Una década desperdiciada. Las sombras del correísmo

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Una década desperdiciada Las sombras del correísmo Estudios y Análisis Una década desperdiciada Las sombras del correísmo Alberto Acosta John Cajas Guijarro Centro Andino de Acción Popular Quito, 2018 Serie Estudios y Análisis Una década desperdiciada. Las sombras del correísmo Alberto Acosta y John Cajas Guijarro Centro Andino de Acción Popular Diego Martín de Utreras 733 y Selva Alegre, Quito Apartado postal: 17-15-173B MVMb]MTI KWV[\Q\]auVLW[M MT .76,), Y]M MZI ]V NWZW XIZI TI LQ[K][Q~V LM TI QOVWUQVQW[I LM]LI M`\MZVI Y]M QUXMLyI V]M[\ZI [WJMZIVyI a I]\WLM\MZUQVIKQ~V como pueblos. Nos apoyamos en otras iniciativas, como aquellas referidas al M`\ZIK\Q^Q[UW )TJMZ\W M[ MV\WVKM[ VW [~TW ]V IUQOW a ]V QV\MTMK\]IT Y]M PI aportado al CAAP sino que es ante todo parte de esta casa, que sabemos es suya; es miembro del consejo editorial de nuestra revista Ecuador Debate.

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Publié le 21 juin 2018
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Langue Español
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Una década desperdiciada Las sombras del correísmo
Estudios y Análisis
Una década desperdiciada Las sombras del correísmo
Alberto Acosta John Cajas Guijarro
Centro Andino de Acción Popular Quito, 2018
Serie Estudios y Análisis Una década desperdiciada. Las sombras del correísmo Alberto Acosta y John Cajas Guijarro
Centro Andino de Acción Popular Diego Martín de Utreras 733 y Selva Alegre, Quito Apartado postal: 17-15-173B Telf. (593 2) 2522763 • Fax (593 2) 2568452 caaporg.ec@uio.satnet.net
Derechos de autor: 052902 ISBN: 978-9942-963-40-6
Artes e Impresión: Edwin Navarrete, Taller de Diseño Gráîco Diseño de portada: Gisela Calderón, MAGENTA
Febrero, 2018 Quito-Ecuador
Agradecemos aJürgen Schuldty aFrancisco Rhon Dávilapor sus valiosos aportes a versiones preliminares de este trabajo.
Contenido
Presentación Capítulo 1: Crisis que develó la no-transformación
Capítulo 2: Algunos elementos teóricos sobre la crisis  Acumulación, crisis y enfermedad holandesa  Correísmo, dominación burguesa y el falso Buen Vivir  Un prolongado ciclo político de la economía Capítulo 3: Crisis a pesar de haber vivido en la abundancia  Algunas evidencias irrefutables de la crisis Contracción de ingresos presentes y futurosDeterioro acelerado del mundo laboral Ingresos, gastos y deuda en medio de la abundancia ¿Con cuántos recursos contó el correísmo y cuánto se gastó?Deuda pública oîcial: la mano lo hace, el codo lo deshaceDeuda pública no-oîcial: ¿jugando al “îlo de la navaja”?Capítulo 4: La no-transformación, trasfondo de la crisis  Una “matriz productiva” intacta Indeîniciones e imposibilidades sectorialesNi las metas oîciales se cumplieronAún condenados al extractivismo y a la dependencia Extractivismos exacerbados La maldición de la abundancia petroleraMegaminería a “sangre y fuego”Entre otros extractivismos y el ingreso de transgénicos Ya tenemos hidroeléctricas, carreteras... y también corrupción Hidroeléctricas e infraestructura: entre retrasos y sobreprecios De una “revolución ética” a una “matriz corrompida”  El despilfarro de una década Festín privatizadorOtros despilfarros y saldo de la década desperdiciada
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Capítulo 5: ¿Por qué no se dio la transformación?  La década ganada... de los grandes grupos económicos Grandes grupos económicos  y algunos vínculos con el gobiernoConcentración y centralización del capital Algunas incertidumbres de la economía ecuatoriana Entre la informalidad e incertidumbre monetaria¿La tribulación de la dolarización?
A modo de conclusión: un país incierto que no cambió
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Presentación
Con Alberto Acosta no solo mantenemos una profunda y gran amistad sino que hemos compartido varias iniciativas, recordamos por ejemplo todo el trabajo alrededor de la deuda externa, a inicios de la década de los 90 del siglo pasado, con la conformación de un Grupo de Trabajo sobre Deuda Externa y Desarrollo, que se ampliara a otros países como Perú, Bolivia, Venezuela, constituyéndose el FONDAD que era un foro para la discusión de la igno-miniosa deuda externa que impedía nuestra soberanía y autodeterminación como pueblos. Nos apoyamos en otras iniciativas, como aquellas referidas al extractivismo. Alberto es entonces no sólo un amigo y un intelectual que ha aportado al CAAP sino que es ante todo parte de esta casa, que sabemos es suya; es miembro del consejo editorial de nuestra revista Ecuador Debate. Con John Cajas mantenemos una reciente amistad que esperamos se profundice y continúe colaborando con nuestros esfuerzos de investigación. Vivimos un largo “ciclo político”, de la razón de gobierno, en el que el “efecto monumento” será, en última instancia la lógica del gobierno de una década, al decir de los autores: desperdiciada. Jamás en su historia republica-na, el país tuvo tantos ingresos como se anota en este texto y, según se despren-de de la información existente, la mayor parte del gasto público se dedicó a obras que no signiîcaron tasas de retorno, ni valor agregado directo, que sean de utilidad para la economía nacional y su futuro. Sin mayores tecnicismos económicos, esta es la realidad. El gasto sirvió para engrandecer la îgura del líder, lo cual además, es una entrada analítica para entender el autoritarismo de su régimen. Supongamos, solo como mera suposición, que la base teórica, los funda-mentos conceptuales, se aproximaron al neokeynesianismo; ahora bien, si ese neokeynesianismo suponía desempolvar los modelos de los años 50 y 60 del
Francisco Rhon Dávila
siglo pasado (para un “mejor sustento” en este caso ecuatoriano, acompañado de canciones de protesta y de la vieja trova), la asunción de que el desbordado gasto público, signiîcaría un multiplicador positivo de ingresos nacionales. Tal cosa no se produjo y el efecto de los precios îjos, elemento fundamental de la mencionada teoría económica, que señalaba que grandes déîcits presupuesta-rios, no harían subir las tasas de interés, tampoco ocurrió. No solo que las tasas de interés real no bajaron como se había previsto, sino que el abultado déîcit presupuestario fue cubierto con deuda interna y externa, que al înal de la “década perdida”, es la mayor de la historia del Ecuador. Si esta era la teoría, insistimos en que es un supuesto, algo de fondo falló, no se pudo prevenir la debacle de la economía, que al momento se asemeja más a un callejón sin sali-da. Posiblemente no se nutrieron de ningún modelo económico. Simplemente estaban mirando para otro lado: el lado del efecto monumento. A la pregunta central de los autores de este libro: “¿por qué no se dio la tan ansiada e indispensable transformación?” Luego de la constatación ex-puesta en el acápite, “A modo de conclusión; de que... “No dejamos de ser lo que siempre fuimos: una sociedad vulnerable, dependiente, incierta”. Mirando nuestros ciclos de riqueza para de inmediato caer en la desgracia, recordamos la pregunta de otro gran amigo Andrés Guerrero: “Por qué cuando nos va bien, nos va tan mal”. Como en otras épocas, este nuevo boom petrolero, y el gobierno de la década de Rafael Correa, concluyó con un estratosférico desequilibrio, abultada brecha de la balanza comercial, una inmensa deuda pública, sin provisiones de ingresos futuros; bastante cerca de la inviabilidad o de la “enfermedad holandesa”, como señalan los autores. Uno de los asuntos centrales a ser debatidos, que es asumido en el libro, tiene relación con la redistribución de los ingresos hacia transformar la estruc-tura concentradora-rentista, de la economía ecuatoriana. Efectivamente, hubo una disminución de la pobreza, aunque la extrema pobreza, “con rostro indí-gena”, se mantuvo inalterable; un aumento de la clase media, lo que de paso ocurrió en toda la región favorecida por los altos precios de loscommodities, base de nuestra economía; sin embargo, tal redistribución no provino de una redis-tribución de la riqueza sino que fue propiciada por los ingresos del Estado, en la década de bonanza por la valoración del precio de las exportaciones prima-rias, petróleo básicamente. El no contar con información consolidada, veraz y oportuna, es un limitante muy serio a la hora de discutir con bases îrmes, una tal redistribución del ingreso.
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Presentación
Lo que nos demuestran los autores (ver sobre todo el capítulo 5, particu-larmente lo referente a los grupos económicos), es que la redistribución pro-vino esencialmente de los recursos obtenidos por el Estado, lo que propiciaría que los grupos económicos se mantengan tal cual, como en anteriores tiempos, en la década 2007-2017. Que los recursos trasladados por el Estado, en forma de gasto público en infraestructura y/o en transferencias condicionadas, del tipo bono, para los sectores más pobres, no sea un impulso, que vía los sala-rios crezca el país y se vaya reproduciendo una nueva estructura, y por tanto transformación de la riqueza en el país; y, este gasto aceleró un desaforado consumismo, con el respectivo incremento del desbalance comercial, aunque en términos políticos esto le resultase beneîcioso al gobierno de Correa, por lo que ganó todas las elecciones y Referendos que tuvieron lugar en esta década. Sin embargo, como en algún momento lo advertimos al decaer el auge petro-lero, con el consiguiente deterioro de los ingresos de las personas, el presidente Correa perdió el masivo apoyo popular del que habría hecho gala en su dece-nio de gobierno. Lo que nos lleva a pensar en una exacerbación de la lógica clientelar en la relación gobierno-sociedad, lo cual, como lo dicen los autores, es contrario a la consolidación de un sistema democrático, lo que supone una erosión de la cohesión social, y que, como se revelará ahora, tiene un impacto negativo en la economía. Como señala Germán Alarco Tosoni, en el artículo “Desigualdad factorial del ingreso y régimen de crecimiento económico en Ecuador”publicado por el CAAP en su serie Diálogos: (A propósito del capital del siglo XXI), “el auge conduce al sobreendeudamiento, a la fragilidad înanciera y a la crisis ulterior”, razón tiene nuestro amigo Andrés: “cuando más bien nos va, nos va peor”. Otro asunto a debatir, a propósito de lo señalado por los autores, tiene relación con la democracia, fortalecida o menoscabada en el período de aná-lisis. El clientelismo, sobre todo si este es obsecuente y parte de esta relación perversa entre quien da y que obliga a la obediencia ciega de quien lo recibe, es contradictorio al sistema democrático en sí mismo, en tanto las decisiones y el ejercicio del poder no cuentan con el apoyo de ciudadanos con derechos reales de intervención en las decisiones. Además, estaríamos hablando de po-blaciones al margen del conocimiento sobre el que se toman las decisiones por ausencia de información válida, como ya se mencionó, lo cual supone además: “sin verdadera transparencia contable y înanciera, sin información comparti-da, no puede haber democracia económica y al contrario, sin derechos reales
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