitud que requiere, se necesitarían volúmenes enteros (que por otro lado existen y podemos encontrar en las buenas librerías). En estas páginas nos limitaremos a exponer algunos conceptos básicos para ayudar a los dueños de los perros a entender mejor el significado y las modalidades de aplicación de los test caracterológicos y de aptitud.
■   Instintos, impulsos, memoria
Tiempo atrás se creía que el perro se comportaba únicamente en función de su instinto, palabra quizá demasiado vaga que se utiliza para referirse a numerosos actos espontáneos innatos, es decir no adquiridos ni aprendidos. Estas acciones tienen unos fines muy concretos, pero que el animal no conoce. Es el caso, por ejemplo, de la perra primeriza que al aproximarse la hora del parto empieza a desgarrar trapos y a construir un nido cálido y blando. Nadie le ha enseñado nunca a hacerlo y ella no puede saber por qué lo hace, dado que es su primera camada. Sabe que lo tiene que hacer instintivamente. Del mismo modo, cuando nazcan los cachorros sabrá que les debe cortar el cordón umbilical, que les tiene que lamer para estimular las respuestas vitales, que les tiene que alimentar, y así sucesivamente.
El hecho de que los actos instintivos sean innatos no significa, sin embargo, que sean incontrolables.
Siguiendo con el anterior ejemplo, una perra puede dejar de atender a sus cachorros si le llama su dueño, en cuyo caso el adiestramiento vence al instinto, o bien puede ocurrir lo contrario, y la misma madre puede no acudir a una llamada de su dueño porque nota que es mejor seguir ocupándose de los cachorros (en cuyo caso parecería que el instinto se impone al adiestramiento). Sin embargo, esta misma perra puede salir disparada del lecho si percibe que su dueño está en peligro y la necesita urgentemente. En este caso habrá intervenido claramente un «razonamiento» que le ha obligado a establecer unas prioridades.
Por lo tanto el instinto no es el dueño del perro, sino al revés.
En el cerebro del perro, más importante que el instinto, son los impulsos, o pulsiones, que se definen como las respuestas que da el animal a diferentes estímulos clave.
Los impulsos pueden ser hereditarios (impulso para la caza, para el juego, para la defensa, la curiosidad) o bien adquiridos (por experiencia directa o mediante el adiestramiento). También pueden dividirse en impulsos heterófilos, o de tipo altruista (vigilancia, sumisión al hombre, fidelidad, confianza, docilidad) y en impulsos egófilos, o de tipo egoísta (juego, lucha, defensa, impulso a la comida, al sexo, etc).
En el perro los impulsos hereditarios son innatos, como los instintos. En cambio, la capacidad para adquirir otros impulsos es directamente proporcional a la capacidad del perro para memorizar las propias experiencias o las enseñanzas recibidas. En este sentido, es útil recordar que el perro tiene tres tipos diferentes de memoria: mecánica, afectiva y asociada.
La memoria mecánica es la capacidad de recordar movimientos realizados anteriormente y de poderlos reproducir (por ejemplo, el perro de muestra se tumba en el suelo cada vez que oye el disparo).
La memoria afectiva es la capacidad de recordar y reproducir estados de ánimo relacionados con unas condiciones determinadas (por ejemplo, ver que el amo coge la correa excita al perro, que se prepara para salir a pasear).
La memoria asociativa, por último, es la capacidad de relacionar un gesto con una palabra (orden del amo) y, por lo tanto, de efectuar aquel gesto determinado cuando oye aquella misma palabra.
El hombre aprovecha los tres tipos de memoria canina para educar y adiestrar a su amigo y ayudante.
Cómo se utilizan los test
■   Test caracterológicos y de aptitud
Una vez demostrado que el perro es un ser inteligente y que, a su manera, es capaz de pensar, la consecuencia lógica es entender a fondo la psique canina, de modo que podamos obtener animales cada vez más útiles en distintas actividades.
Esta es la función de la psicología canina, cuyos descubrimientos han abierto nuevas fronteras a la cinofilia.
Efectivamente, se ha llegado a la conclusión de que el perro aprende mucho antes (y muchas más cosas) si trabaja de buena gana. Y el animal trabaja a gusto si nosotros logramos:
a )   no forzar su ánimo;
b )   hacerle creer que el trabajo es un juego agradable y con compensaciones, que le permite obtener las deseadas recompensas (juguetes, comida, caricias);
c )   aprovechar al máximo sus aptitudes naturales y los componentes esenciales de su carácter.
Los apartados a y b han introducido cambios radicales en los métodos de adiestramiento del perro, que antiguamente estaban basados en gran parte en la coerción, mientras que actualmente se apoyan en el juego y la diversión.


Para el perro, el adiestramiento debe ser un juego
El apartado c ha hecho que científicos, adiestradores, criadores y cinófilos en general se interesaran por entender cada vez más profundamente al perro, entendido no sólo como especie o como raza, sino también como individuo.
Efectivamente, cada perro lo es en toda la extensión del término y, por consiguiente, en teoría, es capaz de desempeñar cualquier tarea: guardia, caza, defensa, compañía, etcétera.
Sin embargo, la selección llevada a cabo por los hombres ha creado razas con aptitudes bien diferenciadas (así se conocen razas de guardia, de defensa, de muestra, de cobro, etc.), y también razas totalmente inadecuadas para ciertos tipos de trabajo.
Por último, dentro de una determinada raza existen ejemplares más o menos válidos para su trabajo, y también otros que representan una excepción respecto a las características de su raza.
La predisposición de cualquier ejemplar canino para un tipo de actividad determinada se define como aptitud para el trabajo .
Esta es la razón por la cual se han creado los test psicológicos para perros. Dichos test nos dan la oportunidad de aprender algo sobre su personalidad (test caracterológicos), especialmente cuando todavía es un cachorro, y más tarde para descubrir qué trabajos será capaz de realizar con más ganas y, en consecuencia, en cuales obtendrá un rendimiento mejor (test de aptitudes).
Los test caracterológicos están basados en el análisis de los distintos componentes del carácter, es decir de cada uno de los impulsos que determinan el comportamiento del perro.
Los test de aptitudes por lo general analizan un conjunto de distintos impulsos.
De todos modos, de cada test caracterológico se podrán obtener indicaciones útiles sobre sus aptitudes, y viceversa. En este campo no tiene que haber una esquematización excesivamente rígida, sino la máxima libertad de interpretación.
■   Cómo leer los resultados de los test
El primer código utilizado para valorar los resultados de los test caracterológicos fue el que elaboraron los señores Menzel: un impulso muy intenso se indicaba con el signo «+», mediante una indicación variable entre 1 y 3, según la intensidad; un impulso inexistente se indicaba con el signo «–» y a un impulso medio se le asignaba el valor «0».
Este código ha sido readaptado en varias ocasiones y ha experimentado ligeras mejoras, aunque el criterio básico sigue siendo el mismo. Para este libro hemos decidido adoptar la misma simbología utilizada por Pietro Alquati en su obra Test caracterológicos para perros jóvenes , en parte porque creemos que resulta especialmente válida, y en parte porque el mencionado texto es el más reciente y más difundido en los medios cinófilos. En caso de que un particular o un criador tengan la intención de utilizar ambos libros conjuntamente, parece lógico evitar confusiones y dificultades inútiles con leyendas diferentes.
Veamos, pues, las atribuciones numéricas que encontraremos al final de cada test:

+3
intensa presencia del impulso;
de +2 a +1
notable presencia del impulso;
de –1 a –2
media o medio-baja presencia del impulso;
–3
escasa o inexistente presencia del impulso.
Dado que no nos estamos dirigiendo a cinófilos expertos, siempre se añadirá al símbolo una breve descripción de su significado, dirigida a las personas poco familiarizadas con la utilización de la simbología numérica.
■   Cómo y cuándo se realizan los test
Todos los test se realizan con perros muy jóvenes: Los caracterológicos están pensados para el segmento de edad comprendido entre los tres y los diez meses, mientras que los de aptitud están casi exclusivamente dedicados a los animales de cinco a diez meses, y en cualquier caso es desaconsejable llevarlos a cabo antes de esta edad.
Es casi indispensable que el perro no haya recibido ningún tipo de adiestramiento o acondicionamiento antes de los test, ya que las experiencias previas podrían transformar en falsos, parcial o totalmente, los resultados.
En algunos test se indica una edad exacta, que debe respetarse rigurosamente (por ejemplo, el test de Campbell se realiza entre los cuarenta y los cincuenta días de vida, ni antes ni después), mientras en otros se puede dejar una mayor libertad.
Todos los test tienen que plantearse siempre en forma de juego, de manera que diviertan al perro todo lo posible y eviten que se asuste o se traumatice.
Cuando en el test interviene un estímulo negativo (como un ligero dolor), es muy importante que parezca totalmente casual y que el perro no pueda atribuir responsabilidad o voluntariedad a su amo en ese hecho. El propósito es poner a prueba la personalidad del perro, no inducirle a pensar que su propietario le hace daño expresamente, ya que esto comprometería sus futuras relaciones.
Los test deben ser realizados con seriedad. Nunca deben pasarse de forma aproximada ni con prisas, sino que se les debe dedicar el tiempo que haga falta y no improvisar. Debemos estudiar a fondo el test que vamos a realizar, procurándonos con antelación el material necesario y avisando a los posibles ayudantes, y después dirigirnos al lugar elegido para la realización del test con las ideas bien claras. Consultar el manual a mitad de la realización del test, por no recordar algún detalle, es una buen manera de arruinarlo todo.
No olvidemos el lápiz, el cuaderno y, si se da el caso, las tablas preparadas para ser completadas con los datos obtenidos.
■   Cuál es el objetivo de los test
Los test pueden proporcionar a cualquier amo excelentes indicaciones acerca de la psicología y de las aptitudes de su perro. Sin embargo, también tienen otras utilidades, como por ejemplo mejorar la reproducción utilizando ejemplares psicológicamente compatibles y uniendo características complementarias para obtener una descendencia mejor desde el punto de vista del carácter.
El criador casi siempre se esfuerza en lograr este resultado basándose en las características psicofísicas de sus reproductores, que conoce a fondo. En cambio, no se puede decir lo mismo del particular, que la mayor parte de las veces acaba arreglando apareamientos entre su macho y la perrita del vecino o del amigo, teniendo en cuenta muy pocas veces la morfología, y casi nunca las características psíquicas.
Los resultados de los test realizados a los reproductores que pretendemos utilizar nos pueden ayudar a descartar apareamientos erróneos, sin que para ello tengamos que ser expertos en psicología o en la cría y adiestramiento de animales.
Al final de algunos de los test encontraremos indicaciones básicas sobre la forma de utilizarlos con objetivos prácticos, como el adiestramiento o la cría. Recordemos, no obstante, que se trata de indicaciones genéricas, ya que carecen de la observación y la experiencia directa que sólo el dueño puede tener de su propio perro. El lector tendrá que considerarlos como consejos a tener en cuenta, pero que no deben seguir necesariamente al pie de la letra.
Una última advertencia: los test deben estar orientados a fines prácticos o de utilidad, como los descritos, y en ningún caso deben convertirse en una especie de juego de sociedad . Esto no tiene que privarnos de la diversión cuando los hagamos, olvidando de algún modo el frío rigor científico en favor del aspecto lúdico.
En determinados casos propondremos algunos test (como el del C. I. del perro adulto) que ya desde el principio son más divertidos que útiles. En cambio, lo que no tiene ningún sentido es que el propietario de un perro de caza le someta, por pura curiosidad, a un test destinado a razas de defensa.
En el fondo, todos los test pueden darnos informaciones interesantes sobre el carácter y sobre las aptitudes de nuestro mejor amigo peludo, incluso los que podrían parecer inadecuados para él. Lo importante es que siempre se lleven a cabo con seriedad, concienzudamente y sin traumas para el perro.
Primeros test referidos a la camada
Se puede someter a los cachorros a los primeros test cuando todavía viven con la madre, en el criadero o en casa del particular a quien pensamos comprar el perro.
Podría parecer una crueldad aplicar un test a animales de esta edad, pero este tipo de test (que no se pueden definir como verdaderos test caracterológicos, sino más bien como observaciones sobre las tendencias del carácter) pueden representar una gran ayuda en el delicado momento de la elección de nuestro futuro perro.
Sugerimos realizar los test en horas alejadas de las comidas, ya que los cachorros muy pequeños después de comer siempre tienen sueño y esto podría falsear los resultados.

TEST DEL IMPRINTING
Se entiende por imprinting un proceso mental complejo que hace que el cachorro considere al hombre como un congénere y, por lo tanto, que desee el contacto con él. Sólo los cachorros que hayan recibido un buen imprinting podrán convertirse en perros útiles, con buena socialización y buena disposición para colaborar con el hombre.
Para recibir un imprinting correcto, los cachorros deberían tener contactos constantes con diferentes personas: olerlas, jugar con ellas, ser cogidos en brazos. Si no es así, o si ocurre con una sola persona, el animal puede carecer de imprinting o puede presentar lagunas, de modo que el día de mañana quizá sea un adulto no completamente socializado y, por lo tanto, sea un animal difícil de educar o de adiestrar.
El particular muchas veces no sabe lo importante que es el imprinting (a veces ni lo que significa). Sin embargo, casi siempre el hecho de tener una camada en casa implica que los miembros de la familia pasen mucho tiempo con los perros, con lo que el problema se soluciona automáticamente, si bien de forma inconsciente. El peligro aparece cuando no existe núcleo familiar: si en casa hay una sola persona, y sólo ella trata con los cachorros, puede instaurarse un imprinting focalizado en aquella persona y no en toda la especie humana, tal como debería ser. En los criaderos se suele conocer bien el problema y por ello se procura dar un buen imprinting a los cachorros. De todos modos, puede darse el caso que si han nacido varias camadas al mismo tiempo el criador esté muy ocupado y el imprinting sea incompleto o imperfecto.
Por estas razones, tan pronto como veamos la camada de nuestros sueños, es aconsejable realizar este test.
Edad
Treinta-cuarenta días, si se quiere tener todavía la posibilidad de intervenir para corregir posibles resultados negativos. El test se puede llevar a cabo todavía a los cincuenta-sesenta días, las respuestas serán fiables, pero también serán definitivas y ya no habrá posibilidad alguna de corrección.
Lugar
Dada la tierna edad de los cachorros, el test sólo puede tener lugar en el criadero o en casa del propietario de la camada (en el jardín, si hace buen día).
Tiempo necesario
Un cuarto de hora aproximadamente.
Quién debe realizar el test
Cualquier persona adulta, con la condición de que sea desconocida para los cachorros.
Modo de ejecución
Acercarse a la camada caminando tranquilamente, sin hablar ni hacer gestos bruscos. Sentarse en medio de los cachorros y observar sus reacciones.


Test del imprinting
R ESPUESTAS
a)   Los cachorros corren inmediatamente a inspeccionar y a oler al hombre, le invitan al juego y dan muestras de confianza.
b)   Los cachorros rondan interesados alrededor del hombre, pero se mantienen a una distancia de seguridad y alguno de ellos insinúa reacciones agresivas (gruñidos o ladridos). Al cabo de unos minutos los más temerarios empiezan a acercarse y en poco tiempo todos los cachorros cogen confianza con la persona extraña.
c)   Los cachorros huyen a esconderse en un rincón, visiblemente atemorizados por la presencia humana.


R ESULTADOS
a )   La camada ha tenido un imprinting excelente. Se puede comprar uno de los cachorros con la certeza de que para él, el hombre será un compañero y un amigo.
b )   El imprinting todavía es incompleto; puede tratarse de un ligero retraso por parte del criador a la hora de establecer una relación con los cachorros, o bien de animales que requieran algo más de tiempo. También puede tratarse de imprinting focalizado en una sola persona.
Es conveniente realizar una nueva prueba pasada una semana. Si el comportamiento de los cachorros es más amistoso, no habrá ningún problema.
Si los cachorros siguen teniendo las mismas reacciones, habrá que pedir al criador que ocupe nuestro lugar en medio de los cachorros. Si con él tienen reacciones de tipo a , nos encontraremos ante un imprinting focalizado en una sola persona.
Si no tiene prevista una manera de que conozcan a otras personas, su socialización podría acabar siendo incompleta. Si queremos un ejemplar de esta camada podemos acordar que seamos nosotros mismos quienes nos relacionemos con los cachorros las próximas semanas, con la colaboración de algún amigo. Dejarse oler, tocar a los cachorros y jugar con ellos media hora al día puede ser suficient e para completar el imprinting .
c )   Los cachorros carecen totalmente de imprinting . Esta situación es peligrosa porque a partir de la cuarta semana de vida se hace irreversible. En el futuro los cachorros serán irremediablemente huraños y desconfiados hacia el hombre, difíciles de educar e imposibles de adiestrar.
Afortunadamente, entre los treinta y cinco y los cuarenta días el daño todavía se puede remediar. Nuestra sugerencia es hablar con el criador, preguntarle qué tiene previsto hacer, para tomar una decisión en función de su respuesta. En ningún caso debemos comprar un cachorro sin imprinting . Si todavía estamos a tiempo para rectificar la situación, actuaremos con la ayuda de algún amigo o familiar, tal como hemos visto en el caso b (siempre que el criador esté de acuerdo en ello). Naturalmente esto comportará dedicar cierto tiempo.


TEST DE CAMPBELL
Este test de comportamiento, elaborado por el psicólogo William Campbell a finales de los setenta, nació para prever las tendencias de los cachorros sometidos a la atracción, a las órdenes y al dominio (físico y social) del hombre.
El objetivo es ayudar a un comprador potencial a elegir el ejemplar de una camada que mejor se adapte al lugar y a la familia con la que tendrá que vivir. De este test se ha dicho todo, bueno y malo: hay quien lo elogia y quien lo desacredita, afirmando que no sirve absolutamente para nada.
Después de muchas experiencias realizadas con cachorros de diferentes razas, en nuestra opinión el test de Campbell es muy útil en la gran mayoría de casos, siempre que se efectúe con extrema rigurosidad, se aplique a cachorros de la edad correspondiente y no se esperen resultados distintos a los previstos en la concepción del test, (por ejemplo no es un test de inteligencia ni un test de aptitudes y, por lo tanto, no se puede pretender que nos proporcione informaciones en este sentido).
Sólo en algunos casos, con razas como el chow chow, el test de Campbell no da resultados fiables (todos los cachorros dan respuestas prácticamente idénticas y es casi imposible obtener una escala de valores). Pero, por lo general, sigue siendo un test muy válido, que es aconsejable utilizar siempre antes de elegir un cachorro.
Edad
De cuarenta a cincuenta días.
Lugar
Aislado, tranquilo, sin distracciones, cerrado o en cualquier caso delimitado. Tiene que haber una entrada (verja, puerta) fácil de encontrar. En invierno se puede realizar el test bajo cubierto, en una habitación vacía y espaciosa. Es indispensable, ya sea en el interior o al aire libre, que sea un lugar completamente desconocido para los cachorros.
Tiempo necesario
Media hora para realizar el test a una camada de seis cachorros.
Quién debe realizar el test
El futuro propietario del cachorro y nadie más. Si lo realiza, pongamos por caso, el criador, este test da resultados completamente diferentes que podrán servirle para otras valoraciones personales, pero que no son útiles para el futuro comprador.
Si se da la circunstancia de que el criador nos dijera que ya ha realizado anteriormente el test con los cachorros, tendremos que pedirle amablemente que nos permita repetirlo a nosotros mismos.
Modo de ejecución
La persona que realiza el test tiene que llevar ella sola a cada cachorro, y por separado, al lugar destinado para el test. No deberá hablar a los cachorros, ni animarles, ni acariciarlos, exceptuando los casos en que el test lo indique explícitamente.
Si el cachorro orina o defeca en el transcurso del test, ignoraremos el acto y no limpiaremos hasta que el animal haya sido retirado.
El test está dividido en cinco partes. Antes de llevarlo a cabo hay que preparar una tabla de clasificaciones como la que figura en las páginas siguientes, e identificaremos los cachorros con letras (A, B, C, D, etc.).
TEST DE CAMPBELL FICHA DE CLASIFICACIÓN
Prueba y correspondiente comportamiento
A
B
C
D
E
F
G
H
Atracción social

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