1. EDUCACIÓN INTERCULTURALHacia una convivencia pacífica en la escuela

-

Documents
31 pages
Obtenez un accès à la bibliothèque pour le consulter en ligne
En savoir plus

Description

Resumen
Este artículo pretende reflejar ciertas propuestas para mejorar un Instituto de Educación Secundaria cualquiera desde una perspectiva intercultural previamente fundamentada a través del análisis crítico de textos, tanto científicos como legislativos. Se trata de mostrar cómo las líneas de investigación llevadas a cabo por el Consejo de Europa en los últimos años no están nada equivocadas y cómo desde ellas pueden realizarse cambios, ya no sólo a nivel educativo, sino también a nivel social, beneficiosos para todos.
Abstract
This article aims to reflect some suggestions to improve any Secondary School, starting from an intercultural perspective previously substantiated, what is focused on the analysis of scientific and legislative texts. This paper tries to show how the research conducted by the Council of Europe in recent years is not wrong in any case, and how we can put some of its theoretical rudiments into practice, not only to change and improve our system of education, but also all the society, what is beneficial to everybody.

Sujets

Informations

Publié par
Publié le 01 janvier 2010
Nombre de visites sur la page 14
Langue Español
Signaler un problème

Alberto Sánchez Rojo. “Educación intercultural.
Hacia una convivencia pacífica en la escuela”

Recibido: 12/8/2010 – Aceptado: 19/11/2010


nº 5 – Diciembre 2010 – Sociología de la vida cotidiana





EDUCACIÓN INTERCULTURAL
Hacia una convivencia pacífica en la escuela




Alberto Sánchez Rojo
Universidad Complutense de Madrid




5 1
prismasocial - Nº 5 | diciembre 2010 | revista de ciencias sociales Alberto Sánchez Rojo. “Educación intercultural. Hacia una convivencia pacífica en la escuela”


Resumen
Este artículo pretende reflejar ciertas propuestas para mejorar un Instituto de
Educación Secundaria cualquiera desde una perspectiva intercultural previamente
fundamentada a través del análisis crítico de textos, tanto científicos como
legislativos. Se trata de mostrar cómo las líneas de investigación llevadas a cabo por
el Consejo de Europa en los últimos años no están nada equivocadas y cómo desde
ellas pueden realizarse cambios, ya no sólo a nivel educativo, sino también a nivel
social, beneficiosos para todos.
Abstract
This article aims to reflect some suggestions to improve any Secondary School,
starting from an intercultural perspective previously substantiated, what is focused on
the analysis of scientific and legislative texts. This paper tries to show how the
research conducted by the Council of Europe in recent years is not wrong in any case,
and how we can put some of its theoretical rudiments into practice, not only to
change and improve our system of education, but also all the society, what is
beneficial to everybody.
Palabras clave
Cultura; diversidad; asimilacionismo; multiculturalismo; interculturalidad; educación.
Key words
Culture; diversity; assimilation; multiculturalism; interculturalism; education.


5 2
prismasocial - Nº 5 | diciembre 2010 | revista de ciencias sociales Alberto Sánchez Rojo. “Educación intercultural. Hacia una convivencia pacífica en la escuela”


1. Introducción
En el año 2003, se reunieron en Atenas los Ministros de Educación de toda Europa
con el fin de dialogar acerca cómo la diversidad cultural, que hoy alcanza un nivel sin
precedentes, estaba influyendo en el desarrollo de nuestras sociedades y en qué
medida esto podía estar afectando al Sistema Educativo. De este debate salió
redactada una declaración donde, de manera consensuada, los responsables de
Educación europeos habían acordado que el fomento de la “educación intercultural” en
la escuela era, hoy en día, la mejor forma de dotar a nuestros países de un espacio de
libertad y respeto donde todas las identidades tuviesen cabida, creando un propicio
clima de convivencia pacífica.
Desde Europa se propone un cambio, un nuevo modelo pedagógico. Ahora bien, si
queremos llevarlo a cabo en nuestra condición de docentes, no es suficiente con
leerse los documentos oficiales que la explicitan, sino que es necesario estudiarla,
fundamentarla, estar realmente convencido de ella y adquirir ciertas herramientas que
nos permitan cambiar nuestra mirada, para, a partir de las imágenes que recibamos,
modificar nuestro entorno laboral y nuestra manera de enseñar, en la medida en que
lo creamos necesario. De lo contrario, el cambio será meramente burocrático.

2. Objetivos
Se pretenden alcanzar, principalmente, dos objetivos:
1) Fundamentar el modelo pedagógico intercultural con el fin de mostrar que
posiblemente sea el que mejor funcione en una sociedad tan diversa como la nuestra.
Las diferencias, en muchas ocasiones, dan lugar a conflictos violentos, desesperación,

5 3
prismasocial - Nº 5 | diciembre 2010 | revista de ciencias sociales Alberto Sánchez Rojo. “Educación intercultural. Hacia una convivencia pacífica en la escuela”


fracaso, impotencia, etc., por ello, la reflexión sobre cómo entender la diversidad en la
escuela no deja de ser una cuestión de suma importancia.
2) Aportar ciertas herramientas básicas de intervención docente intercultural con el
fin de dotar a los profesores de un punto de partida, animándolos a trabajar por esta
vía que, si se lleva a buen término, puede dar lugar a importantes logros a nivel
educativo.

3. Metodología
Se tratará, ante todo, de realizar una reflexión teórica sobre la interculturalidad en
la escuela. Por ello, aunque aporte propuestas de aplicación práctica, la metodología
utilizada consiste, prácticamente en su totalidad, en análisis crítico de textos, tanto
científicos como legislativos, que dan como resultado la defensa de un modelo
educativo bien fundamentado sobre unas bases claras y concisas.

4. Contenido
4.1. El concepto de cultura.
Si vamos a abordar el estudio de un modelo educativo cuyo punto de partida es la
defensa de determinada interacción entre culturas, debemos aclarar en qué consisten
los términos a relacionar. Este apartado pretende dar una definición concisa del
término “cultura” para evitar posibles malinterpretaciones ulteriores derivadas de la
ambigüedad del mismo.

5 4
prismasocial - Nº 5 | diciembre 2010 | revista de ciencias sociales Alberto Sánchez Rojo. “Educación intercultural. Hacia una convivencia pacífica en la escuela”


Podemos afirmar que es a partir de los siglos XVII y XVIII cuando el término
“cultura” se amplía, entendiéndose por tal, aquello que el hombre añade a la
naturaleza. No sólo cada individuo en sí mismo (cultivo del espíritu), a través de la
tradición, las costumbres, la religión, etc., tal y como lo concebían los antiguos hasta
entonces, sino también en la creación de diversos utensilios. La cultura se entiende
como la intervención consciente del hombre frente a la naturaleza.
Debido a esta recién inaugurada oposición entre cultura y naturaleza en la Edad
Moderna, en el afán ilustrado por dar una respuesta científica a la pregunta «¿qué es
el hombre?», se hicieron los mayores esfuerzos posibles con el fin de desnudar al ser
humano de todos sus aspectos culturales, que no aportaban sino prejuicios, con el fin
de hallar una definición clara e inequívoca de su verdadera e inmutable naturaleza.
El desarrollo de ciencias sociales en el s. XIX como la Sociología, la Psicología, o la
Antropología, mostraron que era bastante difícil dar cuenta de una naturaleza humana
sin tener en cuenta el contexto en que se desenvuelve, de tal forma que podríamos
afirmar que el surgimiento del concepto científico de cultura está bastante relacionado
tanto con la desaparición de la concepción de naturaleza humana que preponderaba
en la Ilustración, simple y clara, como con su sustitución por una visión del ser
humano no solamente más compleja sino bastante más oscura.
En antropología, las primeras tentativas de situar al ser humano atendiendo a sus
costumbres tuvieron una concepción de las relaciones entre los factores biológicos,
psicológicos, sociales y culturales de la vida humana por estratos, que no eran sino
diferentes niveles de constitución del ser humano. Así, éste era concebido como un
ser, en esencia, jerarquizado. Para saber en qué consistía la naturaleza humana era
preciso tener en cuenta las conclusiones obtenidas desde diversas disciplinas, unas

5 5
prismasocial - Nº 5 | diciembre 2010 | revista de ciencias sociales Alberto Sánchez Rojo. “Educación intercultural. Hacia una convivencia pacífica en la escuela”


sobre otras y, una vez recopiladas todas, el nivel cultural se impondría, por ser el
únicamente distintivo del hombre. Sólo entonces podría contestarse a la desde
siempre ansiada pregunta «¿qué es el hombre?».
El primer paso que se dio, ya atendiendo a la investigación concreta, consistió en
buscar, en cada cultura, principios universales y empíricos (comprobables), frente a la
gran variedad de costumbres existentes en todos los lugares y en todas las épocas.
De esta manera, la antropología podría dar cuenta de las dimensiones culturales de un
concepto de hombre análogamente a las suministradas por otras ciencias (psicología,
sociología, biología, etc.). Aquí podemos destacar a autores como B. Malinowski entre
otros.
Clifford Geertz, en su obra La interpretación de las culturas (1973), hace una crítica
de estos autores afirmando una nueva concepción de cultura abierta e inclusiva y
alejada de un universalismo cultural que él consideraba, en muchos aspectos,
insuficiente y banalizador. A partir de este momento, muchos antropólogos
defenderán que el ser humano no se le conoce a través de la creación forzada de
universales culturales sino en cada una de sus particularidades.
Tradicionalmente, se pensaba que el ser humano se conformó biológicamente antes
de que los distintos desarrollos culturales comenzasen. Geertz, basándose en varios
estudios de Biología Evolutiva defiende que la cultura, más que agregarse a la
constitución de un animal concreto, significó el surgimiento de ese animal mismo. A
medida que la cultura avanzaba, entendiendo por tal el perfeccionamiento de
herramientas, el comienzo de la caza organizada, el descubrimiento del fuego y lo que
es más importante, el desarrollo de símbolos significativos, se ofrecía una ventaja

5 6
prismasocial - Nº 5 | diciembre 2010 | revista de ciencias sociales Alberto Sánchez Rojo. “Educación intercultural. Hacia una convivencia pacífica en la escuela”


selectiva a aquellos que eran capaces de aprovecharse de ella. Así, siguiendo a este
autor, podemos afirmar que
[..] somos animales incompletos o inconclusos que nos completamos o
terminamos por obra de la cultura, y no por obra de la cultura en general
sino por formas en alto grado particulares de ella: la forma dobuana y la
forma javanesa, la forma hopi y la forma italiana, la forma de las clases
superiores y la de las clases inferiores, la forma académica y la comercial
(Geertz, 2000; p. 55).
La definición de cultura que subyace al planteamiento de una educación
intercultural sería la de “cultivo de todo aquello que nos ayuda a ubicarnos en la
realidad del entorno, no sólo natural sino también social” (Beuchot, 2002; p. 108).
Podemos decir, en base a esto, que cada individuo tiene su propia cultura. Cada vida
humana recorre una experiencia vital que le hace concebir la realidad de una manera
determinada y desarrollar distintas herramientas de adaptación al medio en el que
vive, lo cual no tiene que ver sólo con el grupo étnico al que pertenece, ni con su
nacionalidad, pues “la identidad de una persona está constituida por multitud de
elementos que evidentemente no se limitan a los que figuran en los registros oficiales”
(Maalouf, 1999; p. 18), éstos son sólo una pequeña parte.
Aunque compartimos muchas pertenencias, de ahí la posibilidad de un encuentro,
que nos permite hablar de “cultura española”, “cultura árabe”, “cultura gay” ó “cultura
punk”, entre otras, cultura e identidad aparecen como sinónimos, algo fundamental a
tener presente a la hora de comprender el planteamiento intercultural en educación.

5 7
prismasocial - Nº 5 | diciembre 2010 | revista de ciencias sociales Alberto Sánchez Rojo. “Educación intercultural. Hacia una convivencia pacífica en la escuela”


[…] La marginación de las mujeres, los gays y los discapacitados atraviesa
fronteras étnicas y nacionales: se da en las culturas mayoritarias y en los
Estados-nación, así como dentro de las minorías nacionales y los grupos
étnicos, por lo que debe combatirse en todos esos lugares. Por tanto, una
teoría que contemple los derechos de las minorías culturales debe ser
compatible con las justas reivindicaciones de los grupos sociales que se
encuentran en situación de desventaja… (Kymlicka, 1996; p. 36).

4.2. Una sociedad entre culturas.
El término “multiculturalidad”, que indica la existencia de múltiples realidades
culturales, siguiendo la tradición, ha sido aplicado indistintamente a los términos
“pluralismo étnico” o “polietnicidad” y “multinacionalismo”, convirtiéndolo en ambiguo
aparte de incompleto. Ambiguo porque al utilizarlo de manera indiferenciada para
referirnos al pluralismo étnico y al multinacionalismo, confundimos dos realidades que
1no son para nada equiparables e incompleto porque habría lugares del mundo que no
podrían ser calificados de multiculturales, como, por ejemplo, Islandia, con una
población étnicamente homogénea y una única realidad nacional. Sin embargo, al
considerar la cultura equiparable a la identidad, no existiría nación en el mundo que
no fuese multicultural, pues en todas existe gran variedad de asociaciones y grupos

1 Véase el capítulo 2: “Las políticas del multiculturalismo” de KYMLICKA, W. Ciudadanía
multicultural. Ediciones Paidós. Barcelona, 1996 (pp. 25-55). Aquí se indica detalladamente las
diferencias existentes entre el multinacionalismo y a polietnicidad, pues no es lo mismo los
derechos que reclaman aquellos que ocupan un territorio, con costumbres, tradiciones y un
sentimiento nacional propios, pero dependiendo de otra nación, que los que reclaman aquellos
que, individualmente, por cuestiones económicas, políticas, etc., trasladan su residencia a una
nación distinta de la suya. Así por ejemplo, mientras que los primeros exigen derechos de
autogobierno, los segundos no.

5 8
prismasocial - Nº 5 | diciembre 2010 | revista de ciencias sociales Alberto Sánchez Rojo. “Educación intercultural. Hacia una convivencia pacífica en la escuela”


basados en distinciones de clase, género, orientación sexual, religión, creencias
morales e ideología política, entre otros.
Así pues, hablamos de una multiculturalidad global, basada en diversas identidades
que se dan en cada nación, en cada etnia y en cada individuo a la vez. Las diversas
pertenencias y nuestra manera de jerarquizarlas, nos hace comportarnos de manera
distinta. Dicha jerarquización depende de numerosos factores (familiar, social,
2histórico), luego es flexible y cambia con el tiempo .
Básicamente, puede hablarse de tres formas concebir la interacción entre culturas
que se han dado a lo largo de la historia:
1) Asimilacionismo: Esta postura mantiene que la sociedad tiene una serie de
pertenencias mayoritarias que se califican como “lo que debe ser” y que rigen el
funcionamiento de la misma, por ser mejores y superiores a las minoritarias. Todo
individuo que quiera pertenecer a dicha sociedad ha de adaptarse, evitando el
ejercicio de aquello que puede serles propio pero que no encaja con el modelo de vida
establecido como “normal”. La multiculturalidad se entiende como un problema a
solucionar, intentando crear una sociedad homogénea e igualitaria que evite el caos
que supuestamente traen consigo la heterogeneidad y la diferencia.
Prácticamente nadie defiende ya, al menos conscientemente, este punto de vista.
Sin embargo, de forma más sutil, sigue presente en otros planteamientos,
supuestamente más liberales.


2 Véase el capítulo “Mi identidad, mis pertenencias”, de MAALOUF, A. Identidades Asesinas.
Alianza Editorial, Madrid, 1999. A lo largo de esta capítulo, pueden observarse varios ejemplos de
fluctuación en la jerarquización de pertenencias.

5 9
prismasocial - Nº 5 | diciembre 2010 | revista de ciencias sociales Alberto Sánchez Rojo. “Educación intercultural. Hacia una convivencia pacífica en la escuela”


2) Multiculturalismo: bajo este nombre, el valor de la multiculturalidad se
defiende, a nivel institucional, desde la década de 1970. Frente al asimilacionismo,
esta corriente de pensamiento ya no ve de forma negativa la presencia de multitud de
culturas en la sociedad, sino que hace hincapié en los aspectos positivos que ello
conlleva.
Durante años, el multiculturalismo ha reconocido el valor de la diversidad de
culturas pero sin fomentar la interacción entre ellas, por ello, muchos autores piensan
que “el multiculturalismo exhibe todavía el síndrome colonialista que consiste en creer
que existe una supracultura superior a todas las demás, capaz de ofrecerles una
hospitalidad benigna y condescendiente” (Panikkar, 2002; p. 30) y es que, muchas de
las políticas llevadas a cabo en los últimos años que, supuestamente, deberían
fomentar y potenciar la cohesión social, el encuentro entre culturas, el diálogo, etc., lo
único que hacen es “permitir”, “tolerar”, desde cierta posición privilegiada de
“mayoría”, la manifestación de las diferencias por parte de los grupos minoritarios.

3) Interculturalidad: Esta perspectiva defiende una cohesión social real, una
convivencia pacífica y un encuentro constante en verdadera igualdad de condiciones.
Se trata de fomentar un diálogo entre culturas basado en el respeto y el
reconocimiento mutuo, un reconocimiento que sólo puede llegar a ser plenamente
efectivo si hay un conocimiento profundo del interlocutor que tenemos frente a
nosotros.



5 10
prismasocial - Nº 5 | diciembre 2010 | revista de ciencias sociales