A la Fuente de Maria
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Description

A travès de temas como la maternidad, la educacion, las pruebas, la sabiduria y Maria, esta obra propone al lector todos los elementos de reflexion que responden, tanto a nuestras preocupaciones mas cotidianas como a nuestras preguntas mas sutiles sobre el destino del hombre y el lugar que este ocupa en el cosmos. entre todos ellos, destacan dos temas: la fuerza del amor y la fuerza de la presencia divina.

Sujets

Informations

Publié par
Date de parution 01 juin 2011
Nombre de lectures 49
EAN13 9782296464469
Langue Español

Informations légales : prix de location à la page 0,0005€. Cette information est donnée uniquement à titre indicatif conformément à la législation en vigueur.

Exrait

A la Fuente de María
Yvonne TRUBERT
 
 
A la Fuente de María
 
 
Crónicas de una Invitación a la Vida
 
Tomo 5
 
 
Prefacio de Jean Kachaner
 
Dirección Editorial: Albertine Gentou
 
Traducción: Macarena Brun-Ferri
 
Grabadas entre 1984 y 1995 para la revista de
la asociación Invitación a la Vida, El Libro de IVI,
estas crónicas han sido extraídas de entrevistas realizadas
por la
Misión Escribir y por cuatro periodistas:
Marie Mignon Gardet, Marie d'Hennezel-Whitechurch,
Marie-Hélène Rose y Albertine Gentou.
 
Fotografia de la portada: ©Katherine Brindeau
Fotografia de Yvonne Trubert: ©Prisca Léonelli
 
 
Bibliografía
 
Invitados a Vivir, colectivo, L'Harmattan, 2003, Paris.
 
SITIOS INTERNET
www.invitation-a-la-vie.org
www.invitacionalavida.org (en español)
www.yvonnetrubert.fr
 
 
A la Fuente de María © L'Harmattan, 2011
5-7, rue de l'Ecole-Polytechnique, 75005 Paris
 
Fabrication numérique : Socprest, 2012
Ouvrage numérisé avec le soutien du Centre National du Livre
 
http://www.librairieharmattan. com
diffusion.harmattan@wanadoo.fr
harmattanI @wanadoo.fr
 
ISBN : 978-2-296-54970-8
EAN : 9782296549708
 
Prefacio
 
Hace treinta años, al oeste del mundo, una mujer se levantó y tomó la palabra. ¿Tomó o retomó? Poco importa. La palabra, el Verbo, sí son importantes. Y, en esencia, esta palabra decia: « Os amo. Amaos los unos a los otros, como yo os amo y siempre os amaré. » Este mensaje no es nuevo pero, por desgracia, no ha perdido un ápice de su apremiante necesidad. Al final de este libro podremos leer de qué manera los actos sucedieron a las palabras y cómo nació Invitación a la Vida.
Conocía Yvonne Trubert mucho más tarde, hace algunos alios, en un encuentro privado, en su casa. Hablamos de todo, de las cosas de la vida, de mi vida, de medicina, naturalmente, de los niños y de sus corazones malformados que llevo explorando, acompañando y tratando desde hace tanto tiempo, de Jesús, Dios en los Evangelios, de Jesús, mi hermano de religión.
De este encuentro, he retenido dos imágenes de una gran fuerza: más que una mujer, un cuerpo resplandeciente de luz; más que una luz, una sonrisa, unos ojos, unos labios, todo un rostro que transmitia felicidad, más que felicidad, la felicidad de amar y yo me senti amado. Toda la fuerza de Yvonne reside en esta facultad, que volvemos a encontrar en sus charlas y al final de este libro, en esta magnifica frase:
« Cada uno de nosotros debe tomar conciencia de que es amado, que tiene derecho a vivir, que tiene un pasado extraordinario y un futuro fabuloso. »
He conservado conmigo esa luz, esa sonrisa y ese amor en mi alma y he contemplado IVI, con sus mujeres y sus hombres venidos de todas partes, a menudo llenos de dolor, para hablar, para ser escuchados, para ser amados, para rezar juntos, para volver a buscar la paz, para encontrar la alegría de vivir y un futuro fabuloso. Volvi a ver y a escuchar a Yvonne en numerosas ocasiones, ahora en public°, sentada en una tribuna o en una Billa, rodeada de los suyos, en algunas casas o bajo un árbol en un prado. Ella habla como una inspirada oradora sobre una serie de temas que son los de cada día, según la inspiración del momento, volviendo al hilo rojo, no, al hilo blanco que, dice ella, la vincula a Dios para volver a divulgar su hermoso mensaje de amor. Su oratoria no es brillante y a veces la he encontrado poco hábil pero se trata del mensaje del corazón, de un corazón simple y fiel a una fe inquebrantable en los valores de la vida, a través del legado de Cristo. Rara vez no me ha emocionado hasta las lágrimas.
Estas conferencias han sigo grabadas y esas grabaciones están siendo transcritas hoy en día en una serie de volúmenes cronológicos. Este es el quinto. Yvonne me ha pedido que escriba el prefacio y para mi, esta petición es un acto de amor que me conmueve profundamente. Así pues, la alegria es lo que me anima a escribir estas lineas y, no obstante, no poseo demasiada experiencia en el ejercicio de la escritura, ni tampoco el más minimo gusto por la hagiografía y mucho menos por la complacencia. Por consiguiente, me siento libre para decir lo que me ha gustado o lo que no, lo que me ha emocionada o sorprendido al leer estos textos. Seamos claros: no deseo abrir ningún debate ni deseo embarcarme en ningún tipo de exégesis, pero me gustaria, con toda humildad, y porque he tenido el privilegio de leer este libro antes que ustedes, gritar a los cuatro vientos las páginas más bellas.
Los que piensen que van a encontrar en este libro una obra literaria estructurada, podrian sentirse decepcionados. Lo repito, estos textos no han sido escritos por la autora sino orados intencionadamente ante un auditorio en torno a un terra central enriquecido, según la inspiración del momento, por numerosas digresiones de similar importancia, incluso cuando éstas parecen tomar el camino más largo. A pesar de estos rodeos, siempre hay una vuelta al punto de partida y, en última instancia, no revisten demasiada importancia. Asimismo, el orden cronológico de los capitulos no tiene relevancia alguna y mi consejo es leer primero el ultimo texto, A la Fuente de María, que narra la maravillosa historia de esa mujer judia tan sencilla y tan parecida a las mujeres de su pais y de su tiempo, pero que se distinguió de entre todas ellas mediante una palabra y esa palabra, ese si, respondiendo a una extraordinaria propuesta, tan magnifica como temible, cambió el futuro del mundo. Ya lo cantó el poeta: la mujer es el futuro del hombre. Me encanta que Yvonne baya glorificado el destino de María en una narración llena de sencillez y de devoción, que asimile a esta Madre con el Espíritu Santo al que también llamamos Paracleto, que proponga « como acto de amor más noble, el confiar en esta Madre protectora, no únicamente de la Tierra sino de todos sus hijos. » Que, por fin, dé a María el lugar que la liturgia católica le escatima y que la Reforma le niega. Leer y releer este texto y abandonarse a honrarla de rodillas con una oración interminable: « Dios te salve María, llena eres de gracia, bendita eres entre todas las mujeres... »
Podemos leer muchas cosas hermosas sobre la   Maternidad, como el niño que, con la ayuda de Dios, elige el hogar en el que va a nacer y a crecer, o como la importancia del papel del padre en el desarrollo del feto. Sus opiniones llenas de sentido común y de amor en La Educación de los Hijos, y que subrayan la importancia del entorno, merecen nuestro más sincero aplauso... pero hasta el punto de negar el peso de la herencia genética, eso es algo que, naturalmente, yo no puedo aceptar. También me encanta el texto sobre Las Pruebas, a las que Yvonne dota de un sentido espiritual al afirmar que éstas « prueban que Dios nos ama », y que haga vibrar la noción de compasión, el poder del consuelo, la necesidad de « vivir junto al otro, de escucharle, de amarle, de comprenderle », la fuerza que puede aportar « la esperanza, fuente de vida segundo a segundo ». ¿ Qué médico no se identificaría con estos valores, tan fondamentales como lo es el progreso en materia de farmacologia ? Yvonne se presenta ante nosotros también como una artista cuando habla de la belleza y no nos sorprenderá escucharla decir: « El amor es la belleza misma » o « La belleza que buscamos en un ser humano es, en primer lugar, el calor que éste emana. »
El discurso sobre La Sabiduria me resulta más problemático porque me gusta la idea de que el reino de los cielos sea para los humildes y para los pobres de Espíritu, pero no comprendo por qué la inteligencia puede suponer un obstáculo para la sabiduria. Admito que entre los discípulos Judas era el único intelectual, pero su traición no debe valorarse en detrimento de su inteligencia: creo que esta traición fue necesaria para que el destino de Jesús se materializase y, por consiguiente, el de toda la humanidad; me pregunto si acaso Judas y Jesús no serian cómplices de esa traición a fin de que, precisamente, todo ocurriese. Por el contrario, Pedro, el menos intelectual de los Apóstoles, ¿no fue acaso el que renegó de su maestro tres veces y más tarde se escuchó como le preguntaban quo vadis, cuando huía de Roma y de las persecuciones a manos de los romanos ? Encontraremos además hermosos párrafos sobre los elementos, la materia, la energia; la rotunda condena de la teoria de la evolución me parece, quizás, un poco apresurada pero, ¿cómo podemos no adherirnos a la misión « de dar y sembrar amor » o a esa auténtica llamada a la humanidad que encierra « No juzguéis, amad » ? Me gusta también la apologia sobre la risa y el júbilo que encontramos en el capitulo sobre El Humor. Y, de nuevo, nos encontramos con María que debemos leer una vez más antes de cerrar el libro, simplemente por la felicidad que este texto nos aporta y para dejar que brillen las estrellas que Ella ha sembrado en nuestros ojos, en nuestra alma.
Gracias Yvonne por este magnífico regalo que ha iluminado varias boras de mi existencia al escucharte, al narrarte, al animar al mundo entero a concerte a través de tus charlas. Y a amarte.
 
Doctor Jean Kachaner
 
Capitulo 1 La Maternidad
 
Al leer la Biblia, comprobamos que, desde hace milenios, la maternidad se viene _ sociando con sufrimiento. Nos hemos desviado del plan divin. Desde el pecado original, en lugar de evolucionar, hemos retrocedido hacia un estado animal. Cuando una mujer trae un hijo al mundo, ese instante conlleva dolor, sufrimiento.
¿Por qué ? El dolor pertenece al miedo del hombre, refleja nuestros temores inconscientes y milenarios. Desde hace unos treinta años aproximadamente, es posible mitigar el dolor a través del control de la respiración, pero no lo suficiente, ya que se ha seguido investigando en la materia, y se han perfeccionado unas inyecciones para aliviar ese dolor y hacerlo desaparecer. Ello no significa que la madre no sufra. Lo único que se ha logrado es hacer que, en apariencia, el dolor desaparezca.
Todo esto es fruto de un sistema negativo en el que la mujer se enfrenta a un mundo plagado de temores y de miedos. Hemos vivido, vivimos el parto como un estado de pecado. ¿Cómo queréis, en estas condiciones, que demos a luz en la alegría ? Es imposible ! Esquematizo un poco toda esta cuestión para que comprendáis que casi hemos llegado a darnos por satisfechos, generación tras generación, ante el dolor de la mujer. Para traer un hijo al mundo, la mujer tenia que pasar por todo eso. Afortunadamente, en cuanto nace el bebé, el dolor se olvida...
Sin embargo, a principios del siglo XX nos sublevamos contra el dolor de la maternidad. Algunos hombres y mujeres han luchado para determinar las causas de ese dolor. No vamos a impartir un curso de anatomía, pero toda relajación muscular pasa por el « no miedo ». Cuando dejamos de tener miedo, el cuerpo se relaja. De lo contrario, se produce en él una contracción que se sumará a las contracciones naturales del cuerpo y entonces, el dolor se hará intenso e incluso insoportable.
Es necesario liberar a la sociedad y por lo tanto, a todas las mujeres, de esos miedos ancestrales transmitidos de generación en generación como una lepra, ya que el dolor formaba parte de la purificación del cuerpo. Para sentir la alegría de dar la vida, era necesario sufrir. En verdad, para comprender el símbolo y el sentido profundo de la maternidad, que puede existir sin dolor, es necesario que eliminemos este concepto. En algunas tribus, las mujeres dan a luz con facilidad porque la noción de culpabilidad no existe.
En la vida intrauterina, el bebé tiene alma y ya sabe quién es. Tras su nacimiento, evolucionará en el hogar que él mismo baya elegido con el beneplácito de Dios. Ese niño llevará consigo lo que haya sentido en su entorno. Por este motivo, la familia desempeña un papel esencial. Durante los tres primeros años de vida, el niño comprende muchas cosas, no a través de sus experiencias, ya que él no tiene ninguna, sino a través de las vivencias de los demás y, principalmente, de las de sus padres.
Desde su primer día de vida, el niño retiene muchas cosas y simbolos. En primer lugar, la voz, la vibración, también la ira. La palabra tiene una importancia capital en todo lo relacionado con la dulzura y la autoridad. Existen unos matices muy variados en el dialogo, en el lenguaje y el niño capta las distintas vibraciones de cada uno de ellos. Las hará suyas en función de su posición, de su sensibilidad, del estado de su Espiritu y de los medios que sus padres pongan a su disposición para que alcane, ya sea la estabilidad o la inestabilidad.
Si comprendemos que un niño gobierna su vida y progresa en función de lo que oye a su alrededor, prestaremos mucha atención a su evolución. A menudo, reprimimos su potencial porque hemos olvidado lo más importante: ese niño, ese ser divino, debe permanecer libre. En ese estado de libertad, intervendremos para llenar sus primeros años de la manera más positiva posible a fin de que, más tarde, avance en la vida sin dificultades ni culpabilidad, consciente de su verdadero valor. Hombre o mujer, su acción en el plan social y en el de sus responsabilidades de adulto dependerá de esta toma de conciencia.
Debemos rodear al niño de unos principios que correspondan a lo que éste haya elegido. Él manejará sus puntos fuertes y sus puntos débiles en función de lo que decida hacer para enderezarlos; en el Invisible, tendrá una especie de tutor permanente para estructurarse según la misión que tenga que llevar a cabo en la Tierra.
Si ese niño, durante los primeros años de su existencia, no logra disfrutar de la facultad de ser amado, cuidado, mimado pero asimismo, de ser tratado con firmeza ya que ésta forma parte del amor buscará en otra parte todo lo que no haya encontrado en el entorno en el que decidió nacer; emprenderá una búsqueda permanente para hallar ese estado de felicidad que no ha conocido. Por consiguiente, los primeros años de la vida de un niño van a determinar una serie de ventajas, primordiales para su futuro.
Algunos hombres o algunas mujeres no pueden tener hijos porque han lido marcados por lo que les enseñaron sus padres.
Esa falta de amor, esa aplicación de un autoritarismo a menudo manido, determinarán la vida del niño, ya sea chico o chica, creando en él una castración e incitándole a postergar el deseo de procrear.
En ciertos ambientes, la maternidad está mal vista: molesta, fuente de problemas, tener un hijo resulta caro, no aporta ninguna alegría. Lo he escuchado miles de veces. Esos padres merecen más nuestra compasión que sus hijos.
La esterilidad « forzosa », el rechazo a tener hijos, desempeña un papel determinante en la auténtica esterilidad que sobreviene después. Salvo ciertas anomalías en las trompas, en el utero o en los órganos genitales, la esterilidad médicamente reconocida es poco frecuente. En verdad, en la mayoría de los casos, nuestra actitud hacia los demás, los miedos de la infancia, el temor a ser juzgados y a no ser amados, son las causas de la esterilidad. « Si tengo un hijo, mi marido dejará de quererme. » Si en una familia existe este tipo de pensamientos, éstos se inscribirán también en la memoria del niño.
Más tarde, cuando llega la edad de casarse, todavía perdura el deseo de no tener hijos, se espera a que llegue el momento propicio para procrear y se usan todo tipo de métodos para no ser padres: la pildora y muchos otros. Estas personas, al cabo de algunos años, se miran y ven cómo sus amigos nadan en la felicidad con su numerosa progenitura. Aparecen las primeras arrugas. Ese hombre y esa mujer que pensaban que se amaban, sienten la tristeza y el tedio. Asi pues, se interrompe la píldora. i Transcurren los meses, los años y no pasa nada ! Se llevan a cabo algunas exploraciones médicas.
En el caso del hombre o de la mujer, los análisis revelarán que esa esterilidad es tan sólo aparente y pondrán de manifiesto que, en realidad, no existe nada que les impida ser papá o mamá salvo esos bloqueos desarrollados en la infancia o en la preadolescencia. Cuanta más fuerza y voluntad hayan puesto para no tener hijos, a partir de ese momento, más fuerza y voluntad emplearán para tenerlos. Esa avidez, ese deseo absoluto, producirán un bloqueo todavía mayor, que irá hasta la obsesión.
Todo pensamiento obsesivo crea una serie de descargas en el sistema energético del cuerpo y en los órganos genitales, tan sensibilizados por el chakra afectivo. Asi pues, habituemos a esos futuros padres a no pensar en el hijo que desean, sino a relajarse y confiar, a abandonarse a todo aquello que les hemos enseñado en el trabajo de escucha, de las entrevistas, de las armonizaciones, del consuelo, del amor. Digámosles que abandonen todo empeño para arreglar las cosas, que dejen que Dios obre en ellos.
Por lo general, los resultados llegan, lo que nos confirma esta realidad. Esa esterilidad es tan sólo aparente. Pero, no debemos esperar demasiado para tener hijos. En el caso de la mujer, existen unas limitaciones de edad. En el hombre estas limitaciones son menores, pero también existen. Lo repito: la voluntad desmesurada de tener un hijo produce el efecto inverso.
Dejemos que el maestro de nuestro organismo dirija nuestros órganos: no con nuestra cabeza sino con nuestra alma, a fin de comprender la extraordinaria aventura de la fe. Tomemos conciencia de que somos seres divinos y a este título, únicos. En esta unicidad, tenemos una misión que llevar a cabo. De nosotros depende el cumplirla o no. Pero antes, aceptemos que el alma existe en nuestro interior. Ella tiene algo que decirnos. Tiene que borrar diez o quince años de vida durante los que le hemos hecho creer lo contrario a la verdad; tiene que volver a poner en movimiento todos los órganos a los que les hemos prohibido la vida. Comprendamos el mecanismo del cuerpo humano.
A través de la fe, a través de ese abandon total a la confianza en Dios, podemos regenerar los órganos afectados por este tipo de enfermedades.
El alma en el cuerpo conoce perfectamente todos los caminos que tenemos que recorrer. Si a ello le añadimos nuestra voluntad mental, se dará en nosotros una dualidad. El ego, dirigido por el orgullo, siempre tendrá la última palabra. ¿Acaso el deseo de ser padre o madre, no denota también un poco de orgullo ? Abandonemos ese estado de orgullo para poder acceder a la humildad y comprender qué significa la voluntad de Dios.
Podriamos preguntarnos por qué por un lado hay tantas mujeres estériles y, por otro, mujeres con tantos hijos en ciertos 'mises subdesarrollados. Algunos hechos nos invitan a la reflexión. Esta cuestión interpela de forma directa a nuestro corazón de madres. Veamos qué es lo que pasa en Irak o en Bangladesh, por citar dos ejemplos. También podríamos citar Àfrica, esos millones de niños y de adultos que mueren cada día a causa de las equivocaciones y del orgullo de los hombres.
En Bangladesh, la gente habla, espontáneamente, de la cólera de los dioses. Las personas son sumisas, es cierto. Pero... ¿,nos pide Dios que seamos sumisos ? No. Él no nos pide que nos comportemos ni como esclavos ni como víctimas.
¿Por qué en ciertas regiones del mundo hay tantos niños ? Dondequiera que hay muchos niños, el mental está ausente. Esas personas trabajan para nosotros. En un mundo como el nuestro, Dios quiere facilitarnos el trabajo que tenemos que llevar a cabo dándonos regalos, el equivalente al número de niños que hace falta para combatir lo que denominamos las tinieblas y los que, muy numerosos, trabajan con las tinieblas.
Dios, en su infinita bondad, quiere brindar a la humanidad toda suerte de oportunidades para que tome conciencia. Él conoce bien al hombre. Nos da todo el tiempo que necesitamos. ,Pero acaso el tiempo no es Dios mismo ? El tiempo que Él nos da representa nuestra salvación. Las imágenes de la televisión o las noticias de la radio nos hacen comprender lo privilegiados que somos, nosotros.
¿Es esto suficiente para salvar al mundo ? En Bangladesh hay tifones: la cólera de los dioses, dicen los hombres. ¿,Acaso esos hombres se han parado a pensar por qué esos miserables viven en unas zonas tan terribles, que los seres humanos jamás hubiesen habitado hace miles de años ? Las zonas de los tifones de Bangladesh siempre han correspondido a unas zonas peligrosas con unas corrientes submarinas muy profundas. i Nos extraña ! ¿Venganza de Dios ? ¿Se vengaria Dios de los inocentes ? i De los kurdos que caminan por el barro mientras nosotros disponemos de todo tipo de alimentos para corner y almacenar en nuestra despensa ? Las organizaciones de ayuda humanitaria (iGracias a Dios que existen ! ) intervienen en esas zonas, pero... ¿Acaso cesa el drama ? ,Esas aimas, no se han ofrecido para salvar a los demás ? ¿Si esas mujeres tuviesen menos de diez hijos, existiria un equilibrio en el mundo ?
En los países civilizados, nos limitamos a tener dos o tres hijos obedeciendo a unos cálculos, a unas actitudes que no alteran lo más minimo la vida material. ,Pero cómo pretendemos querer salvar al mundo si el yermo triunfa en tantos países ? i Si el hambre hace estragos ! Nosotros no somos responsables. ¿,Pero, no es el hombre responsable a pesar de todo ? Los que gobiernan el mundo saben lo que deberian hacer para cambiar las cosas...
Dios brinda a algunas mujeres la posibilidad de parir muchas veces para que se establezca un equilibrio en la Tierra, a la espera de que los hombres sean lo suficientemente sabios para admitir que del amor, nacerá un mundo nuevo en el que el hombre no tendrá miedo a vivir. Y entonces, comprenderemos que esos países desheredados que han engendrado millares de niños han asegurado nuestra supervivencia, a nosotros, la gente pudiente.
A través de todas estas imágenes, comprenderemos mejor el papel que desempeñan nuestras oraciones. En algunos segundos podemos atravesar todas las fronteras sin necesidad de mostrar nuestro pasaporte. Así pues, tenemos la posibilidad de iluminar y de llevar paz y luz a todos los moribundos en el preciso instante en que nuestras oraciones franquean la frontera de sus cuerpos.
¿ Por qué a nosotros nos resulta dificil tener hijos y por qué otros tienen tantos ? Aqui, después de parir cinco o seis hijos, nos decimos: « Ahora paramos. » Ellos, toman lo que Dios les da. La diferencia radica en este matiz. Nuestro trabajo consiste en ayudar a que cada uno tome conciencia de sus responsabilidades. ¿Pero, quién provoca ese sufrimiento, esas bocas vacías, esos vientres hinchados ? Esas multitudes se sacrifican para que los demás vendan armas y droga.
Debemos ser cuidadosos con nuestro comportamiento y con nuestra actitud. Si algunas mujeres no hubiesen tenido esos hijos, hoy en día algunas razas habrian desaparecido a causa de la necedad de los hombres.
Algunas madres no aman a sus hijos. El amor no es solamente una palabra, es un acto. El amor constituye una fuerza, una energia. Las madres que no aman a sus hijos deben de hacerse las siguientes preguntas: ¿Han sido amadas ? ¿Saben lo que significa amar ? Enfermas de ceguera ante sus hijos, ,saben quiénes son éstos ?
Si no ayudamos a una madre a desarrollar sus sentimientos, ésta los vivirá como le hicieron vivirlos a ella en su propia infancia. Volverá a reproducir exactamente la misma imagen que le mostraron a ella. Os lo decía antes: «  ¡ Los niños son un problema, un hándicap ! Ya no podemos divertirnos... » Tantas y tantas imágenes han contaminado los oídos de esa joven madre, que se vuelve indiferente ante su progenitura. Es una responsabilidad social.
La sociedad ha creado a algunas mujeres sin amor. Si el hombre amase mejor, la mujer sería capaz de amar más. La preparación del amor entre un hombre y una mujer tiene una importancia capital. Si entre ellos no existe una osmosis y un clima de confianza total... ¿Cómo queréis que la madre, que acarrea todas las desventajas fisicas de la maternidad, pueda dar amor a aquél que siempre ha representado un problema para ella ? Hay hechos y gestos que tienen una importancia capital.
El padre contribuye enormemente a la vida intrauterina del niño. Debe honrar a la madre. Ésta, amará más y mejor cuando comprenda cuánto quiere el padre al hijo que lleva dentro, en su nombre. El feminismo y las mujeres que han deseado tener hijos ellas solas, que han elegido al padre de sus hijos según unos cánones fisicos, en busca de un semental, han destruido nuestra sociedad. Es muy grave.
Una mujer sola, incluso con la mejor voluntad, no puede darle a su hijo el equilibrio que éste necesita. Existen numerosos casos (divorcio, muerte) en los que las mujeres crian solas a sus hijos.
Por lo general, las mujeres que no aman a sus hijos no saben lo que representa un hijo y lo que éste puede aportarles. Las dificultades de nuestro comportamiento tienen su origen en nuestra mala educación. No nos han enseñado nada sobre la verdad de las cosas. En vez de clases de filosofía, enseñemos a los jóvenes a ser aquello en lo que se convertirán más adelante: en padres y en madres. Esta escuela tiene su importancia.
Desde la más tierna edad, inculquemos a los chicos a respetar a las mujeres y a las chicas a respetar a los hombres. Procuremos no suscitar jamás ningún problema de raza ni de sexo. Tengamos una visión justa los unos de los otros para ensear a nuestros hijos a que sean responsables de su cuerpo y, por lo tanto, de su feminidad o de su masculinidad. Según cómo los eduquemos, ellos podrán prepararse a su vez, más tarde, para amar más y mejor a sus hijos.
Las madrastras no existen. Pero la sociedad ha creado a las madrastras. En las sociedades humanas, no aprendemos a amar. Es lo único que no aprendemos. Y para los niños, lo único que importa es el amor. Sin embargo, en algunos casos el amor no pasó por el cordón umbilical. Asi pues, en el momento del nacimiento, nos deshacemos de esa carga y delegamos en los demás para que eduquen a nuestros hijos.
Consagrémonos a enseñar a amar a los demás. Consagrémonos a construir a fin de no volver a crear nunca más una civilización basada en unas normas impropias de la cultura humana. Observemos todo lo que el amor puede engendrai como estructura de base en todo individuo que más adelante vaya a tener responsabilidades. Un ser humano amado siempre se sentirá seguro ante la vida y será capaz de encontrar su sitio en la sociedad. A los otros siempre se les rechazará.
No hace falta ir demasiado lejos para constatar el sufrimiento de los jóvenes. Si les amasemos de verdad, ¿existiria tanta rebelión ? Debemos mirarles de otra manera. Comprendamos el desasosiego que reina hoy en día. ¿Quiénes son los responsables ? ¿El niño o los que le rodean ? Para que una sociedad se vuelva humana, en el sentido divino de la palabra, hace falta tiempo.
Reestructurar un mundo no es tarea fácil. Si para ello solamente contásemos con los gobiernos y con las leyes humanas, entonces estaríamos desamparados. Pero existe, para nosotros, por encima de todo, el dedo de Dios y su facultad para hacer que las cosas se tambaleen y volverlas a poner en su sitio.
Durante la peregrinación a Tailandia, Invitación a la Vida {1} no aprendió la sabiduría en vano. La madurez nos ha aportado la sabiduría y esa sabiduría nos ayuda a comunicarnos de corazón a corazón. No estamos hablando de la comunicación de alma a alma, elemento importante a subrayar. El Espíritu ha venido. Él va a actuar.
Para que Dios ponga las cosas en su sitio, hace falta tiempo, tiempo para que una sociedad nueva pueda establecerse en este mundo. Puedo garantizaros que, a continuación, llegarán las leyes. En medicina, en las ciencias y en las investigaciones de todo tipo. Todo se pondrá en movimiento. Nuestros hijos serán distintos. Estos combates ya no existirán. La materia no aprisionará al Espíritu del hombre porque éste ya habrá encontrado otros ideales para vivir en la alegría.
Vosotros me preguntáis: « ¿Cómo es posible que a medida que pasa el tiempo, afloren los defectos en el corazón de un niño que, al nacer, se asemejaba a una bola de luz ? » Si Dios hace bien las cosas, nosotros no somos capaces de apreciarlo. Si observamos a los recién nacidos y a los niños hasta que tienen dos o tres años, veremos que son todo amor, balbuceos, sonrisas. Pero, poco a poco, el niño construye su personalidad. Nosotros no debemos borrar esa personalidad. Al contrario, tenemos que ayudar a ese niño a construirse, a combatir, a luchar en su interior, poniendo a su alcane todas las armas necesarias. Pero incluso entonces, el entorno destruirá al niño, lo que le llevará a sublevarse, a que se vuelva agresivo, enfurruñado, desagradable.
¿Por qué ? Con nuestro comportamiento de hombre, de mujer, de hermano mayor, de hermana mayor, hemos provocado que ese niño se asfixie. Por ejemplo, cuando le prohibimos que grite, debemos ser cuidadosos con la forma en que lo hacemos. He aqui el quid de la cuestión. Hagámoslo con firmeza, no con autoridad.
Si actuamos con firmeza, le quitaremos el juguete, no gritaremos. De esta manera, delimitaremos en el niño unas barreras que él guardará en su memoria, unas barreras estructurales, unos limites. A partir de ese momento, el niño dejará de sublevarse. Feliz, será consciente de sus posibilidades y de sus limites en su propio espacio interior. De lo contrario, si respondemos con autoritarismo, desarrollaremos su ego, su mental. El niño actuará con astucia para mentirnos, para ocultarnos las cosas y tomar lo que nos pertenece.
Al principio, el niño tomará todo esto como un juego pero, muy pronto, calibrará nuestros defectos, nuestras debilidades, nuestras ilusiones. i Los niños nos juzgan, no lo olvidemos ! Nos convertirá en mártires. Se invertirán los papeles. Con nuestra actitud, démosle la posibilidad de crecer, de hacerse fuerte, viril si se trata de un hombre, femenina si es una chica.
Con firmeza, sepamos imponerle las horas de sueño, de descanso, de ir de paseo. Debemos darle todo lo que necesita. Pero, si el niño sobrepasa los limites, quien actúa no es la bola de luz, sino la personalidad que se instala en él con la caracteristica egocéntrica del mental. Cuando se convierta en un hombrecito, evolucionará negativamente.
Debemos combatir esa negatividad para que se transforme en algo positivo. Lograremos que crezca con las virtudes de su personalidad. Los defectos, los transformaremos, los debilitaremos, los erosionaremos a fin de que el niño los calibre él mismo, sin que tengamos que decirle que lo haga ni que tenga que corregir su conducta constantemente.
Si tratamos a un niño con brusquedad, crearemos en él la facultad de convertirse en nuestro enemigo.
Tengamos tacto a la bora de discernir los defectos de cada niño, su sensibilidad, su fragilidad, su neutralidad y de jugar con todas esas facetas para ayudarle a que se convierta en un hombre.
Cuando un niño crece y cuando tenemos varios, podemos apreciar las cualidades de cada uno de ellos, y todas sus diferencias. Pero, para que esas cualidades se afiancen más si cabe, hace falta llamar a cada niño aparte y felicitarle. No podemos decirle: « Eres formidable y muy honesto... » No. Si le decimos eso, engendraremos en él el orgullo. Pero, podemos jugar con las palabras para recalcar las cualidades que ha puesto de manifiesto y animarle a continuar creciendo en esa dirección: lo que ha hecho está bien, pero todavía no es perfecto. Hacedlo siempre de forma positiva.
Felicitadles por lo que han hecho o pensado pero nunca hagáis que sus personalidades parezcan formidables.
Del orgullo nacerán todas las astucias que el niño utilizará para engañaros más y mejor. Así pues, el entorno constituye un elemento capaz de transformar a un niño; el niño no se hace malo, pero nuestro comportamiento lo hace malo.
Abordemos ahora la dolorosa cuestión de los abortos provocados. ¡Comprendo perfectamente a nuestra sociedad y a las personas que han luchado para gozar de la libertad de tener hijos cuando lo deseen ! Comprendo también las dificultades que las mujeres han tenido con los hombres, con sus familias y los hándicaps de la vida moderna en la que las mujeres tienen que trabajar muchísimo...
Pero también pienso en la libertad que se está dando a las jovencitas de doce o catorce años al poner a su alcane la píldora anticonceptiva para que asuman su responsabilidad de mujeres.
¿Qué es un aborto ? En primer lugar, debemos percibir esta ley del amor: la unión del hombre y de la mujer. A través de esta unión, Dios elegirá una encarnación. Y vamos a destruir la vida. Si lo pensamos bien, esto constituye un acto gravísimo. Nadie en el mundo puede imaginarse qué gran regalo representa la vida.
Y vamos a destruir a un niño, supuestamente generador de problemas, rechazado. El embrión, su pequeño cuerpo, ha empezado a construirse y a amar a esa persona en la que él vive. Entonces, sobreviene la decisión que implicará la destrucción de su existencia. Más adelante, cuando comprendemos todo lo que hay que luchar para preservar la vida, esto duele mucho. Y ese sufrimiento llega a ser terrible.
En algunos segundos, por aspiración, destruimos la vida de ese pequeño ser. Lo despedazamos. Lo arrancamos de su habitáculo. Si ese niño pudiese gritar, daría alaridos para que el mundo entero pudiese oír el sufrimiento de su alma. Vociferaría el horror del hombre. Puede sentir como el mundo del Invisible lo atrapa bruscamente. En las clinicas y en los hospitales donde generalmente suceden estas cocas, no existe la espiritualidad. Y esa alma sufre porque no hay nada que pueda ayudarle.
Y... ¿qué hacen los ángeles ? Pero, los ángeles del Maligno también llegan hasta ahí. A menudo, en el Invisible tienen lugar combates para saber quién ganará la batalla. He aqui el motivo por el que rezamos desde hace dios. Vosotros no veis ese Invisible, pero sabed que todo lo que sucede ahí, y que genera el hombre, no es nada agradable.
Nuestras oraciones en apariencia, tan pequeñas tienen, afortunadamente, un poder ilimitado en el cielo y en ese espacio Invisible que vosotros no podéis ver. Nosotros ayudamos y generamos unas fuerzas de luz para que esas pequeñas almas hallen pronto un camino luminoso y no se veau atrapadas por las tinieblas.
¿Podría traducirse todo esto como la ausencia del amor de Dios ? No. ¿Quién ha previsto la muerte de esa pequeña alma, la muerte de ese pequeño cuerpo ? No ha sido Dios. Él le ha dado la vida. ¿Quién se la ha quitado ? El hombre. Asi es cómo intervenimos en el equilibrio de las fuerzas cósmicas. Se trata de algo muy grave y doloroso. Observemos el sufrimiento que ha habido en Rumania, y por no hablar únicamente de ese pais... En Irak, también en Rusia. Las mujeres eran obligadas a abortar en unas condiciones lamentables. De cada cinco mujeres, una fallecía.
¿En dónde se situa la conciencia humana ? Convertir la supresión de la vida en una fábrica de destrucción, eliminar esa vida sin llegar a conocer su profundidad, su inmensidad, crea sufrimiento. Un sufrimiento psicológico para la madre más adelante, y también un sufrimiento para el alma que abandona ese cuerpo. Tomemos conciencia de lo que Dios quiere decirnos. Alentemos siempre a una mujer, aunque sus condiciones personales a veces sean muy desfavorables, a no abortar la vida de su hijo.
A pesar de las apariencias, nunca se sabe qué lugar ocupará ese niño en la vida de esa mujer que le espera. Os lo suplico. No fomentéis jamás la desaparición de un niño. Su vida es demasiado sagrada. Seamos testigos conscientes del peligro que generamos. En verdad, tomemos conciencia de la importancia de nuestras oraciones para que esas mujeres puedan tener la fuerza necesaria para rechazar este tipo de intervenciones. Deben sentirse amadas y apoyadas. No pueden arreglárselas por si solas. En nuestro mundo abundan el pánico y la angustia.
Con nuestro comportamiento de fraternidad universal, debemos desarrollar el amor para todos los seres humanos de la tierra. A lo mejor un día, una mujer en el gobierno hablará en nombre de las mujeres...
Que cada ser humano aprenda a ver la vida como un regalo fabuloso con el que cumplirá una misión, una misión que en un principio desconoce. La ignorancia nos lleva a pecar. No juzguemos a los que lo hacen, pero ayudémosles. Que no vuelva a suceder.

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