Todos los loros del mundo
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Description

* Los loros, con su magnífico colorido y sus increíbles tonalidades, son una de las criaturas más fascinantes de la naturaleza. El esplendor de los colores y de las formas va unido a un carácter vivaz, una notable inteligencia y una marcada sociabilidad, cualidades que desde siempre han llamado la atención del ser humano.
* Esta obra describe con detalle todas las especies que hoy en día están reconocidas y clasificadas, con informaciones detalladas acerca de su hábitat natural, comportamiento en la naturaleza y distribución geográfica.
* Se completa, además, con informaciones de índole práctica sobre la cría de estas aves, jaulas y accesorios, tipos de alimentación en cautividad, prevención y tratamiento de las enfermedades, reproducción y destete de los polluelos... Un libro claro y exhaustivo, con abundantes ilustraciones, que no puede faltar en la biblioteca de un buen aficionado.

Sujets

Informations

Publié par
Date de parution 14 octobre 2016
Nombre de lectures 0
EAN13 9781683252498
Langue Español
Poids de l'ouvrage 14 Mo

Informations légales : prix de location à la page 0,0300€. Cette information est donnée uniquement à titre indicatif conformément à la législation en vigueur.

Exrait

Gianni Ravazzi - Gino Conzo



TODOS LOS LOROS
DEL MUNDO




EDITORIAL DE VECCHI
A pesar de haber puesto el máximo cuidado en la redacción de esta obra, el autor o el editor no pueden en modo alguno responsabilizarse por las informaciones (fórmulas, recetas, técnicas, etc.) vertidas en el texto. Se aconseja, en el caso de problemas específicos —a menudo únicos— de cada lector en particular, que se consulte con una persona cualificada para obtener las informaciones más completas, más exactas y lo más actualizadas posible. EDITORIAL DE VECCHI, S. A. U.
A Gigi, a su fuerza, a sus miedos, a su honestidad, a su alegría, a sus enfados, a su sonrisa; por ser mi padre…
GIANNI
Un agradecimiento a todas las personas que han colaborado en la realización de este libro; en particular a Cristiana Senni, responsable de World Parrot Trust Italia, que ha dado respuesta puntual y eficaz a todas mis peticiones; a la FOI, que ha puesto a mi disposición su archivo fotográfico, y a su presidente, Salvatore Cirmi, por la amistad mostrada; y a los criadores y amigos Carmelo Ermelindo y Stefano Rattalino, que no han eludido ninguna de mis numerosas preguntas y me han proporcionado imágenes de ejemplares en los distintos estadios de desarrollo.
Traducción de Gustau Raluy Bruguera.
Diseño gráfico de la cubierta de Design 3.
Fotografías de Gianni Ravazzi, salvo donde se indica otra procedencia; las fotografías marcadas con las siglas WPT han sido cedidas por World Parrot Trust Italia ( www.worldparrottrust. o rg ).
Ilustraciones de Riccardo Sibilio.
© Editorial De Vecchi, S. A. 2016
© [2016] Confidential Concepts International Ltd., Ireland
Subsidiary company of Confidential Concepts Inc, USA
ISBN: 978-1-68325-249-8
El Código Penal vigente dispone: «Será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años o de multa de seis a veinticuatro meses quien, con ánimo de lucro y en perjuicio de tercero, reproduzca, plagie, distribuya o comunique públicamente, en todo o en parte, una obra literaria, artística o científica, o su transformación, interpretación o ejecución artística fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada a través de cualquier medio, sin la autorización de los titulares de los correspondientes derechos de propiedad intelectual o de sus cesionarios. La misma pena se impondrá a quien intencionadamente importe, exporte o almacene ejemplares de dichas obras o producciones o ejecuciones sin la referida autorización». (Artículo 270)
Índice
Prólogo
Introducción
Las Tres Familias De Papagayos
La Clasificación
Cacatuidos
Lóridos
Psitácidos
Morfología Y Anatomía
Los Papagayos En La Naturaleza
La Adaptación Al Medio
La Evolución De Las Especies
Los Hábitos Alimentarios
Comportamiento
Las Especies Afroasiáticas
Las Especies Suramericanas
Las Especies Del Área Del Pacífico
La Cría
Los Papagayos Y El Hombre
Ua Re l ación Que Viene De Antiguo
Las Capturas
El Papagayo En Cautividad
Alojamientos Y Accesorios
Las Jaulas
Los Voladeros
Comederos Y Bebederos
Los Accesorios
La Alimentación
Las Sustancias Nutritivas
Las Mezclas De Semillas Secas
Los Vegetales Frescos
Las Pastas
Pan Y Galletas
Las Semillas Germinadas
Las Semillas Cocidas
Croquetas Y Gránulos
El Agua
Los Suplementos
La Alimentación De Los Psitácidos De Talla Grande
La Alimentación De Los Psitácidos De Talla Mediana
La Alimentación De Los Psitácidos De Talla Pequeña
La Alimentación De Los Lóridos Y Las Cacatúas
La Reproducción Y La Cría
La Elección De Los Reproductores
La Identificación Del Sexo
La Formación De Las Parejas Y La Reproducción
La Incubación Y La Eclosión
El Destete
La Cría Artificial
Las Enfermedades
Cómo Saber Si Un Papagayo Está Enfermo
Qué Debe Hacerse Mientras Se Espera Al Veterinario
Cómo Se Administran Los Medicamentos
Las Principales Enfermedades Infecciosas
La Prevención De Las Enfermedades Infecciosas
Enfermedades Por Malnutrición
Arrancarse Las Plumas
Primeros Auxilios
Apéndice
La Tutela Y La Salvaguarda De Los Papagayos
La Convención De Washington
El Wpt (World Parrot Trust) Y La Conservación De Los Papagayos
Bibliografía
Prólogo

Los seres humanos siempre han sentido atracción por los pájaros, los han representado en la mitología, en el arte, en el folclore, como símbolos de sabiduría y verdad, fuerza y potencia, vida y muerte.
Admirados por sus colores y por sus encantadoras melodías, los pájaros, con respecto a otros animales, siempre han gozado de una atención especial por parte de los hombres.
Hoy en día, hay millones de personas en todo el mundo que son aficionadas a los pájaros, ya sea por la curiosidad ligada a su comportamiento o por puro placer estético. Otras los estudian para conocer su forma de vida. Sea como fuere, todas ellas tienen en común un profundo entusiasmo que no es otra cosa que amor ancestral por las criaturas aladas.
Ornitólogos, ornitófilos y ornicultores están unidos en el intento de resolver los problemas que afectan a muchas especies, y en concreto la destrucción del hábitat, que hace peligrar su supervivencia. Dentro de este grupo de pájaros que corren riesgo de extinción, los Psitaciformes son, a buen seguro, el orden que cuenta con más especies de riesgo y, si no fuera por algunos centros especializados en la reproducción en cautividad, llevados y gestionados por criadores expertos, muchas especies ya habrían desaparecido definitivamente. No debemos olvidar que el hecho de criar muchas veces también significa proteger.
¿Y quién mejor que un apasionado observador de la vida animal y experto criador puede transmitir este cúmulo de sensaciones y emociones, plasmándolas en un libro de lectura amena, que incluye consejos muy valiosos, imágenes de historias vividas y de momentos especiales, a veces irrepetibles?
Para Gianni Ravazzi, criador cualificado desde hace años y en repetidas ocasiones asesor de la Federación Ornitológica Italiana (FOI), esta obra, que sigue a otros valiosos trabajos, es una ocasión más para desarrollar su labor divulgativa.
Este libro no es una simple ostentación de conocimientos, sino el testimonio del interés inagotable por la naturaleza, la conservación y el desarrollo ornitológico, con la esperanza de que pueda servir de acicate, sobre todo a los jóvenes, para el estudio de estos maravillosos animales.
Condensar tanta información en pocos centenares de páginas ciertamente no hace justicia a la experiencia y a la labor de investigación ornitológica llevada a cabo por el autor, pero representa una valiosa contribución al pobre panorama editorial de este sector en nuestro país.
Salvatore Cirmi
Presidente de la Federación Ornitológica Italiana
Director de la revista Italia Ornitologica
Introducción
Con este libro tengo la esperanza de transmitir aunque sólo sea una parte de la pasión que me anima desde mi primer contacto con los papagayos. Para mí fue amor a primera vista. Fui conquistado por la vitalidad, la simpatía y la sociabilidad de estos animales.
No sólo es divertido jugar con ellos, sino que también es interesante observarlos cuando juegan entre ellos, o bien cuando organizan su vida reproductiva, mientras cuidan a sus crías con extraordinaria dedicación y amor.
Es fabuloso ver cómo los ejemplares más viejos son capaces de enseñar a los más jóvenes cosas que se derivan de la experiencia…
Creo que no exagero diciendo que podríamos aprender mucho sobre convivencia si observáramos con atención el comportamiento de los animales. En referencia a estos animales en concreto, esta idea se me antoja todavía más evidente.
Hace más de diez años que me dedico a estudiar estos animales, a observarlos y criarlos, y todavía hoy no pasa un día sin que mis «amigos» me enseñen algo, me sorprendan y me hagan reír.
En este libro he intentado resumir lo que he aprendido sobre papagayos para dar una información profunda y detallada a todas aquellas personas a las que les gustan estos animales o que sienten curiosidad por ellos y quieren saber más cosas. Además, también se incluyen indicaciones útiles para quienes deseen emprender la actividad de la cría profesional.
En cambio, no se ha tratado la cría de los papagayos como animales de compañía, un tema que requiere un tratamiento aparte porque tiene un enfoque totalmente diferente al de la cría a gran escala.
Todas las informaciones han sido articuladas en cuatro partes: la primera hace referencia a la clasificación, la morfología y el comportamiento en la naturaleza de los papagayos. En las fichas están descritas todas las especies existentes. A continuación sigue otra parte dedicada a la cría, la alimentación, la reproducción, con especial atención a la curación de las enfermedades (de este último tema se ha encargado el doctor Gino Conzo, especialista en patologías aviarias). La parte final del libro está dedicada a la salvaguardia de las especies en peligro.
Lógicamente la parte dedicada a las fichas es particularmente extensa, porque responde a la voluntad de ofrecer un catálogo de todas las especies y subespecies clasificadas que existen hoy en día.
Para la organización de las fichas hemos subdividido los papagayos en tres grupos: las familias Cacatuidos, Lóridos, Psitácidos, con las subfamilias respectivas en caso de haberlas. Una vez trazada esta primera subdivisión, hemos agrupado a los Psitaciformes por áreas geográficas, subdividiéndolos de modo que no se den superposiciones de especies. Ello explica la delimitación de una gran área del Pacífico que abarca Oceanía y todas las islas que llegan a Asia, pero que, en lo que hace referencia a la difusión de los papagayos, no están relacionadas con el continente asiático. Este último, en cambio, se presenta junto con África, debido a la existencia de algunas razas comunes. El área suramericana, que incluye muchísimas especies, constituye una parte en sí misma. En el tratamiento de los distintos géneros y de todas las especies actuales no hemos seguido el orden alfabético, y hemos preferido agrupar los géneros afines entre sí; luego, dentro de cada género hemos situado las especies más similares, una después de otra.
De esta manera se ven más fácilmente las semejanzas morfológicas y las afinidades comportamentales, reproductoras y alimentarias.
Tal como el lector podrá observar, algunas fichas son muy profundas y otras esenciales. Las primeras son las relativas a las especies más difundidas, conocidas y criadas, y también las que tienen una especial importancia por su belleza o por el grave peligro de extinción que corren. Las segundas ilustran las especies menos conocidas y difundidas, o las que son tan similares a otras ya ilustradas, que se pueden identificar simplemente explicando el elemento distintivo. Esta decisión pretende facilitar al lector la observación y el análisis de un universo tan vasto como el de los Psitaciformes.
Con este libro no puedo aspirar a explicar todo lo que gira alrededor de los papagayos, pero tengo el convencimiento de que, sin olvidar la ayuda de Gino Conzo, he logrado dar una visión general clara a quienes desean introducirse en el mundo de los papagayos y proporcionar una herramienta de consulta válida para quienes ya lo conocen.
Gianni Ravazzi


¿Un pájaro prehistórico?
El fósil más antiguo de papagayo (Palaeopsittacus georgei) , hallado en Gran Bretaña, es del Eoceno, es decir, que tiene una antigüedad de 40 millones de años. En Francia también han sido descubiertos restos fósiles de un papagayo, Archaeopsittacus verreauxi , del Mioceno tardío (hace 30 millones de años). Sin embargo, Europa es actualmente el único continente en el que no existen especies de papagayos autóctonos en libertad. Se sabe que los papagayos llegaron a Europa a principios del Terciario; de ello se deduce que su origen está localizado en el antiguo continente que unía África, Suramérica, Australia, Nueva Zelanda, India y Antártida, y que en el Jurásico, cuando se originaron los pájaros, todavía no había empezado su fraccionamiento. Esto explicaría la masiva presencia actual de especies de papagayo en África, Australia y Suramérica, e indicaría que el origen de los Psitaciformes se remonta a 100-120 millones de años. Colonizando todos los continentes en el Cretácico tardío, con el nacimiento de diferentes especies, los Psitaciformes se habrían extinguido en algunas áreas (Europa, Norteamérica, Antártida) debido a los cambios ambientales y a los acontecimientos climáticos.
Las tres familias de papagayos
LA CLASIFICACIÓN
Según las clasificaciones más recientes, en todo el mundo hay unas 320 especies de papagayos. Esta cifra varía según la forma como los taxonomistas interpretan las subdivisiones de especies y subespecies. En general, las clasificaciones contemplan entre 315 y 330 especies. En las que el número de especies es mayor, disminuye el de subespecies, y viceversa.
Naturalmente, siendo tantas las especies, los ejemplares varían mucho en lo que a dimensiones y peso se refiere: desde los 9-10 cm y 10 g del microloro pechirrojo (Micropsitta bruijnii) de Nueva Guinea, hasta los 100 cm del ara jacinto (Anodorhynchus hyacinthinus) , o los 3 kg de peso del kakapú (Stringops habroptilus) de Nueva Zelanda; y desde las formas compactas y austeras de los papagayos de cola corta en forma de espátula, hasta las formas alargadas llamadas selváticas de muchos papagayos centroamericanos y australianos (conuros y loritos), dotados de cola larga y fugaz.

Psephotus haematogaster (periquito de vientre rojo)
A la derecha podemos ver la clasificación científica tradicional —la que siguen los autores más importantes—, que subdivide a los papagayos en tres familias. Otros autores, en cambio, consideran como una única familia la de los Psitácidos, dividida en las tres subfamilias Lorinae, Cacatuinae y Psittacinae, con lo cual se eliminan las otras tres subfamilias.
Reino

Animal
Subreino

Metazoos
Tipo

Vertebrados
Clase

Aves
Subclase

Neognatos
Orden

Psittaciformes (Psitaciformes)
Familia

Loriidae (Lóridos)
Familia

Cacatuidae (Cacatuidos)

Subfamilias
Cacatuinae y Nymphicinae
Familia

Psittacidae (Psitácidos)

Subfamilias
Stringopinae, Psittacinae, Micropsittinae y Nestorinae
Por lo que respecta a géneros y especies, todo queda igual. Según la familia a la que pertenecen, los papagayos muestras distintas características.

Cacatúa de Goffin. (Fotografía de Davide Balestri)

Difusión
Hoy en día todos los Psitaciformes que existen viven en las zonas tropicales y subtropicales de los dos hemisferios; la mayor parte de las especies está localizada en Suramérica y en el área del Pacífico (Australia, Nueva Guinea), mientras que en África se encuentran solamente una veintena de especies pertenecientes a cinco géneros: Psittacus, Poicephalus, Psittacula, Coracopsis y Agapornis.
En cuanto a las familias de los Lóridos (50 especies) y de los Cacatuidos (20 especies), ambas se concentran en una única área de difusión, la del Pacífico, y en particular en Australia, en donde habitan casi todas las especies de loros y loritos, y buena parte de las cacatúas.
Los Psitácidos (unas 250 especies) están difundidos en todas las áreas en las que hay papagayos, y fueron los primeros papagayos descubiertos y admirados por el hombre.
CACATUIDOS
Pertenecen a la familia de los Cacatuidos (Cacatuidae) , o subfamilia de los Cacatuinos (Cacatuinae) , los géneros Probosciger , Calyptorhynchus , Callocephalon , Eolophus , Cacatua , Nymphicus , con las especies correspondientes.
Es el grupo más pequeño desde el punto de vista numérico. Incluye, según las clasificaciones, de 18 a 21 especies, con distintas subespecies. Generalmente son papagayos de talla grande o mediana-grande, caracterizados por una conformación morfológica bastante sólida, compacta, que sugiere la idea de una cierta robustez. Tienen la cola corta en forma de espátula. Más de diez especies son blancas, con marcas de color amarillo o naranja en las mejillas y en la parte inferior de la cola, y lucen un penacho eréctil, también blanco, amarillo o naranja. Hay algunas especies negras, con signos distintivos de colores, y otras especies en las que predominan los colores rosa y salmón.
Sin embargo, la característica principal que ha llevado a los naturalistas a considerar las cacatúas como un grupo indivisible (tanto si se considera una familia o una subfamilia) es el penacho eréctil que el animal alza para mostrar agresividad (proveniente del deseo de atacar o de defenderse de algo que le provoca miedo).
En este grupo está incluido el Nymphicus , un papagayo de talla mediana-pequeña, totalmente diferente de todos los demás por la forma, talla, modalidad reproductora e incapacidad de llevarse la comida al pico con la pata (que es una característica típica de las cacatúas). Por todos estos aspectos recuerda más a los loritos de los géneros Polytelis , Psepotus , Neophema , etc. Sin embargo, la presencia de penacho eréctil, la forma de preparar el fondo del nido, la incubación realizada por ambos sexos, el hecho de que los recién nacidos estén cubiertos de plumón amarillo, justifican la inclusión de esta especie en los Cacatuidos, con la subfamilia Nymphicinae , que abarca esta única especie. Es uno de los pocos papagayos que están muy difundidos en la naturaleza y en cautividad, hasta el punto de que no están incluidos en los dos primeros apéndices de la Convención de Washington. En la naturaleza se encuentra con un plumaje generalmente gris, y en cautividad ha dado origen a muchísimas mutaciones de color.


Cacatúa de penacho. (Fotografía de Criadero Luisa)


Cacatúa de Leadbeater. (Fotografía de FOI)


Cacatúa de Goffin. (Fotografía de FOI)
Las cacatúas viven principalmente en Australia con algunas ramificaciones en las islas del Pacífico, al sudeste del continente asiático: Filipinas, Célebes, Sonda, Molucas y Salomón.
Algunas especies son muy raras, y aparecen en el Apéndice I de la Convención de Washington; otras, en cambio, son tan abundantes que están consideradas pájaros nocivos para la agricultura (Cacatua roseicapillis) .
Todas ellas son magníficas de observar durante el vuelo o en los árboles dormitorio, a pesar de que sean pájaros ruidosos y destructivos.
Durante la época de celo, son animales que se comportan con una cierta agresividad y territorialidad, pero en general son tranquilos y flemáticos en la vida cotidiana. Son buenos voladores. Fuera del periodo de incubación, vuelan formando bandadas de una cierta consistencia numérica y se desplazan en busca de nuevos pastos y agua. Es típica la posición en la rama sujetándose en una sola pata, con la otra levantada para llevarse la comida al pico.



El crecimiento de una cacatúa de cresta amarilla: a los 4 días, a los 8 días tomando el biberón, a los 18 días con el buche lleno, a los 28 días, a los 60 días tomando el biberón y jugando. (Fotografía de Criadero Luisa) (fig 1 , 2 )
En cautividad
La cría en cautividad de estos pájaros requiere una cierta experiencia y la disponibilidad de espacio para instalar pajareras de grandes dimensiones. El Nymphicus hollandicus es el único que, por talla y fuerza en el pico, puede aconsejarse a criadores principiantes y con poco espacio disponible.
Los ejemplares criados a mano (y, por tanto, acostumbrados a recibir comida de las manos del hombre) son domesticables y juguetones. Por el contrario, los adultos criados en estado natural (es decir, que han sido alimentados por los padres, a los que el criador ha proporcionado el alimento), y que están a punto para la reproducción, tienen un carácter decidido y arisco. La posición y el comportamiento de los animales constituyen señales fácilmente descifrables:
—   cuerpo tendido hacia delante con alas abiertas, penacho erguido y plumas hinchadas representan una demostración de fuerza y la propensión del animal a atacar si se le molesta;
—   cuerpo tendido hacia arriba, con plumas pegadas al cuerpo y penacho erguido (a veces con alas un poco bajas) demuestran atención y un poco de miedo;
—   cuerpo relajado con plumaje ahuecado y penacho compuesto indican tranquilidad y seguridad;
—   cualquier actitud ligada a la limpieza de las plumas, del pico, de las patas, llevada a cabo en presencia del hombre, indica una tranquilidad absoluta.
La alimentación de las cacatúas en la naturaleza consiste en mucha fruta y semillas frescas. El maíz lechoso les gusta mucho. Algunas especies atacan los cultivos, con lo cual provocan reacciones drásticas por parte de los agricultores. En cautividad es importante ofrecerles una dieta rica en fruta fresca y semillas cocidas.
Nidifican en troncos huecos de grandes árboles. Por eso los criadores suelen utilizar nidos bien dimensionados de desarrollo vertical.
Los dos miembros de la pareja incuban los huevos, aunque en realidad el macho se limita a mantenerlos calientes cuando su compañera debe desentumecer las alas y hacer sus necesidades fisiológicas, que normalmente no requieren mucho rato. La hembra dedica mucho más tiempo que el macho a la incubación, pero este último la vigila y de vez en cuando le lleva comida. Una vez elegido el nido, la pareja lo conserva durante muchos años, y a veces incluso lo utiliza como refugio nocturno fuera de la época de reproducción.
Suelen ser especies longevas, que alcanzan la madurez sexual entre los 4 y los 7 años de edad, y que crían una sola nidada por temporada. Los pollos, que nacen recubiertos de plumón amarillo, crecen con una cierta rapidez, pero no son autónomos del todo hasta los 4-6 meses. Naturalmente, si la primera puesta no llega a buen puerto, la hembra pone una segunda vez, y a veces incluso una tercera. A partir de entonces, tenga o no descendencia, las puestas se detienen.
LÓRIDOS
Los integrantes de esta familia se conocen como loros y loritos. Los primeros son todos los papagayos caracterizados por cola corta en forma de paleta. Los segundos tienen cola alargada con timoneras centrales todavía más largas.
Pertenecen a la familia de los Lóridos (Loriidae) , o subfamilia de los Lorinos (Lorinae) , según las clasificaciones, los géneros relacionados a continuación:
—   Chalcopsitta , 4 especies de loros;
—   Charmosina , 12 especies de loritos y 2 de loros;
—   Eos , 6 especies de loros;
—   Glossopsitta, 3 especies de loros;
—   Lorius , 8 especies de loros;
—   Neopsittacus , 2 especies de loritos;
—   Oreopsittacus , 1 especie de lorito;
—   Phigys , 1 sola especie de loro;
—   Pseudeos , 1 sola especie de loro;
—   Trichoglossus , 10 especies de loritos, entre las cuales el T. haematodus , que incluye 21 subespecies;
—   Vini , 5 especies de loros.


Lorius domicella


Pseudeos fuscata. (Fotografía de Davide Balestri)


Trichoglossus haematodus. (Fotografía de Davide Balestri)
Independientemente de la clasificación adoptada, el grupo comprende unas 55 especies de papagayos, todos hábiles voladores. Tienen una voz fuerte, la forma bastante esbelta, talla normalmente mediana-pequeña, coloraciones muy vivaces (el rojo y el azul, a veces con reflejos metálicos, son los colores más difundidos; el amarillo, el verde, el naranja y el negro aparecen a veces en combinaciones audaces) y un fuerte instinto gregario. La característica común de las especies pertenecientes a este grupo es la conformación de la lengua, que permite recoger fácilmente el néctar y el polen de las flores, que son la base de su dieta, aunque incluye también grandes cantidades de flores, yemas, hojas, frutos y algún que otro insecto para cubrir las necesidades proteicas mínimas. La punta de la lengua de los loros tiene unas papilas especiales que se yerguen mientras los animales comen.
Su área de difusión es oceánica e incluye, además de Australia, algunas islas mayores y menores, como las Filipinas o Tahití, Fiji y Célebes. Sin embargo, la mayor parte de las especies se encuentran en Nueva Guinea, Molucas y Salomón.
Los Lóridos tienen un temperamento fuerte, son bastante conflictivos y agresivos, pero al mismo tiempo son sociales y gregarios. Se comportan con mucha curiosidad, lo que les induce a realizar «exploraciones». Es muy fácil verlos desplazándose en las zonas en donde viven.
En cautividad
La dieta tan particular cuando viven en estado natural, a base de néctar y polen, ha representado una dificultad para la cría de estos pájaros.
Sin embargo, el mercado actual ofrece productos específicos, como harinas para disolver en agua que forman una pasta de la consistencia de un yogur, o bien extrusionados. Ambos productos son de buena calidad y han sustituido a las papillas hechas en casa con fruta, verdura picada, miel, polen, harinas de cereales, suplementadas según los momentos con harinas de pescado, yemas de huevo duro y algún producto más.
La cría en cautividad está ya bastante extendida, sobre todo la de algunas especies en concreto, y el número de ejemplares criados a mano y domesticados va en continuo aumento. En lo que se refiere a la reproducción, a pesar de que lo ideal es hacerlo en una pajarera, también se han obtenido resultados excelentes en jaulones colgados con fondo de red.
Normalmente nidifican en árboles huecos, y en cautividad los resultados son positivos tanto en nidos verticales, como en nidos de desarrollo horizontal.
PSITÁCIDOS
Forman parte de este grupo (Psittacidae) todos los papagayos del mundo que no pertenecen a ninguno de los dos grupos anteriores. Están agrupados en su mayor parte en la subfamilia Psittacinae , pero hay otras dos subfamilias: la Stringopinae y la Micropsittinae .
En este grupo está incluida la mayor parte de los papagayos criados en cautividad y domesticados como animales de compañía: guacamayos, amazonas, loros grises, inseparables, periquitos.
Es un conjunto de especies numeroso y heterogéneo, con tallas que van de los pocos centímetros (microloros) a los casi cien de los grandes guacamayos.
Algunas especies tienen el cuerpo robusto y la cola en forma de espátula; otras, el cuerpo esbelto y la cola larga. La mayor parte son arborícolas, y algunas, terrícolas (como los kea y los kaka). En general son todos ellos excelentes trepadores, pero no todos tienen buenas cualidades para volar. Les gusta vivir en el bosque más o menos espeso o en las praderas en las que hay árboles grandes. Aun no siendo grandes bebedores, les gustan las zonas en las que hay cursos de agua.


Eos semilarvata


Guacamayo en libertad en el parque de La Barben, en la Provenza


Pionites melanocephala
Algunas especies presentan un dimorfismo sexual evidente (por ejemplo el Eclectus o loro ecléctico: el macho es casi completamente verde y la hembra es roja y azul). Esto nunca se da en los Lóridos ni en las cacatúas blancas (como máximo, en algunas especies se puede intentar determinar el sexo a partir de ligeras diferencias en el color del iris, aunque sólo en ejemplares sexualmente maduros). Todas las cacatúas negras (salvo el Probosciger aterrimus ) tienen un dimorfismo evidente.
Mientras que los Cacatuidos y los Lóridos están localizados en un área común, entre Australia y las islas del Pacífico, los Psitácidos, con sus más de 150 especies, viven en todas las áreas en las que hay papagayos.
En general, su dieta consiste en fruta fresca y semillas (inmaduras y maduras); sin embargo, hay especies muy «especializadas», como los loritos de la higuera, que se nutren principalmente de higos y bayas, alimentos muy nutritivos y proteicos.
Dado que este grupo incluye muchas especies diferentes entre sí, las describiremos agrupándolas en subgrupos según la talla y las costumbres comunes.
•   Psi tácidos de talla mediana-grande. Guacamayos, amazonas o loros grises tienen en común la costumbre de usar las patas para llevarse la comida a la boca; tienen el pico grande y muy fuerte; alcanzan la madurez sexual entre los 4 y los 7 años; dedican toda la temporada de la reproducción a destetar una sola nidada, normalmente de 2-3 crías como máximo.
•   Psitácidos de talla mediana. Pertenecen a los géneros Pionus y Pionites ; a pesar de tener una conformación más recogida, conservan la característica del pico fuerte con respecto a las dimensiones de la cabeza, típica de los papagayos de talla grande y mediana-grande (igual que ocurre en los otros papagayos de talla ligeramente inferior, como los africanos Poicephalus ).
•   Psitácidos de talla mediana y mediana-pequeña. Periquitos, conuros, cotorras y loritos asiáticos son buenos voladores; se caracterizan por su forma ahusada y cola larga, pico más proporcionado a las dimensiones de la cabeza. Normalmente son muy ruidosos.
Viven y nidifican de diversa manera, prefiriendo a menudo las colonias numerosas, a veces incluso construyendo nidos comunes con varias entradas y salas de incubación, y en una estación reproductora pueden sacar adelante fácilmente dos nidadas.
•   Psitácidos de talla pequeña. Su forma es compacta, y a veces tienen la cola larga; no utilizan las patas para llevarse la comida al pico, sino que la cogen directamente con este último; pueden llegar a nidificar 3 veces por temporada y las crías son autónomas a las 6-7 semanas.
La reproducción presenta una característica general común a casi todos: la búsqueda de huecos en los árboles en donde preparar salas de incubación, que pueden tener un desarrollo vertical u horizontal. Constituyen una excepción algunos papagayos como el kea, que prefiere nidificar en el suelo, en oquedades de las rocas; el periquito terrestre, que nidifica en madrigueras excavadas en la tierra; o también el kakapú, que durante el día descansa entre las ramas y entra en actividad a las horas nocturnas.


Rosella de Stanley


Amazona aestiva (amazona de ala amarilla)


Pionus menstruus. (Fotografía de Davide Balestri)
Morfología y anatomía
El conocimiento de cualquier animal empieza siempre con la observación de su forma y su estructura, es decir, de su morfología. Seguidamente se estudia su esqueleto y órganos principales (anatomía) y su funcionamiento (fisiología), que nos ayuda a conocer mejor las necesidades y los problemas de los ejemplares criados.
Como todos los pájaros, los papagayos son vertebrados homeotermos, es decir, que tienen una temperatura corporal constante entre 40 y 42 ºC. Por esta razón un plumaje sano y una dieta adecuada son fundamentales para que el pájaro no tenga problemas para mantener la temperatura incluso cuando hace frío.
Los ojos son redondos y tienen la pupila grande y negra, rodeada por un iris que tiene un color que va del amarillo al anaranjado, según la especie. Casi siempre se observa un anillo periocular de piel desnuda de color claro, más o menos visible en función de las especies.
El pico , muy característico, es fuerte y grande, y constituye un arma importante, además de una especie de tercera pata que el animal utiliza para sostenerse. Está formado por el esqueleto de ambas mandíbulas, cubiertas por una funda córnea, la ranfoteca, que es lo que observamos externamente. La mandíbula superior (llamada culmen) es fija, y la inferior (el gonis) está accionada por unos músculos potentes que hacen que la fuerza de la mordida sea notable. El término ranfoteca deriva del griego ramphos (pico curvo) y theke (estuche córneo), e indica que el pico está formado por estratos superpuestos de córnea que se renuevan continuamente por exfoliación. Esto explica por qué el pico de las amazonas presenta a menudo marcas que parecen pequeñas grietas, que de hecho se deben al desgaste de la parte córnea que se va renovando. El término ranfoteca se usa tanto para referirse al pico en su conjunto como para indicar las mandíbulas por separado. Los bordes del pico son bastante afilados.
En la juntura en la que se inserta la mandíbula superior hay una zona espesa y blanda llamada cera, donde están situadas las narinas.


Aratinga acuticaudata


Amazona leucocephala
Dentro del pico está la lengua , que es gruesa, corta y carnosa, muy importante para identificar los alimentos y que interviene en la comunicación con los otros papagayos y con el hombre. En efecto, es normal que un papagayo se aproxime al hombre con el pico abierto, de modo que pueda tocarle la piel con su lengua rugosa para conocerlo mejor y tenerle confianza.
El cuello es fuerte y puede girar 360 grados para permitir el máximo ángulo de visión posible. Cuando los papagayos se cuelgan con el pico de la percha, de una rama o de las rejas de la jaula pueden moverse con el cuello y balancearse para poder alcanzar lo que quieren con las patas.
El cuerpo posee un esqueleto ligero y resistente, caracterizado por un esternón protuberante, la quilla, que aumenta la superficie de inserción de los músculos pectorales que accionan las alas durante el vuelo.


Cabeza de Opopsitta diophthalma


Cabeza de Cacatua sulphurea citrinocristata


Las plumas del ala vistas desde arriba


Las plumas del ala vistas desde abajo
Sin embargo, a pesar de ser buenos voladores, a muchos papagayos no les gusta demasiado volar y prefieren desplazarse trepando y saltando por las ramas.
La cobertura de plumas da la forma típica al animal y en algunos casos permite identificarlo por los colores.
Las plumas no se cambian en una época determinada con una muda completa, sino que se van cambiando continuamente a lo largo del año, con más intensidad cuando hace calor.
El aparato respiratorio está formado por las cavidades nasales (los orificios nasales, llamados narinas, son claramente visibles en la cera), la faringe, los bronquios, los pulmones y los sacos aéreos. Estos se llenan de aire en cada acto respiratorio y están conectados con los huesos huecos del animal para aligerar el cuerpo e incrementar la oxigenación de los tejidos musculares.
El aparato fonador es complejo y permite al papagayo imitar sonidos, incluidas las palabras de los hombres. La parte principal de este aparato es la siringe, que se encuentra en la bifurcación de la tráquea en los dos bronquios. Se trata de una estructura muscular y membranosa que permite modular sonidos.
El aparato digestivo no presenta tipicidades particulares con respecto a los demás pájaros, a no ser un buche desarrollado, que sirve para acumular y ablandar el alimento antes de que pase al estómago.
La digestión muscular típica de todos los pájaros en el papagayo es menos importante, debido al trabajo que realizan los jugos gástricos.
Los órganos sexuales son internos en ambos sexos. El macho no posee órgano para la cópula (como la mayoría de los pájaros).
Como todos los pájaros, los papagayos tienen una vista aguda y sus ojos tienen la capacidad de ver de modo independiente uno del otro. A pesar de la órbita fija, el ángulo visual es muy amplio gracias a la posibilidad de rotación del cuello. Parece que la visión de los papagayos diferencia algunos colores, por lo cual no puede decirse que vean en blanco y negro.
El sentido del gusto está medianamente desarrollado, y sólo la lengua puede percibir los diferentes sabores y reconocer si un alimento es comestible.
Comparado con el ser humano, los papagayos tienen el tacto poco desarrollado, pero si se compara con el de los demás pájaros podemos decir que el aparato táctil de los papagayos tiene una notable sensibilidad. El papagayo utiliza sus fuertes patas no sólo para trepar o caminar torpemente, sino también para agarrar objetos, llevarlos a la boca y para comunicarse con los animales de su misma especie y de otras especies (entre los que se incluye el hombre). Otro instrumento importante para el sentido del tacto es la lengua, que el papagayo usa mucho para conocer los objetos que encuentra en su camino.
Las garras son fuertes y tienen cuatro dedos, dos (el primero y el cuarto) orientados hacia atrás, y dos (el segundo y el tercero) hacia delante. Son cortas y tienen bastante sensibilidad. Las uñas son robustas y tienen forma de gancho. En el suelo, el papagayo se mueve lenta y torpemente, pero en las ramas las garras le permiten desplazarse con agilidad, rapidez y elegancia.
El oído es el arma de defensa más usada por los pájaros. Los papagayos tienen la capacidad de fraccionar los sonidos —es decir, de descomponer un sonido que para el oído humano sería monótono— en una serie de mensajes hechos de entonaciones diferentes. Esto le permite saber más rápidamente de dónde llega un sonido y a qué distancia se encuentra la fuente que lo emite. Los papagayos perciben todos los sonidos comprendidos entre los 400 y los 20.000 hercios.
El olfato es el sentido menos desarrollado, hasta el punto de que para discernir si un alimento es comestible o no, el papagayo necesita usar la lengua.


Bolborhynchus lineola (periquito barrado). (Fotografía de FOI)

La leche de papagayo
Para alimentar a los pollos durante los primeros días de vida, la mayor parte de papagayos utiliza una sustancia muy nutritiva producida por el estómago glandular, denominada impropiamente como «leche de papagayo». A medida que los pequeños crecen, se reduce la aportación de esta sustancia y aumenta la de alimento regurgitado.
Los papagayos en la naturaleza
LA ADAPTACIÓN AL MEDIO
Los papagayos son pájaros típicamente arborícolas y sus orígenes tropicales lo confirman. Sin embargo, hoy en día, cada especie, o grupo de especies, que vive fuera de la típica selva tropical ha sabido adaptarse a los cambios ambientales, pero sin perder ni la conformación física ni todos los hábitos del típico pájaro de la selva. Así, encontramos papagayos australianos que viven en las grandes praderas y realizan largos viajes para volver todas las noches a zonas boscosas o a grandes árboles aislados que usan de dormitorio.
Del mismo modo, algunos papagayos africanos viven en la sabana, pero luego buscan zonas de bosque para descansar y nidificar. Podemos afirmar que, a pesar de su adaptación a medios muy distintos, y exceptuando algunas especies, los papagayos en general son pájaros arborícolas que prefieren las zonas boscosas más o menos densas (algunos viven en los bosques más intricados, otros en los bosques con claros).
Aunque en muchos casos son excelentes voladores, han desarrollado una enorme habilidad de trepadores, que les permite moverse por las ramas con una agilidad sorprendente, usando las patas y el pico. Esta característica los asemeja a los carpinteros, los turacos o los colíes, y abre una breve discusión sobre los orígenes comunes entre papagayos y otros pájaros.


Ara chloroptera (guacamayo rojo) en una rama, colgada boca abajo
Los papagayos y los demás pájaros
Por una parte, hay autores como Wetmore que, en su obra Classification for the Birds of the World (1960), sitúa los papagayos después de los Columbiformes y antes de los Cuculiformes.
Sibley y Ahlquist (1990), utilizando criterios de clasificación moleculares y no morfológicos, colocan los papagayos en un lugar muy próximo a los Cuculiformes, a los Coliformes (colíes) y a los Apodiformes (golondrinas y colibríes), alejándolos de los Columbiformes.
Cabe recordar, no obstante, que muchos autores de renombre, como Forshaw (1973), insisten en la relación entre Psitaciformes y Columbiformes, justificada por la capacidad común de producir una sustancia grasa para alimentar a la prole los primeros días de vida, llamada leche de papagayo o leche de paloma, y sobre todo por un cierto número de afinidades morfológicas. Destacan, entre ellas, la cera carnosa en la parte superior del pico, y el parecido en el dibujo del plumaje de algunos papagayos y algunas palomas frugívoras.
Burton (1974) señala que la forma y la especialización del pico de algunos Columbiformes son muy próximas a los Psitaciformes.
Sin ánimo de tomar partido con relación a los citados autores, queremos hacer notar que también hay importantes parecidos con otros pájaros. Pensemos, si no, en los colíes, endémicos de África y que tienen dos dedos orientados hacia delante y dos hacia atrás, que utilizan a menudo las garras para llevarse la comida a la boca y son muy sociales, ambas características comunes a los papagayos.


Jóvenes guacamayos en el Criadero Luisa de Alessandria
LA EVOLUCIÓN DE LAS ESPECIES
Independientemente de su origen, los papagayos han tomado y siguen una dirección evolutiva muy concreta que los caracteriza, con elementos comunes de antigua herencia y elementos típicos de cualquier grupo de especies debidos a la capacidad de adaptación demostrada; una capacidad de adaptación que es más elevada en algunas especies y menor en otras, que tienen dificultades para readaptarse en medios ambientales que cambian con gran rapidez. A partir del inicio del siglo xix , la deforestación, la explotación irracional de los recursos hídricos y la introducción de cultivos diferentes de los autóctonos han provocado un cambio demasiado rápido de los hábitats naturales de muchas especies animales, incluidos los papagayos, que no han tenido tiempo de adaptarse.
Este fenómeno ha dado lugar a la desaparición de algunas especies: el Nestor meridionalis productus (declarado extinguido en 1851), la Aratinga chloroptera maugei (declarada extinguida en 1860), el Psittacula eupatria wardi (declarado extinguido en 1870), el Psittacula exsul (declarado extinguido en 1875), la Amazonas vittata gracilipes (declarada extinguida en 1899). Muchas otras han sufrido una drástica disminución numérica, que las sitúa en riesgo de extinción de cara al futuro. Recordemos, por ejemplo, que la amazona de Cuba (Amazona leococephala leucocephala) está prácticamente extinguida en Cuba, y sólo existen unos pocos ejemplares en libertad en otras islas vecinas, aunque afortunadamente un cierto número de parejas se reproduce en cautividad. Otro ejemplo es el ara de Spix (Cyanopsitta spixii) , que actualmente debe considerarse extinguido en la naturaleza, y que en cautividad hay poquísimas parejas en condiciones de reproducirse.
También han contribuido a la disminución numérica de casi todas las especies las capturas indiscriminadas realizadas a principios del siglo xx (que en algunas especies todavía se siguen registrando). Confirma esta realidad el hecho de que en el Anexo A de la Convención de Washington (CITES), que censa los animales en peligro grave de extinción, figuran 43 papagayos, y casi todos los demás están en el Anexo B, donde están censadas las especies que, sin estar en peligro de extinción, necesitan protección para no correr riesgos en el futuro.
El plumaje
Por lo general, a lo largo de la evolución de una especie, las formas más primitivas tienen colores más apagados, una característica que se reproduce en los polluelos más evolucionados, que al nacer tiene el plumaje más opaco que el de los adultos. Normalmente, el macho adulto, debido a la acción de las hormonas masculinas, muestra los caracteres más «avanzados» alcanzados por la especie y muestra coloraciones mucho más ricas que las hembras. En los papagayos no es así, ya pocas son las especies que muestran un dimorfismo sexual evidente. Sin embargo, las especies menos evolucionadas presentan normalmente coloraciones más apagadas y menos riqueza de colores que las más evolucionadas.


Ara manilata. (Fotografía de Davide Balestri)
LOS HÁBITOS ALIMENTARIOS
La alimentación es un factor estrechamente relacionado con el medio ambiente: todos los papagayos siguen una dieta vegetariana, sólo esporádicamente completada con proteínas animales, que obtienen de larvas o insectos pequeños, durante el periodo de destete de las crías.
La mayoría de los papagayos se nutren de semillas y frutas que encuentran sobre todo en los árboles o en los tallos que producen ricas espigas. Estos animales, muy ágiles volando y moviéndose por las ramas, son muy torpes y lentos en el suelo, debido a sus cortas patas.
El grupo de los Lóridos se alimenta principalmente de polen y néctar de flores y de fruta, por lo cual en la naturaleza su consumo de semillas es muy bajo y se limita a semillas sin madurar que todavía sean lechosas.
A lo largo del tiempo, la mayor parte de las especies han aprendido a diversificar la alimentación para aumentar las posibilidades de supervivencia. Otras, en cambio, han conservado hábitos ancestrales con una dieta muy restringida, como el Agapornis swinderniana que se nutre casi exclusivamente de algunas especies de higuera.
Este tipo de comportamiento es un peligro para la especie, porque el cambio en el medio ambiente y la disminución de las fuentes alimentarias específicas comportan una disminución demográfica paralela y el consiguiente peligro de extinción. Un caso típico de especie que sigue este proceso es el oso panda, que además de tener un índice de natalidad muy bajo se alimenta sólo de bambú, y vive en un área en donde cada vez hay menos bambú.
La mayoría de los papagayos tienen capacidad para efectuar largos vuelos y llegar a nuevas áreas de alimentación. Es más, hay especies que causan graves daños en los cultivos de maíz, mijo, sorgo y panizo.
Las fuentes de agua son indispensables para la supervivencia de todos los animales, y los papagayos no son una excepción. Incluso las especies que se han adaptado mejor a la vida en la sabana o a los límites del desierto, que resisten mucho más sin beber (por ejemplo, algunas especies africanas y australianas), tienen delirio por las charcas, en donde se bañan y beben, y para llegar a ellas son capaces de cubrir grandes distancias volando por encima de las copas de los árboles diseminados por las sabanas y las llanuras áridas. Muchas especies, por el contrario, optan por vivir siempre en el bosque o en la selva, junto a grandes ríos o grandes lagos. Precisamente la reducción de las fuentes hídricas es el principal problema en la actualidad para algunas especies de papagayo africano.


Amazona de frente amarilla. (Fotografía de J. Gilardi/WPT)
COMPORTAMIENTO
La sociabilidad
Desde un punto de vista comportamental, cuanto mayor es el nivel evolutivo que una especie alcanza, mayor es el grado de sociabilidad que se manifiesta en los ejemplares de aquella especie, tanto en las relaciones interespecíficas como en las extraespecíficas.
Los papagayos son animales muy sociables, con una gran predisposición por la comunicación gestual y oral. Suelen ser buenos voladores y trepadores, y a menudo hábiles manipuladores (muchas especies, sobre todo las de talla mediana-grande, utilizan una garra para aferrar la comida y descascarillarla con el pico). Viven casi siempre en grupos, formados por un número de integrantes que depende de la especie, del periodo estacional (durante la reproducción las parejas tienden a aislarse) y de la riqueza de alimentos (cuanta más disponibilidad de comida, más numerosos son los grupos).
La comunicación gestual es la más antigua y tiene gestos fácilmente interpretables, como estirar las alas e hinchar el plumaje para mostrar su fuerza a un rival; estirar el cuello hacia delante con el pico abierto para exteriorizar su impaciencia; inclinar la cabeza y erizar las plumas para pedir al compañero atenciones y caricias. También hay estados de ánimo que se pueden deducir a partir de la posición del animal: si está tranquilo, tiene el plumaje un poco despegado y se alisa las plumas, operación que ocupa gran parte del tiempo que el pájaro pasa en las ramas; en cambio, si el pájaro está nervioso, el plumaje está adherido al cuerpo y el animal inmóvil, en estado de atención.
La comunicación vocal es la forma más evolucionada. Cada especie tiene unos sonidos típicos, siempre válidos, pero cada grupo concreto elabora una especie de «dialecto local» que los individuos de un mismo grupo utilizan entre ellos. También hay una forma de lenguaje más específico, una especie de vocabulario familiar que cada pareja va construyéndose a lo largo de la vida, hecho de muchísimos sonidos, cada uno con un significado concreto.
Como afirman importantes etólogos, como los italianos Massa y Venuto ( Pappagalli del mondo , 1997; Pappagalli africani , 2001), la capacidad expresiva vocal de estos pájaros, gracias a la cual son capaces de emplear un idioma general (el de la especie), un dialecto local (el del grupo) y un vocabulario familiar (con la pareja), crea un paralelismo extraordinario con el hombre, ya que en la evolución de los papagayos ha habido la configuración de un complejo sistema de comunicación acústica que ha dado vida a un lenguaje con normas precisas, aunque carente de codificación gramatical.
La actividad
Si se realiza el seguimiento de un grupo de papagayos de cualquier especie que se haya instalado en un árbol, se pueden observar las numerosas actividades a las que se dedican estos pájaros. Una de ellas es cuidar el plumaje, «peinándolo» con el pico, solos o por parejas. Otra es limpiarse el pico frotándolo contra la madera; o discutir con otro ejemplar que está en su misma rama, por medio de guturalizaciones y grititos (cuando «discuten», los animales se van acalorando y los sonidos, en un principio comedidos, se convierten en notas amenazadoras, silbidos y actitudes corporales que indican disposición a la agresividad).
En definitiva, son pájaros con una vida muy intensa. Y lo que aparentemente podría parecer un momento de reposo, en realidad es una actividad fundamental, tanto para la vida de cada individuo como para la vida de relación en el seno del grupo.
La vida de pareja
Una parte fundamental de la vida social de los papagayos es la relación de pareja. Una vez formada, la pareja tiende a llevar una vida familiar muy unida, durante y fuera del periodo reproductivo. Para muchos papagayos el nido no es solamente el lugar en el que se ponen los huevos y se cría la prole; también es una casa en donde dormir o protegerse de la intemperie. Es frecuente que un mismo nido sea utilizado de forma continuada durante muchos años, con trabajos periódicos de restauración, de los que suele ocuparse la hembra.
Las parejas son estrictamente monógamas y se prodigan en constantes atenciones mutuas. Un ejemplo típico de este comportamiento son los agapornis (del griego agapao, «amar», y ornis, «pájaro», es decir, «pájaro del amor», lovebirds en inglés), que pasan mucho tiempo intercambiando golpecitos afectuosos con el pico y alisándose recíprocamente el plumaje.
Los papagayos cuidan mucho el plumaje y lo alisan cada día, en una operación que aprovechan para eliminar la suciedad. En la pareja, esta actividad compartida y recíproca consolida la unión. Especialmente, rascarse el cogote es un signo de confianza y de fuerte vinculación.
También puede verse en muchas ocasiones que los adultos limpian las plumas a sus crías cuando ya están «creciditas», ya que el vínculo familiar dura hasta que los hijos se aparean y crean una nueva familia.
Reproducción y cuidado de la prole
En general, el periodo de la reproducción da comienzo después de la estación de las lluvias, momento en que el alimento es abundante y ello induce a los futuros padres a pensar que encontrarán fácilmente comida para las crías.
Casi todas las especies de papagayo nidifican en los árboles, o mejor, dentro de estos, aprovechando oquedades naturales o agujeros hechos por otros animales. Dentro del nido preparan una cámara de incubación, que para muchas especies es muy rústica y está realizada con corteza triturada con el pico para cubrir el fondo, y para otras es más elaborada y confortable gracias al uso de materiales más blandos. La puesta de los huevos —entre 2 y 4 para los ejemplares de talla mediana o grande, entre 4 y 10 para los de talla pequeña— tiene lugar en días alternos. La incubación dura de dieciséis a veinticuatro días para los ejemplares de talla pequeña, y hasta treinta para los ejemplares grandes.
El destete de los polluelos presenta diferencias notables. Como término medio, los papagayos pequeños empiezan a volar a los 35-55 días, los de talla mediana a los 65-75 y los de talla grande a los 100-150.
Lógicamente, las especies más pequeñas pueden tener dos nidadas en cada estación reproductora, y las grandes sólo una.
Una característica común a todos los Psitaciformes es el gran cuidado con el que crían a los polluelos. Los dos miembros de la pareja colaboran en el destete, siguen a los pequeños en sus primeras salidas del nido y los guían para el regreso cada noche.
Cuando toda la familia está dentro del nido y se prepara para la noche, no es difícil oír una intensa algarabía hecha de sonidos muy diversos en los que un oído experto reconoce las peticiones de los pequeños y los diálogos entre adultos. Un poco como una familia de humanos, cuando los padres intentan que los niños se acuesten pero estos todavía tienen ganas de jugar…


Una pareja de Ara chloroptera en actitud afectuosa



Ejemplares de Ara chloroptera entre las ramas de la vegetación del valle de Pantanal (Brasil); en lugar de construir nidos en los árboles huecos, nidifican excavando en las paredes de tierra roja de los estrechos cañones (fig 1 , 2 )
Las especies afroasiáticas
Las especies autóctonas del área afroasiática son 49, entre las cuales hay 5 o 6 en peligro de extinción. Las especies se distribuyen del siguiente modo:
Área geográfica
Núm. de especies
Afganistán
1
África central
14
África noroccidental
8
África suroccidental
10
Burma
7
China
3
India
10
Indochina
5
Irak
1
Irán
1
Islas Andamane
4
Islas Comores
3
Islas Mascareñas (Reunión, Mauricio, Rodríguez)
3
Islas Nicobar
3
Madagascar
3
Seychelles
2
Sri Lanka
5
Tailandia
6
Tíbet
1


Nota
Dado que algunas especies viven en más de un país, la suma de los números de la tabla anterior es mayor que el número de especies.
Las especies que se tratarán en este capítulo pertenecen todas a la familia Psittacidae , subfamilia Psittacinae .


Agapornis fischeri en el voladero


Agapornis (Selby)
Familia Psittacidae - Subfamilia Psittacinae
Pertenecen al género Agapornis nueve especies de pequeños papagayos agrupados por la forma compacta y robusta, cola en forma de espátula y en general un tamaño de la cabeza importante con respecto al cuerpo. Algunas especies se crían con frecuencia en cautividad, y esto da lugar a muchas mutaciones de color actualmente ya fijadas. A. swinderniana es la única que no se ha criado nunca, y A. pullaria no se reproduce con facilidad.
Normalmente, las especies de Agapornis se dividen de este modo: primero, el grupo más antiguo (A. cana, A. taranta, A. pullaria) ; luego, el grupo de las especies con anillo periocular desnudo (A. fischeri, A. personata, A. nigrigenis, A. lilianae) ; a continuación, las especies más modernas ( A. roseicollis , la que más se cría y de la que se conoce el mayor número de mutaciones de color fijadas), y finalmente una especie (A. swinderniana) , llamada aberrante por su parcial diferencia con respecto a los demás componentes del grupo; de hecho, esta última especie parece más afín a los loros por su menor capacidad de adaptación y su lentitud evolutiva.
Agapornis cana
(Gmelin)
Agapornis canus


Pareja de Agapornis cana: el macho presenta la característica capucha blanca, que lo diferencia de la hembra
INSEPARABLE DE MADAGASCAR
Descripción
Es el más pequeño de los inseparables, junto con A. swinderniana , el que tiene el pico más ligero con respecto a la cabeza y las patas más menudas. Da una impresión de mayor delicadeza, tanto morfológica como comportamental, en relación con los otros Agapornis . Mide entre 13 y 15 cm y tiene una forma compacta típica de este género.
El macho adulto presenta una coloración verde base, más intenso en las partes superiores, y difuminado en amarillo en las partes inferiores, sobre todo ventrales. La rabadilla es de color verde hierba brillante. La cabeza, la nuca, el cuello, la parte superior del pecho son de color gris y tienen la típica capucha que, en la zona alrededor del ojo, puede presentar tonos amarillos. Las alas, vistas desde arriba, son verde intenso, con las rémiges negras; vistas desde debajo, son negro amarronado. La cola es verde con una lista subterminal bien visible de color negro y una imperceptible banda lateral amarilla en las timoneras laterales. El pico tiene la mandíbula superior de color blanco azulado, y la inferior de color blanco rosado. El ojo tiene el iris marrón. Las patas son gris claro.
La hembra adulta tiene el plumaje uniforme de color verde, a veces con matices marrones en la cabeza y con la parte inferior del ala verde marronoso. El dimorfismo sexual es, pues, evidente.
Los ejemplares inmaduros son parecidos a los adultos, pero con el plumaje más amortecido. En ambos sexos el pico es amarillento, con marcas negras en la inserción de la mandíbula superior, que menguan gradualmente al crecer, hasta que desaparecen una vez alcanzada la madurez, momento en que el pico cambia de color. En los machos jóvenes la capucha gris tiene poca superficie, sobre todo hacia la nuca, y a menudo se entremezcla con el verde.
El Agapornis cana está clasificado con la especie de referencia y una subespecie:
—   A. c. cana (Gmelin);
—   A. c. ablectanea (Bangs).
Las diferencias entre la especie de referencia descrita y la subespecie ablectanea son los reflejos azules en la parte verde del plumaje de esta última, que también tiene menos coloración amarilla en la parte ventral; además, la capucha del macho es más oscura, también con reflejos azulados. Cuando está mojada, la cabeza del ablectanea es de color azul violáceo.
La subespecie vive principalmente en las tierras áridas del sudoeste de Madagascar (Moreau, 1948), mientras que la especie de referencia está difundida en el resto del territorio y en las otras islas.
Medio natural
Generalmente vive en grupos pequeños, de 5 a 35 ejemplares, que se desplazan rápidamente de una mata a otra, de una rama a otra, posándose en el suelo para buscar comida, pero siempre con mucha atención, lo que motiva que al menor ruido o movimiento el grupo emprenda el vuelo de inmediato, se disperse y se recomponga a cierta distancia, en un punto seguro, para reanudar la búsqueda de comida.
La llamada (la señal con la que el individuo comunica al grupo su presencia, y a la cual el grupo responde con otra llamada) es una nota metálica y aguda que se modifica en una serie de notas cortas y agudas como una señal de alarma.
En la época de cortejo se pueden oír gorjeos graves.
La voz (el conjunto de las distintas llamadas, con distintos significados) viene dada por una serie de silbidos agudos y gritos roncos, emitidos sobre todo cuando los animales están en movimiento.
En Madagascar su difusión es amplia, sobre todo en las zonas poco boscosas, en los límites de la selva, en las llanuras con matas y zarzales, en la sabana con palmeras, en las zonas cultivadas. No es difícil observarlo cerca de asentamientos humanos o de carreteras. Ha sido observado hasta los 1.500 metros de altitud, si bien la población que vive entre los 1.000 y los 1.500 metros es numéricamente poco relevante. No se ha observado nunca en el interior de la selva, ni tan siquiera ocasionalmente, pero sí en sus zonas limítrofes.
Es un animal bastante tímido y reservado, y tiende a vivir en grupos familiares de 5 a 10 elementos, hasta un máximo de 30, cuando varias familias se unen. Grupos más numerosos se forman sólo raramente y durante periodos concretos en los que hay abundancia de alimentos. Puede asociarse con otros pájaros pequeños pertenecientes al grupo de los tejedores (familia Ploceidae ) o a la familia Estrildidae (Ploceus sakalava, Foudia madagascariensis, Lonchura nana) . Por lo general es sedentario, y raramente se ha avistado algún pequeño grupo errático, especialmente en los periodos de recursos alimentarios escasos.
Se alimenta de semillas todavía verdes o parcialmente maduras (le gusta mucho el mijo y el panizo). Se le ha visto alimentándose de arroz puesto a secar en las eras de las granjas. Pese a que la dieta es básicamente granívora, cuando se aproxima la época de la reproducción se completa con pequeños invertebrados o larvas. No le apasionan los brotes, la fruta y las flores, aunque no los rechaza si no tiene otro alimento disponible.
Durante la época de la reproducción, las parejas adultas tienden a aislarse, dejando que sean sólo los jóvenes, todavía inmaduros sexualmente, los que formen las bandadas.
La hembra construye un nido confortable y mullido dentro de un árbol hueco o, más raramente, en la grieta de una roca. El material de relleno del nido son ramitas, hierba, trozos de corteza, que la hembra transporta introduciéndolos entre las plumas del dorso, del pecho y del vientre. En esta época, el macho realiza el cortejo y da comida a su compañera.
La hembra se ocupa ella sola de incubar los huevos (entre 4 y 6), aunque el macho está a menudo en el nido. Normalmente la incubación dura entre 19 y 21 días, y ambos progenitores colaboran en el destete. Los pequeños son capaces de volar cuando cumplen alrededor de 40 días de vida, pero siguen dependiendo de los padres unas tres semanas más. A los cuatro meses tienen el plumaje propio del adulto.
Es muy particular la defensa del nido que hace la hembra. Al contrario que otros representantes de este género, si es molestada durante la incubación, procura no abandonar el nido, sino que lo defiende arduamente, hinchando las plumas, en una actitud de ataque y emitiendo silbidos.
Distribución
Este inseparable vive sobre todo en Madagascar, en las zonas abiertas de las regiones costeras, pero se ha convertido en una especie rara en la parte oriental de la isla y prácticamente ausente en la zona central. En las islas Comores y Seychelles fue introducido con éxito discreto. Allí, Rand (1936) pudo observar con una cierta precisión que la colonización se detiene donde la selva se hace espesa. En cambio, la tentativa de introducción dio resultados menos significativos en las islas Reunión y Rodríguez, donde la colonización se limitó a pequeños grupos en áreas circunscritas entre las palmeras; y, finalmente, no dio ningún resultado positivo en Mauricio, en Zanzíbar ni en Mafia, donde la especie no llegó a colonizar ninguna zona.

Observaciones
Las observaciones realizadas en las principales poblaciones permitieron a Dilger (1960) anotar una particularidad de algunos machos: la ausencia total o parcial de la capucha gris. Esta constatación ha dado lugar a diversas teorías: según algunos se trataba de machos jóvenes con problemas degenerativos en el cambio del plumaje juvenil al adulto; según otros, podía tratarse del inicio de una forma evolutiva que a la larga conllevaría la desaparición del dimorfismo sexual.
Agapornis taranta
(Stanley)
Agapornis tarantus


En esta pareja de Agapornis taranta es evidente el dimorfismo sexual
INSEPARABLE DE ABISINIA
Descripción
Con una talla cercana a los 18 cm es el inseparable de mayor tamaño. El macho adulto tiene un plumaje de base verde, encendido en las partes superiores y difuminado en las inferiores. La frente y la brida son de color rojo intenso hasta el ojo, este último rodeado de un anillo de piel desnuda, también de color rojo. La garganta es de color verde amarronado; el resto de la cabeza, desde la parte superior hasta la nuca, es verde con tonalidad marrón. Las alas tienen coberteras verdes y rémiges negras. Es igualmente negra la coloración de la parte inferior, visible durante el vuelo. La rabadilla es verde más claro y más brillante que el color base; la cola es verde con lista subterminal negra, y en las timoneras laterales se aprecian unas marcas amarillas a lo largo de los márgenes. El pico es rojo coral, el iris marrón y las patas gris claro.
Esta especie presenta un cierto dimorfismo sexual: la hembra adulta se parece al macho, pero sin la coloración roja frontal y del anillo periocular. La parte inferior del ala es verde amarronado. Los jóvenes son parecidos a las hembras, pero con el plumaje más apagado; los machos jóvenes tienen la frente de color rojo y verde mezclados (la coloración roja se aprecia bien a partir de los 4 meses) y presentan una parte inferior del ala oscura con tonalidades rojizas (ya al salir del nido). Todos los jóvenes tienen el pico amarillento con tonalidades negras en la inserción del culmen.
No se han censado subespecies o poblaciones con características particulares aisladas. Sin embargo, a partir de unas mediciones efectuadas en el sur de Etiopía, algunos estudiosos identifican una población «enana», que se caracteriza por tener un ala más corta y el pico más pequeño, con el rojo de la frente menos extendido pero más intenso. Según ellos sería correcto clasificar el A. taranta nana como una verdadera subespecie.
Medio natural
A. taranta es gregario y social. Se mueve en pequeños grupos de 8 a 20 individuos, salvo en la época de la reproducción, en la que las parejas se aíslan y hasta en algunas ocasiones se vuelven territoriales, hecho que los lleva a defender con determinación y agresividad la zona en donde nidifican de la injerencia de sus congéneres. Los grupos de más de 20 individuos son raros y normalmente sólo se forman si hay mucha abundancia de comida. Los ejemplares jóvenes, todavía no apareados, tienen más tendencia a la vida en bandada, en tanto que las parejas ya formadas suelen preferir vivir solas incluso cuando no es época de reproducción. Le gusta vivir en bosques ricos en vegetación baja. Su dieta consta, en gran parte, de la fruta que encuentra en los árboles (muchas variedades de higuera y también sicomoro), bayas de matas (enebro sobre todo), y también espigas con semillas todavía inmaduras, maíz todavía lechoso, flores pequeñas y brotes tiernos.
La temporada reproductora depende de cada pareja y no guarda relación con la estación de las lluvias. Esto se explica por el hecho de que al no ser las espigas indispensables para la dieta, el periodo de las lluvias no es determinante para los fines reproductores. La hembra lleva el material de relleno metido entre las plumas y construye el nido en el hueco de un árbol (aunque también se han encontrado nidos en las paredes de cabañas abandonadas y en oquedades rocosas). Es la única especie de Agapornis que usa las propias plumas como material para el nido. La incubación, de 3 o 4 huevos, corre toda a cargo de la hembra y dura 25 días aproximadamente. Los jóvenes abandonan el nido sobre los 50 días y son plenamente independientes a los tres meses. En condiciones idóneas, la pareja tiene dos nidadas por temporada.
Distribución
Ocupa las tierras altas de Etiopía, Abisinia y Eritrea meridional hasta Addis Abeba y el valle del Riff. Es común en los bosques de montaña, desde los 1.600 hasta los 3.200 metros de altitud, se encuentra también entre los 1.300 y los 1.600 metros, y su presencia es más escasa en las sabanas a menor altitud. Se ha observado hasta los 3.800 metros. En cotas altas prefiere los bosques ricos en Podocarpus, Juniperus, Hagenia, Hypericum , mientras que en cotas bajas los bosques en los que vive son de acacias y euforbias. Recientemente ha empezado a poblar también zonas cultivadas y en algunos casos ha sido considerado nocivo para los cultivos, aunque nunca a niveles preocupantes.
Agapornis pullaria
(Linneo)
Agapornis pullarius


Pareja de Agapornis pullaria. (Fotografía de criadero L. Socci)
INSEPARABLE CARIRROJO
Descripción
Tiene una talla de 15-16 cm y conformación fuerte y robusta que lo hace parecer mayor.
El macho adulto tiene un plumaje general verde, más oscuro en las partes superiores, con tendencia al amarillo en las inferiores, especialmente en la parte ventral, donde el amarillo tiende a dominar sobre el verde. En la frente, mejillas y garganta, tiene una mancha roja que llega hasta el ojo. Este último tiene el iris marrón oscuro. La rabadilla presenta una bella coloración azulada. Las alas y la cola, en la parte superior, son de un verde brillante, y en la cola aparece una lista subterminal de colores bien diferenciados rojo-amarillo-azul. La cola es verde, también en la parte inferior; las alas, en cambio, son negras. El pico es rojo coral; las patas son grises.
La hembra adulta es parecida al macho pero con evidente dimorfismo sexual, debido a la coloración de la máscara facial, que es naranja con márgenes amarillos, y a la coloración verde de la parte inferior del ala.
Los animales todavía inmaduros tienen el mismo color que las hembras, pero con el verde más pálido y el naranja menos extendido en la frente y difuminado con plumas verdes. Los machos jóvenes tienen la parte inferior del ala marrón negruzco, hecho que los distingue de las hembras jóvenes. Ambos sexos presentan el pico rojizo marrón con marcas negras en la inserción de la mandíbula superior. El Agapornis pullaria está clasificado con la especie de referencia y una subespecie:
—   A. p. pullaria (Linneo);
—   A. p. ugan dae (Neumann).
Son dos formas bastante similares, que se diferencian por una menor presencia de azul en la rabadilla en Pullaria ugandae y por la localización geográfica: Pullaria pullaria vive en Guinea, Sierra Leona, Sudán, Zaire meridional, Angola; la subespecie A. p. ugandae , en Uganda, Etiopía, Ruanda, Zaire oriental, Kenia, Tanzania.
Medio natural
Tiene un comportamiento generalmente sedentario. No obstante, presenta algunos grupos erráticos y, algunas veces, pequeñas migraciones locales. Prefiere las zonas abiertas, la pradera y la sabana con pocos árboles pero de tallo muy alto.
Se le puede observar cerca de los campos cultivados, y raramente se adentra en los bosques; cuando lo hace, normalmente es en bosques con claros, donde busca un árbol hueco para la reproducción. Le gustan mucho las zonas boscosas fluviales.
Forma grupos que pueden variar de unos pocos ejemplares hasta una veintena, y raramente se han observado grupos formados por treinta individuos. Se desplaza con un vuelo veloz y cubre grandes distancias en búsqueda de pastos ricos, para luego volver al árbol por la noche. Frecuentemente las parejas viven aisladas y duermen en el nido, incluso cuando no es época de reproducción.
Se alimenta principalmente de semillas del suelo o de yemas y bayas de las ramas de los árboles. Le gustan mucho las semillas tiernas de mijo y sorgo. Ocasionalmente come fruta, sobre todo higos. En algunas áreas, a principios del siglo pasado, esta especie era tan numerosa que resultaba nociva para los cultivos, pero hoy en día ha experimentado un descenso notable (no sólo por las capturas, sino sobre todo por las modificaciones registradas en el medio en el que vive).
En el periodo reproductor, que coincide siempre con la estación de las lluvias (cuando la hierba de la sabana y de la pradera produce semillas en cantidad), las parejas se aíslan.
La hembra construye casi siempre el nido sola (el macho colabora muy poco) en el interior de un termitero arbóreo o en la oquedad de un árbol. En el caso del termitero, la abertura de entrada es redonda y da paso a un túnel que lleva a la sala de incubación, bien mullida de corteza, hojas y hierbas, que la hembra transporta entre las plumas.
En los termiteros terrestres le cuesta más instalarse. Si el nido se encuentra en el hueco de un árbol, la hembra lo forra bien, y luego lo excava para preparar el túnel de acceso a la sala de incubación.
La incubación (entre 3 y 6 huevos) empieza normalmente a partir de la puesta del segundo o cuarto huevo, y dura 20-22 días. Los pequeños son autosuficientes a los 45 días de vida y adquieren el manto adulto a los 4 meses.
Distribución
A. pullaria ocupa una vasta área, aunque no se puede decir que la tenga colonizada de un modo homogéneo desde un punto de vista numérico. No se encuentra en peligro de extinción, pero tampoco es fácil avistarlo. Vive en África central y occidental, y también en las zonas septentrionales de Guinea, Sierra Leona y Costa de Marfil, en las regiones del Buondiali y Tingrela. En Ghana está localizado en el norte y el este del país y en el sudoeste de Accra. Está presente en las zonas meridionales de Togo, Benin y Nigeria, y, en cambio, parece totalmente ausente en las regiones costeras.
En las islas del golfo de Guinea hay pequeñas poblaciones y ha desaparecido casi completamente de la isla de Príncipe, al igual que de Fernando Poo.
En Camerún tiene una difusión irregular, al sur hasta Cabinda, y, en cambio, es más regular la localización en el noroeste de Angola.
También se encuentra en el sur de la República Centroafricana, en Chad, en la parte meridional de Sudán y en el norte del Zaire.
Está difundido en toda Uganda, y también a partir del extremo oeste de Kenia, en el noroeste de Tanzania, de Burundi y Ruanda. Asimismo se tiene constancia de una población pequeña y aislada en el noroeste de Etiopía.
Agapornis fischeri
(Reichenow)


Pareja de Agapornis fischeri
INSEPARABLE DE FISCHER
Descripción
El aspecto cautivador de este inseparable viene dado por su llamativa coloración. Mide 15 cm aproximadamente y no presenta dimorfismo sexual evidente. Los ejemplares adultos tienen el plumaje de las partes superiores verde oscuro intenso, con reflejos metálicos; el de las partes inferiores es verde claro, difuminándose hacia el amarillo en la parte baja del vientre. La cabeza tiene una banda frontal roja que desciende a las bridas y las mejillas, se difumina con el naranja de la garganta y la parte alta del pecho, donde se funde con el dorado del collar que cubre el pecho y que, detrás de la cabeza, llega hasta la nuca y la corona que son, estas últimas, de color castaño rojizo. El collar tiene varias tonalidades de color naranja-amarillo según los ejemplares y las poblaciones.
Las alas y la cola son verde intenso, con rémiges negras con cara externa verde y borde lateral amarillo, mientras que las timoneras tienen estrías rojo óxido en la parte central, negro en tres cuartos de su longitud y ápice azul.
Las alas abiertas, vistas por debajo, son verdes con rémiges negras. La parte terminal de la rabadilla y las plumas de la parte superior de la cola son azul oscuro. El pico es rojo coral, con la base de la mandíbula superior blanquecina, y la cera es blanca, muy visible. El ojo tiene el iris castaño rojizo y anillo periocular blanco de piel desnuda de unos 2 mm de anchura. Las patas son de color gris azulado.
Los individuos inmaduros son similares a los adultos, pero tienen el plumaje más pálido, colores menos definidos y más difuminados y una talla inferior hasta los 6-8 meses de edad.
En los ejemplares de hasta 3 meses se aprecian marcas negras de distinta extensión en la zona roja del pico, en la inserción de la mandíbula superior. El macho alcanza la madurez sexual alrededor de los 10 y los 12 meses, la hembra entre los 8 y los 10.
En la naturaleza se han observado verdaderas mutaciones. Además, los ejemplares con el plumaje verde más oscuro o más claro de lo normal no son raros, y también se han catalogado varios individuos con reflejos amarillos sobre el verde del dorso y de las alas.
En cautividad se han fijado varias mutaciones estables.
Medio natural
Es un pájaro pequeño y sociable, al que es fácil acercarse. Vive en grupos reducidos, a ser posible cerca del agua. El registro vocal típico es un sonido agudo, alto e intermitente, que a veces modula como un trino que recuerda el del Melopsittacus undulatus (el periquito común australiano). Asimismo posee una forma más íntima de comunicación, hecha de gorjeos graves, propia de las parejas o de los jóvenes recién salidos del nido que se comunican continuamente para sentirse más seguros.
Vive en zonas herbosas y forestales, especialmente en bosques de acacias, y también le gustan los baobabs como árboles dormitorio.
Moreau (1948), uno de los principales especialistas en la especie, sostiene que el medio natural está constituido por las sabanas de las altiplanicies, a una altitud comprendida entre los 1.100 y los 1.700 metros. Otros estudiosos, por el contrario, afirman que este inseparable vive en las praderas surcadas por bosques de acacia. En realidad, ambas opiniones son ciertas, ya que este Agapornis tiene una importante capacidad de adaptación y conserva comportamientos aparentemente contradictorios (puede ser sedentario o errático).
Según Mackwort, Grant y Praet (1952), esta especie se encuentra todavía en una fase evolutiva muy activa, a tenor de la capacidad de adaptación que se le ha observado y de la capacidad que ha tenido de colonizar las zonas en las que ha sido introducida, por ejemplo la región del Tanga, donde fue introducido en el año 1928, y que actualmente presenta poblaciones establecidas y erráticas.
En las zonas boscosas situadas a lo largo de los cursos de agua se puede encontrar en palmeras, higueras, tamarindos, y ha sido avistado en altiplanos hasta los 2.000 metros, donde, sin embargo, parece que no nidifica.
Vive en grupos formados entre 5 y 20 ejemplares, que pueden llegar a ser cien si la comida es abundante.
Se le puede encontrar en asociación con el tejedor Histurgops ruficauda , un ploceido típico de Tanzania.
La época reproductora empieza después de las grandes lluvias de abril y suele durar hasta julio. Nidifica preferentemente en árboles huecos o en la inserción de las hojas de palmera, donde también halla mucha cantidad de material para acolcharlo. A falta de algo mejor, esta especie no duda en aprovechar nidos abandonados del tejedor citado anteriormente. Obtiene el mullido del nido con corteza, hierba y otros materiales vegetales fáciles de tejer. La hembra transporta los materiales con el pico y construye una antesala con una galería que conduce a la sala en la que tiene lugar la incubación. Allí es donde realiza la puesta (4-6 huevos, aunque puede llegar hasta 9). La incubación dura 22 o 23 días. Los pequeños vuelan a las 5 o 6 semanas de vida. Durante la incubación, el macho ayuda mucho a su compañera y de noche duerme con ella en el nido.
En la fase reproductiva, algunas parejas se aíslan; otras, en cambio, nidifican en colonia, e incluso algunas lo hacen en nidos comunes con Histurgops ruficauda y otros A. fischeri . Dichos nidos comunes, que tienen varias entradas y varias salas de incubación, los construye el tejedor, pero los papagayos también los colonizan.
Distribución
Está localizado en las sabanas de los altiplanos del norte de Tanzania. Ha colonizado la zona del lago Victoria y buena parte de Kenia meridional. Aquí su hábitat está constituido por bosques de acacia y praderas.
Agapornis personata
(Reichenow)
Agapornis personatus


Ejemplar de Agapornis personata con su coloración ancestral, en una simpática actitud de curiosidad y atención
INSEPARABLE CABECINEGRO
Descripción
Se caracteriza por la máscara facial negra, que puede adoptar reflejos marronáceos y acaba rodeada por un collar amarillo limón que produce un contraste muy acentuado. El resto del plumaje es predominantemente verde, más oscuro en las partes superiores y más claro en las inferiores. El pico es rojo coral. Su talla es de 14,5-15 cm. El cuerpo es compacto y robusto, lo cual le confiere un aspecto más imponente de lo que en realidad son sus dimensiones.
Medio natural
Prefiere las zonas herbosas con manchas boscosas aisladas en las que predomina la acacia o los grandes árboles solitarios, también acacias, y no desdeña las áreas cultivadas del interior de los valles.
Desde el punto de vista etológico es muy interesante, porque presenta una vasta gama de comportamientos y hábitos que, a veces, cambian sensiblemente de un grupo a otro. Así, si normalmente vive en grupos de 20 o 30 individuos y tiene comportamientos sociales y gregarios, también se pueden encontrar grupos de un centenar de ejemplares que viven y se reproducen en colonias y muestran un alto grado de sociabilidad, o bien parejas que viven aisladas y, sin demasiada convicción, se agrupan en bandas familiares de 4, 5 o 6 ejemplares. En lo que se refiere a los hábitos alimentarios y reproductores, vale lo dicho con relación al A. fischeri .
Distribución
La especie es originaria de los altiplanos del norte de Tanzania y se extiende por las regiones meridional y oriental, entre los 1.100 y los 1.700 metros de altitud, llegando hasta el lago Rukwa (en el oeste) y Morongo (en el sur). También se ha observado a altitudes superiores, hasta 1.800 metros, como residente y reproductora. Asimismo se han señalado poblaciones aisladas que se mezclan con A. fischeri en Dar es Salaam (Tanzania), donde fue introducida en 1928 (Mackwort Praed y Grant 1952), y en Tanga. En Kenia, una población de una cierta entidad ha colonizado de forma estable la zona centromeridional del valle del Rift, alrededor de Naivasha (Cunningam y Van Someren 1969), donde en 1986 la población permanente fue censada en 6.000 ejemplares aproximadamente (Juniper y Parr 1998).
Alrededor de Nairobi y Mombasa hay otros grupos erráticos que probablemente llegaron procedentes de la zona del valle del Rift y de Tanga. Tanto el grupo principal de Naivasha como los otros grupos de menor entidad numérica se superponen al área de difusión de A. fischeri . Esto ha dado lugar a la aparición de híbridos fértiles que han originado poblaciones intermedias entre las dos especies. La población silvestre ha sufrido durante décadas capturas bastante abundantes que, sin embargo, no han puesto la especie en peligro de extinción.
Agapornis nigrigenis
(Sclater)


Pareja joven de Agapornis nigrigenis
INSEPARABLE DE MEJILLAS NEGRAS
Descripción
Los ejemplares adultos tienen el plumaje general verde, más cargado en las zonas superiores, más claro en las inferiores, donde se difumina en un amarillo-verde muy vivo. La talla es de 14 cm. Frente, bridas, zonas periauricular y ocular, mejilla y garganta son negro-bruno intenso, con reflejos de cobre, que se difumina en la corona, en los lados del cuello y en la nuca, fundiéndose en un verde amarillento que forma un color marronoso que, junto con las partes más oscuras, contribuye a formar la típica capucha.
En la garganta y en la parte superior del pecho hay un escudo casi triangular de color naranja cálido que tiende al óxido. El plumaje de las alas, en la parte superior, es verde con difuminado azulado en el exterior de las plumas; en la parte inferior es amarillo-verde con rémiges negras y difuminado azulado. La rabadilla y las plumas que cubren la cola son verdes; la cola es verde con una banda subterminal naranja poco extendida. El ojo tiene un anillo desnudo blanco de unos 2 mm de anchura. El iris es castaño. El pico es rojo coral con marcas blancas en la base. Las patas son de color gris-marrón. Los jóvenes inmaduros tienen el plumaje opaco, con pecho, vientre y lados manchados con plumas oscuras y pico rojo anaranjado con inserción negra. La coloración adulta se adquiere a los 6 meses.
Medio natural
Este pájaro vive entre los 600 y los 1.000 metros de altitud, en zonas con abundante agua, y realiza desplazamientos estacionales, siempre los mismos, lo cual ha facilitado su captura a los cazadores de pájaros vivos para el mercado europeo y americano. Actualmente, la población que vive en libertad se estima en diez u once mil individuos (Juniper 1998).
Es un animalito sensible, social y gregario. Forma grupos poco numerosos, de 10 a 15 individuos, raramente hasta 30, que evolucionan por los bosques mixtos de acacia, mopane e higueras (cuyos frutos le gustan mucho). Después de haber volado ágilmente durante todo el día buscando pastos, y a ser posible sin alejarse demasiado de las fuentes de agua, por la noche retorna a los árboles dormitorio. Las bandadas de A. lilianae pueden sobreponerse en el espacio con las de A. nigrigenis y, algunas veces, incluso se hibridan.
Se alimenta principalmente con semillas, bayas, flores y yemas frescas. Los cultivos de sorgo, mijo y maíz ofrecen una posibilidad de obtener alimento, pero al mismo tiempo destruyen su medio natural.
El periodo reproductivo empieza entre noviembre y diciembre, y se prolonga unos seis meses. En la zona de las cascadas Victoria se han observado parejas reproductoras en septiembre.
Esta especie prefiere aislarse en parejas en lugar de nidificar en colonia, y elige siempre la cavidad de un árbol para construir el nido, formado por un túnel de entrada a una sala de incubación recubierta con cortezas, tallos y hojas que la hembra desmenuza y modela, mientras el macho se encarga de llevarle el sustento alimenticio.
Los dos miembros de la pareja pasan mucho tiempo dentro del nido y cuando consideran que es suficientemente acogedor, ponen los huevos, normalmente cuatro. La incubación dura 22-23 días, y los pequeños vuelan a los 40 días aproximadamente, aunque no son autónomos hasta los 60.
Distribución
Vive en un área muy restringida, de unos 6.000 km cuadrados, desde el Parque Nacional Kafue, la parte suroccidental de Zambia, las cataratas Victoria y una parte del curso del Zambesi, hasta Livingstone, y a caballo entre la frontera entre Zambia y Zimbabwe. Alguna bandada aislada, probablemente errática, ha sido observada también en la parte nororiental de Namibia y de Botswana. Vive especialmente en los bosques de mopane, pero también llega a los campos cultivados.

Observaciones
Es el único Agapornis amenazado desde el punto de vista de la supervivencia en libertad, porque su hábitat se está modificando, sobre todo en lo que se refiere a los recursos hídricos (Snyder, McGowan, Gilardi, Grajal, «Status and Conservation Action Plan 2000-2004») y no se descarta que en poco tiempo, pese a que en cautividad está muy difundido, pueda ser incluido en el Apéndice I CITES (hoy en día está en el Apéndice III o Anexo B).
Agapornis lilianae
(Shelley)


Pareja de Agapornis lilianae. (Fotografía de Criadero S. Rizzo)
INSEPARABLE DE SHELLEY
Es similar al A. fischeri , del que se diferencia por la capucha de color más naranja-rojo y sin castaño, por su talla ligeramente inferior y por la carencia de azul en la rabadilla (que es verde claro) y en general por un color de base menos intenso.
Prefiere el bosque contiguo a los cursos de agua y tiene los mismos hábitos sociales, alimentarios y reproductivos que A. fischeri , excepto nidificar en colonia con otras especies.
Las poblaciones principales están localizadas en las orillas del lago Nyassa (Malawi) y del río Zambesi.
De todas las especies con anillo periocular ( A. fischeri, A. personata, A. nigrigenis y precisamente A. lilianae ) es la menos criada y difundida en cautividad, aun siendo un excelente reproductor y habiendo sido fijadas varias mutaciones de color.
Agapornis roseicollis
(Vieillot)


Pareja de Agapornis roseicollis
INSEPARABLE DE CUELLO ROSA
Descripción
Los ejemplares adultos, que no muestran un dimorfismo sexual evidente, tienen el plumaje base de un bello verde intenso, oscuro en las partes superiores, más claro y con tonalidades amarillas en las partes inferiores. La talla del inseparable de cuello rosa es de unos 15 cm. La cabeza tiene la frente roja, que se diluye en un rosa vivo que se extiende hacia las bridas, zona periocular, mejillas y llega hasta la garganta y parte superior del pecho, donde se interrumpe con bastante nitidez, sin crear zonas de color entremezclado.
El resto del pecho, el vientre, los flancos son verde claro con reflejos amarillentos, sobre todo en la zona ventral. La nuca, la parte escapular y el manto son de color verde hierba; la rabadilla y la parte superior de la cola son azules.
Las alas son verdes, tanto por la parte superior, como vistas abiertas desde abajo, durante el vuelo, pero presentan rémiges negruzcas con reflejos azules. La cola es verde azulado con una franja mediana roja, no siempre presente y no siempre bien definida, y en la parte inferior esa franja se torna negra y roja. El pico es de color entre blanquecino y carne, con matices amarillo gris; la cera es blanca y muy visible. El iris es marrón rojizo y está rodeado por un anillo periocular de filoplumas blancas casi imperceptible, que no debe confundirse con el anillo periocular de piel blanca de A. fischeri, A. personata, A. lilianae y A. nigrigenis . Las patas son grises.
Los jóvenes tienen un verde más pálido, el rosa de la cabeza muy degradado, el pico de color gamuza con estrías negras en la inserción y en el culmen. Los colores del adulto se adquieren gradualmente: en la máscara facial rosa pálido empiezan a aparecer estrías más oscuras, la frente pasa del rosa al rojo, las estrías del pico desaparecen poco a poco.
El Agapornis roseicollis se conoce con la especie de referencia y una subespecie:
—   A. roseicollis roseicollis (Vieillot);
—   A. roseicollis catumbella (Hall).
La especie de referencia está localizada en toda el área de difusión, más rara en la zona de difusión de su subespecie, mientras que la población de la península del Cabo no se logra definir: podría tratarse de la especie de referencia o de la subespecie (que han sufrido ligeras modificaciones), o bien de una forma intermedia.
La subespecie catumbella está localizada en el sudoeste de Angola, entre el decimoquinto meridiano y el decimoquinto paralelo, en áreas secas que van desde el mar hasta los 1.600 metros de altitud. Se distingue por la coloración de la máscara facial, que tiende más al rojo que al rosa, y por la mayor extensión del rojo-rosa en el pecho. El verde del resto del plumaje también es diferente, y es más intenso y brillante el de la especie de referencia.
En la naturaleza se han observado algunas mutaciones de color: verde más claro o más oscuro; algunos ejemplares con escamas amarillas en el plumaje verde; otros con la coloración facial de un rosa muy claro. En cautividad se han fijado decenas de coloraciones.
Medio natural
Prefiere las zonas boscosas secas, hasta los 1.500 metros de altitud; las sabanas ricas en grandes árboles dormitorio; las áreas boscosas y tierras cultivadas junto a los cursos de agua. Generalmente se desplaza en grupos de 10 a 20 ejemplares que, ocasionalmente, pueden juntarse formando grupos de varios centenares, si encuentran cultivos de maíz en la fase en la que el grano está lechoso, o también allí donde haya prados de espigas que están madurando, o en las proximidades de fuentes de agua particularmente ricas.
Su dieta es la típica de los papagayos de t a lla pequeña .
Es un pájaro bastante sociable, gregario, y a veces nidifica en colonia. Sea como fuere, la pareja mantiene siempre una estrecha unión, tanto si se aísla como si permanece en el grupo. Cada pareja desarrolla un lenguaje «familiar» típico y único que sirve para mantener siempre el contacto que refuerza la unión. Además de la nidificación en colonia con otros A. roseicollis se han registrado varios casos de reproducción en asociación con otras especies de pájaros, como Philetarius socius o Plocepasser mahali , ambos Paseriformes pertenecientes a la familia de los Ploceidos.
Construye el nido en el hueco de un árbol, o bien rehabilitando el nido tipo cesta de otro pájaro. A falta de estos o de hendiduras en la roca, Dilger (1960) observó que estos inseparables eran capaces de construir verdaderos nidos en cúpula entrelazando hierbas y ramas. La hembra acolcha el interior con trozos de corteza que transporta entre las plumas de la rabadilla y que, una vez dentro de la sala de incubación, desmenuza y tritura finamente hasta crear un material compacto y blando.
Normalmente, la estación reproductiva empieza entre febrero y marzo, y se prolonga hasta junio o julio, a veces hasta octubre. La hembra efectúa la puesta casi siempre a días alternos, aunque a veces lo hace consecutivamente, y con una media de 4 a 6 huevos (se han registrado casos de puestas superiores, hasta 9 o 12, especialmente en cautividad). La incubación dura entre 22 y 23 días, y de ella se encarga exclusivamente la hembra. Los pequeños pueden abandonar el nido a los 45 días, son totalmente independientes a los 2 meses de vida y adquieren el plumaje (y el estatus) de adulto hacia los 6 meses. Las hembras llegan a la plena madurez sexual entre los 9 y los 11 meses, y los machos entre los 11 y los 13.
Distribución
En Angola, donde la población no es muy consistente numéricamente, la especie se encuentra en la región de Sumb y quizá también coloniza zonas más al norte y, en la parte meridional, está presente en Namibia y en el norte de la provincia del Cabo en Sudáfrica. En Namibia está difundida en la parte oriental, en la zona pantanosa de Okawango y en el área de la frontera con Botswana. Allí está localizada en las praderas alrededor del lago Ngami, aunque en los últimos años en la zona no se han realizado avistamientos. En cambio, en 1992, en Zimbabwe se han producido repetidos avistamientos cerca de las cascadas Victoria y se sospecha que la especie tiene un comportamiento estable y errático y, a veces, incluso nómada; el límite de difusión de esta especie por la parte oriental no está del todo claro. La mayor concentración de A. roseicollis en esta zona se sitúa a 400 km del océano Atlántico. En Sudáfrica esta ave está presente en forma de poblaciones aisladas en Transvaal (donde la colonización se ha producido recientemente a partir de ejemplares erráticos procedentes de Namibia), en la península del Cabo (donde es bastante común en las zonas en las que abunda el agua). En Angola meridional las capturas habían reducido drásticamente el número de estos pequeños papagayos, pero hoy en día la población se ha recuperado.
Agapornis swinderniana
(Kuhl)
Agapornis swindernianus
INSEPARABLE DE COLLAR NEGRO
Descripción
Inseparable de talla pequeña, alrededor de los 13 cm, no presenta dimorfismo sexual evidente. Tiene una coloración de base verde y una rabadilla azul eléctrico muy llamativa, porque la coloración azul sigue por la parte superior de la cola dando un efecto de color muy fuerte, sobre todo cuando el pájaro tiene las alas abiertas, volando y realizando sus rápidos virajes, o en los momentos en los que perchado en la rama aletea sin volar, emitiendo sus sonidos característicos.
Los adultos tienen el plumaje general verde, más oscuro en las partes superiores, más claro en las ventrales. En la frente y en la zona de las bridas el verde es más chillón. Es característico de la especie el collar negro, bordeado de amarillo en la parte dorsal, que va de un lado del cuello al otro, pasando por la nuca. El pico es negro antracita, las patas son amarillo verdoso oscuro y el iris es amarillo.
Los jóvenes tienen el collar completamente imperceptible o con leves marcas; muestran difuminados y estrías gris-negro en los lados del cuello; pico de color amarillo pálido con marcas negras en la base; iris castaño y colores más apagados que los del adulto.
Agapornis swinderniana está inscrito con la especie de referencia y dos subespecies:
—   A. swinderniana swinderniana (Kuhl);
—   A. swinderniana zenkeri (Reichenow);
—   A. swinderniana emini (Neumann).
La especie de referencia está situada en Guinea, en los bosques pluviales de África occidental, Liberia, Costa de Marfil, Ghana. En la parte oriental parece que existe una población intermedia derivada de la presencia en los mismos territorios de la subespecie zenkeri , localizada en Camerún meridional, Gabón, en el sudoeste de la República Centroafricana. La diferencia con respecto a la especie de referencia está en el borde del collar negro, que en lugar de ser amarillo es naranja rojizo, es más ancho y se extiende por los lados del cuello hacia el pecho.
El A. s. emini está difundido en el Zaire oriental, en Uganda occidental. Según algunos especialistas no se trata de una subespecie, sino de una población que se separó de zenkeri y que debe reconducirse a este, que se desarrolló con la coloración naranja-rojizo del borde del collar menos extendido y menos intenso.
Medio natural
A A. swinderniana le gusta el bosque primario, de árboles altos y densos. Este inseparable, esquivo y tímido, es el que menos se ve en estado natural y el único que no se ha criado en cautividad. Vive en pequeñas bandadas de 10 a 20 individuos, y se alimenta de higos y sólo ocasionalmente de pequeños insectos. Se reproduce en julio y construye el nido en termiteros arbóreos.
Distribución
Es común en algunas zonas de África central, sobre todo en los bosques del Congo.

Coracopsis (Wagler)
Familia Psittacidae
Subfamilia Psittacinae
Pertenecen al género Coracopsis dos especies muy particulares, que son de las más antiguas y menos evolucionadas de todos los papagayos que todavía viven.
El término coracopsis , del latín «como un cuervo», indica la tipicidad de la especie, es decir, el plumaje de color gris-negro brillante y el pico curvado.
Ambas especies, que son bastante similares, son Coracopsis vasa y Coracopsis nigra .


Grupo de loros vasa. (Fotografía de Davide Balestri)
Coracopsis vasa
(Shaw)
LORO VASA
Descripción
Existen tres subespecies catalogadas, bastante parecidas entre ellas; el plumaje es de color negro, con el vientre, parte baja de la cola, anillo periocular, cera y pico de color gris plomo, mientras que el iris es marrón:
—   C. v. vasa, de talla alrededor de los 50 cm y localizado en la parte oriental de Madagascar;
—   C. v. comorensis, de talla poco inferior, alrededor de los 48 cm y de color ligeramente más claro, localizado en las islas Comores;
—   C. v. drohouardi, parecido en todo al comorensis , pero difundido en la parte occidental de Madagascar.
Medio natural
Vive en bosques y sabanas por debajo de los 1.000 metros de altitud; se desplaza en grupos que a veces resultan numerosos (hasta 200 individuos). Se alimenta de fruta, nueces, bayas y semillas; a menudo se le ve en asociación con otros pájaros como estorninos y bulbul.
Examinando este género de papagayo vemos que por su forma ahusada con cuello largo y su modo de volar, el vasa se aproxima más a las palomas que a los otros papagayos. De hecho, se podría decir que puede ser considerado el eslabón entre el orden de los Psitaciformes y el de los Columbiformes.
Ciertamente es uno de los papagayos más primitivos y menos evolucionados. Una clara muestra de ello es el curioso comportamiento del macho (único entre los papagayos), que, durante el periodo de celo, descubre el órgano reproductor, o también la extraña costumbre de la hembra de desplumarse la cabeza y mostrar la piel desnuda, que adquiere una típica coloración amarilla. Dado que este fenómeno ha sido advertido tanto en estado natural como en cautividad, debe considerarse normal en esta especie.


Hembra vasa con su cría: obsérvese la nuca de color naranja desnuda, típica de la especie durante la reproducción. (Fotografía de Criadero Stefano Rattalino)


Polluelo vasa de 15 días. (Fotografía de Criadero Stefano Rattalino)


Una extraña imagen de loro vasa que permite observar un detalle muy curioso: las dos excrecencias a los lados del pico, que desaparecerán al segundo o tercer día de vida. (Fotografía de Criadero Stefano Rattalino)
Distribución
Vive en Madagascar y en las islas Comores, donde la deforestación ha originado una notable disminución de la población del bosque originario que cubría las islas hoy en día no queda más del 15 %, hecho que ha reducido notablemente el hábitat del vasa y del otro papagayo típico de este rincón de África, el Agapornis cana . Se reproduce en colonias, donde las parejas tienden a aislarse, y no resulta fácil seguir su comportamiento: se sabe que pone 3-5 huevos y que la eclosión tiene lugar a los veinticinco días de incubación.
Coracopsis nigra
(Linneo)


Loro vasa. (Fotografía de Davide Balestri)
LORO NEGRO
Esta especie tiene una talla claramente más reducida que la anterior: 35 cm. En cuanto a descripción, comportamiento y hábitat es válido todo lo dicho en referencia al vasa mayor.
El C. nigra está clasificado en cuatro subespecies que más que otra cosa indican las cuatro poblaciones estables:
—   C. n. nigra (especie de referencia), localizado en la parte este de Madagascar;
—   C. n. libs , localizado en la parte occidental de Madagascar;
—   C. n. sibilans , localizado en las islas Grandemore y Anjouan;
—   C. n. barklyi, localizado en la isla de Praslin y en las Seychelles.

Observaciones
Las primeras experiencias reproductivas en cautividad se remontan a hace poco más de veinte años, e inicialmente comportaron una cierta dificultad. Los dos primeros casos de reproducción documentados se realizaron en 1988 en el Zoológico de Chester (Inglaterra) y en el criadero del filipino Antonio De Dios, uno de los principales expertos de Psitaciformes del mundo. Luego se consiguió la reproducción en la Lubee Foundation Gainesville, en Florida, y gracias al criador Tony Alexander, en Alabama, en 1990. Posteriormente se logró en 1991, en el Loro Parque de Tenerife, y también lo hizo Stefano Rattalino. Hoy en día esta especie se reproduce con cierta facilidad, a partir de lo cual se pueden obtener datos importantes: la hembra empieza a desplumarse en la cabeza, luego pone los huevos, casi siempre 5, y empieza la incubación; a menudo, a los 12-14 días de la puesta del último huevo eclosiona ya el primero (de ahí se deduce que la incubación dura entre 14 y 16 días como máximo). Las excrecencias a los lados del pico que presentan las crías al nacer desaparecen a las dos semanas de vida, y entre los días 45 y 47 los pequeños emprenden el vuelo.
Es un animal frugal, resistente y longevo, por lo menos según muestra la experiencia del Zoológico de Londres, donde un vasa vivió 52 años.
Este animal parece tener un comportamiento singular incluso al contraer las enfermedades: los ejemplares afectados de PBFD (mal del pico y de las plumas) de forma leve, y que no mueren durante el destete, tienden a presentar plumas blancas, en mayor número cuanto más importante es la incidencia de la enfermedad.


Loriculus (Blyth)
Familia Psittacidae - Subfamilia Psittacinae
Pertenecen al género Loriculus diez especies de talla pequeña, difundidas en gran parte en Indochina y en el archipiélago indonesio, en un área cuyos límites no están definidos claramente respecto al grupo de papagayos del área del Pacífico. Son especies que se alimentan principalmente de néctar extraído de las flores y se caracterizan por una gran agilidad en el movimiento y por colores vivos. Tienen la curiosa costumbre de colgarse con la cabeza hacia abajo y balancearse. Les gusta el bosque tupido. De hecho, viven exclusivamente en los bosques primarios y secundarios.
Loriculus vernalis
(Sparrman)
LORÍCULO VERNAL
Descripción
Pájaro de aspecto frágil, con una talla de alrededor 13 cm y pico estrecho, y leve dimorfismo sexual.
El macho adulto tiene coloración general verde, garganta azul, rabadilla y pico rojos, iris amarillo y patas de color azafrán.
La hembra adulta es de color menos vivo que el macho y el azul de la garganta es muy reducido o totalmente ausente. Los jóvenes tienen la rabadilla verde, el pico naranja pálido y el iris castaño.
Medio natural
Vive en los bosques secundarios hasta los 2.000 metros de altitud, se mueve en parejas o pequeñas bandadas, y en el periodo en el que florecen los árboles suele colgarse con la cabeza hacia abajo para recoger mejor el néctar. Se alimenta de fruta madura, bayas y semillas.
Es un papagayo sociable, con un comportamiento reproductor parecido al de los Agapornis . Rellena el fondo del nido con material que la hembra transporta entre el plumaje de la rabadilla.
La estación reproductora va de febrero a abril.
Distribución
Tiene una amplia área de difusión, que abarca India suroriental, de Bombay al Golfo de Bengala, Nepal oriental, Bangladesh, Birmania, Tailandia, Camboya y el sur de Vietnam. En toda el área de difusión es bastante común, excepto en Birmania. En cautividad es raro.
Loriculus beryllinus
(J. R. Foster)
LORÍCULO DE CEILÁN
Es muy parecido a la especie anterior, de la que se diferencia solamente por una visible mancha roja en la cabeza en forma de lista desde la cera y que llega a la nuca pasando entre los ojos sin tocarlos. En las plumas dorsales tiene ligeros matices marrones .
Tiene hábitos totalmente similares a la especie precedente, si bien vive en altitudes menores, hasta 1.600 metros, y su única área de difusión son los bosques de Sri Lanka (antiguo Ceilán).

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