Los Diez Primeros Años del Convenio Europeo Sobre Derechos Humanos y Biomedicina: Reflexiones y Valoración (The First Ten Years of the European Convention on Biomedicine and Human Rights: Reflections and Evaluation)

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En abril de 2007 se cumplieron diez años de la apertura a la firma del Convenio Europeo de Derechos Humanos y Biomedicina. Con ocasión de su décimo aniversario, el artículo ofrece una reflexión acerca de la importancia de este documento, tanto a nivel internacional como en España.
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April 2007 marked the tenth anniversary of the invitation to sign the European Convention on Human Rights and Biomedicine. the author reflects on the importance of this document at international level and, particularly, for Spain.

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Publié le 01 janvier 2008
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TEMA DE ESTUDIO:
BIOÉTICA, POLÍTICA Y SOCIEDADLos diez primeros años del convenio europeo sobre derechos humanos y biomedicina: refl exiones y valoración
LOS DIEZ PRIMEROS AÑOS DEL CONVENIO
EUROPEO SOBRE DERECHOS HUMANOS Y
BIOMEDICINA: REFLEXIONES Y VALORACIÓN
THE FIRST TEN YEARS OF THE EUROPEAN
CONVENTION ON BIOMEDICINE AND HUMAN
RIGHTS: REFLECTIONS AND EVALUATION
Vicente Bellver Capella
Departamento de Filosofía del Derecho, Moral y Política
Universitat de València (España).
Vicente.bellver@uv.es
Resumen
En abril de 2007 se cumplieron diez años de la apertura a la fi rma del Convenio
Europeo de Derechos Humanos y Biomedicina. Con ocasión de su décimo aniversario,
el artículo ofrece una refl exión acerca de la importancia de este documento, tanto a
nivel internacional como en España.
Palabras clave: Bioética, Bioderecho, Derechos Humanos, Biomedicina.
Abstract
April 2007 marked the tenth anniversary of the invitation to sign the European
Convention on Human Rights and Biomedicine. The author refl ects on the importance
of this document at international level and, particularly, for Spain.
Key words: Bioethics, Biolaw, Human Rights, Biomedicine.
Cuad. Bioét. XIX, 2008/3ª 401Vicente Bellver Capella
1. Introducción dad, su respeto casi supersticioso por lo
antiguo; a la inmensidad de sus designios,
En el viaje que Tocqueville realiza por la estrechez de sus puntos de vista; a su
los Estados Unidos en los años treinta del desprecio por las reglas, su amor por las
siglo XIX se sorprende de la salud de la formas, y a su prisa, su hábito de proceder
4democracia americana, que no ha incurri- con lentitud» .
do en el riesgo de la tiranía de la mayoría Si Tocqueville estaba en lo cierto, el
que asola permanentemente a esta forma Derecho es un elemento fundamental
1de organización política . En su opinión, en la salvaguardia de la democracia y
los dos agentes que preservan la democra- de los derechos humanos. Garantiza los
cia de ese riesgo tan grave como probable derechos de las personas sustrayéndolos
son la religión y el modo de actuar de los a la cambiante voluntad de la mayoría de
juristas. No es el momento de exponer las turno. Puesto que uno de los cometidos
razones por las que, según Tocqueville, la fundamentales de la bioética es preservar
religión actúa como agente defensor de la la dignidad humana y los derechos huma-
2democracia . Con respecto al modo de ser nos frente a la biomedicina, el Derecho es
y de actuar de los juristas, dice Tocque- un elemento constitutivo de aquella. En
ville: «los hombres que han hecho un es- consecuencia, las deliberaciones bioéticas
tudio especial de las leyes han sacado de no se pueden desarrollar al margen del
esos trabajos hábitos de orden, un cierto Derecho (como si fuera sufi ciente con-
apego a las formas, una especie de amor trastar al fi nal del proceso deliberativo el
instintivo por el encadenamiento regular resultado de la misma con lo dispuesto por
de las ideas, que les hacen naturalmente el ordenamiento jurídico). Ahora bien, el
opuestos al espíritu revolucionario y a las carácter constitutivo del Derecho para la
3pasiones irrefl exivas de la democracia» . bioética tampoco nos puede hacer incurrir
Gracias a ese modo de ser de los juristas en el extremo opuesto, según el cual la
«cuando el pueblo americano se deja em- deliberación bioética correspondería fun-
briagar por sus pasiones o se entrega con damentalmente a los juristas, como si sólo
arrebato a sus ideas, los legistas le ponen desde el Derecho —y de la particular in-
un freno casi invisible que lo modera y lo terpretación de las normas reguladoras de
contiene. A sus impulsos democráticos, las actividades biomédicas que hagan los
oponen secretamente sus propias tenden- juristas— se pudiera dar respuesta cabal
cias aristocráticas; a su amor por la nove- a todos los problemas bioéticos. Este es el
drama que vive el Derecho en el campo de
la bioética: o queda reducido a una condi-1 Concretamente Tocqueville se pregunta qué
ción marginal o se erige en el protagonista es «lo que modera en los Estados Unidos la tiranía
de la mayoría»; Alexis de Tocqueville, La democracia único de los procesos de decisión. Rara vez
en América, vol.1, Alianza, Madrid, 2002 (trad. de ocupa el papel fundamental pero no exclu-
Dolores Sánchez de Aleu), p. 379.
2 Cfr. Alexis de Tocqueville, cit., pp. 414 ss.
3 Alexis de Tcit., p. 381. 4 Alexis de Tocqueville, cit., p. 387.
402 Cuad. Bioét. XIX, 2008/3ªLos diez primeros años del convenio europeo sobre derechos humanos y biomedicina: refl exiones y valoración
sivo que le corresponde, y que resulta tan 2. La importancia del CDHB en sí mismo
urgente encontrar, para que la bioética no
se reduzca a norma jurídica pero tampoco Son varias las razones por las que el
a unas prácticas éticas ajenas o al margen CDHB se puede afi rmar sin exageración
del Derecho y de su poder coactivo. que es la norma jurídica de alcance inter-
El 4 de abril de 1997 se abrió a la nacional sobre bioética más importante
fi rma en la ciudad de Oviedo (España) que existe en la actualidad.
el Convenio para la protección de los a.- En primer lugar, porque se trata de
derechos humanos y la dignidad del ser un convenio y no simplemente de una
humano con respecto a las aplicaciones declaración. En el derecho internacional
de la biología y la medicina, Convenio sobre derechos humanos nos encontra-
relativo a la los derechos humanos y la mos con ambos tipos de instrumentos
biomedicina. Por haber sido Oviedo el jurídicos. Los convenios son normas de
lugar de la fi rma también es conocido obligado cumplimiento para las partes
como Convenio de Oviedo o de Asturias. que lo hayan ratifi cado, mientras que las
Ante esta norma sobre biomedicina, como declaraciones son sólo la expresión de
ante todas las de su especie, las actitudes una voluntad, que no obliga coactivamen-
más frecuentes son las ya descritas: o te a los Estados que la aprueban a cumplir
bien desconsiderar su importancia hasta con lo manifestado en la misma. Es cierto
hacerla insignifi cante o bien magnifi carla que, en ocasiones, las declaraciones llegan
hasta excluir otros elementos de refl exión a tener un infl ujo extraordinario, como
en el proceso de decisión bioética. es el caso de la Declaración Universal de
En las siguientes páginas trato de ofre- Derechos Humanos. Aunque, por ser una
cer unas refl exiones y una valoración del simple Declaración, carece del respaldo
Convenio Europeo sobre Derechos Hu- de la fuerza coactiva para imponerse, es
manos y Biomedicina (CDHB) a lo largo difícil imaginar en la actualidad que un
de los diez años transcurridos desde que Estado apruebe su Constitución al mar-
se abrió a la fi rma de los Estados. Para gen, y no digamos en contra, de aquella
ello divido mi exposición en dos partes: Declaración. Ese infl ujo se basa en el
en la primera me centro en explicar la enorme respaldo social que ha suscitado
importancia del CDHB en sí mismo, dicho documento a lo largo del espacio y
mientras que en la segunda me pregunto del tiempo desde su aprobación.
por la trascendencia el CDHB tanto en el Pero más allá de alguna excepción
ámbito jurídico internacional como en el como la que acabo de mencionar, los textos
ordenamiento jurídico español. El CDHB jurídicos internacionales que tienen verda-
es la norma más importante para defen- dera infl uencia son los convenios porque
der los derechos humanos ante la biome- cuentan con el respaldo de la coacción
dicina que existe a nivel europeo. Y, por para hacerse cumplir. Y el único aproba-
ello, es un elemento nuclear de cualquier do hasta el momento sobre cuestiones de
refl exión y deliberación bioética. biomedicina en general es el CDHB.
Cuad. Bioét. XIX, 2008/3ª 403Vicente Bellver Capella
b.- En segundo lugar, porque regula desánimo, porque ese estado de cosas evi-
muchas de las materias más importantes dencia las difi cultades insuperables para
en el campo de la biomedicina. Es cierto consensuar una protección básica de la
que, como se verá más adelante, también dignidad humana, incluso en una región
deja sin tratar muchas otras; aun así, es geopolítica del mundo, como es Europa,
el texto internacional que regula más que comparte sólidas bases culturales.
materias relacionadas con la biomedici- Los desacuerdos llegan hasta el punto de
na. Y además lo hace con una claridad que lo que para algunos Estados es lícito,
y precisión terminológica que contrasta e incluso un derecho, para otros es un
con la vaguedad y ambigüedad que en atentado contra la dignidad humana.
ocasiones caracteriza a los textos interna- b.- En segundo lugar, porque las
cionales sobre derechos humanos. escasas incursiones que hace el CDHB
c.- En tercer lugar, porque se trata de en algunas de esas materias objeto de
un texto concebido con una indudable controversia no han servido para avanzar
proyección universal. Así, por un lado, en el consenso sino para evidenciar las
en las reuniones del Comité Director de discrepancias existentes entre las partes.
Bioética (CDBI) del Consejo de Europa Son los casos de las referencias a la aten-
-que elaboró el borrador del CDHB y ción sanitaria (art. 3) y especialmente de
sigue produciendo los borradores de los la protección debida al embrión humano
protocolos adicionales al CDHB- partici- (art. 18). Así nos encontramos con que,
pan, con voz aunque sin voto, Estados no por ejemplo, el Reino Unido o Bélgica
pertenecientes al Consejo de Europa como no fi rmaron el CDHB por entender que
Estados Unidos, Canadá, Japón, la Santa la protección reconocida al embrión era
Sede, etc y también otras organizaciones excesiva, mientras que Alemania e Irlanda
internacionales. Por otro lado, el CDHB tampoco fi rmaron por lo contrario: porque
prevé que pueda ser objeto de adhesión consideraron insufi ciente esa protección.
por parte de Estados no miembros del c.- En tercer lugar, por el escaso nivel
Consejo de Europa (art. 34). de adhesión suscitado hasta el momento.
A pesar de lo dicho, el balance inicial El CDHB entró en vigor el 1 de diciembre
que cabría hacer del CDHB y de sus diez de 1999, después de que fuera sido rati-
primeros años de existencia podría ser fi cado por cinco Estados miembros del
desalentador por varios motivos: Consejo de Europa, tal como preveía el
a.- En primer lugar, como ya he indi- propio CDHB (art. 33). De los cuarenta
cado, en el CDHB no se tratan algunas y seis Estados que forman parte en la
de las materias biomédicas más contro- actualidad del Consejo de Europa sólo
5vertidas desde el punto de vista ético: veinte lo han ratifi cado . Muchos de los
las técnicas de reproducción asistida, el
aborto, el fi nal de la vida y la eutanasia,
5 Por lo general, una vez elaborado el texto
el derecho a la atención sanitaria, etc. de un CDHB, tiene que pasar por un doble proceso
Ello puede generar cierta perplejidad y de aprobación. En primer lugar, deben ser firmados
404 Cuad. Bioét. XIX, 2008/3ªLos diez primeros años del convenio europeo sobre derechos humanos y biomedicina: refl exiones y valoración
países con mayor protagonismo en Euro- académico de la bioética. Es improbable
pa (como el Reino Unido, Francia, Italia, que alguien interesado en la bioética
Alemania, Holanda, Bélgica, Irlanda, desconozca cuáles son los llamados
Rusia, Austria, etc.) lo tienen sin ratifi car principios de la bioética de Beauchamp
o incluso sin fi rmar. Resulta que algunos y Childress. No será extraño, en cambio,
de esos Estados son los que participaron que desconozca los contenidos básicos, e
más activamente en la redacción del incluso la misma existencia, del CDHB.
CDHB, y ahora lo siguen haciendo en ¿Cómo puede ser que una norma jurídica,
la preparación de los protocolos. Suelen que cuenta con la legitimidad democráti-
contar con sólidos equipos de expertos ca de la organización internacional más
y representan a Estados que mantienen destacada en la defensa de los derechos
una línea bioética más o menos estable, humanos en todo el mundo, sea menos
independientemente de los cambios de conocida y tenida en cuenta que las ideas
gobierno que se realicen. Frente a ello, la de dos profesores universitarios, por muy
mayoría de los países cuentan con repre- brillantes que éstas sean? Por otro lado,
sentaciones menos estables, tanto por lo resulta llamativo el escaso interés que ha
que se refi ere a las personas que las inte- suscitado entre la comunidad científi ca de
gran como a las posiciones que mantienen la bioética —especialmente entre la anglo-
los Estados representados. Llevando lo sajona, que es la hegemónica— el CDHB.
dicho al extremo, pero sin exagerar en Que haya sido elaborado en Europa, y
demasía, nos encontramos con que unos no en los Estados Unidos; que tenga un
Estados elaboran las normas pero no se planteamiento menos individualista del
someten a ellas, mientras que otros, que que suele ser dominante en la bioética
participan poco en la redacción de los anglosajona; y que se trate de una norma
borradores, los ratifi can y se obligan a internacional que restringe la libertad de
su cumplimento. decisión de los Estados son factores que
d.- En cuarto lugar, a pesar de la quizá contribuyan a explicar la menciona-
incuestionable importancia jurídica que da falta de interés por este documento en
tiene esta norma, no ha sido tenida el mundo anglosajón y, consecuentemen-
sufi cientemente en cuenta en el campo te, en el resto del mundo. Probablemente
también contribuya a la falta de atención
que ha recibido esta norma el hecho de por los Estados. Una vez firmados, tienen que ser
sometidos a la ratificación, después de la cual pasa- que los países del Tercer Mundo suelen
rán a ser de obligado cumplimiento para el Estado mantener unos planteamientos bioéticos
que haya ratificado. Este segundo paso corresponde
de carácter básicamente social, que ape-darlo al Parlamento, en cuanto representante de la
soberanía del Estado. De la misma manera que un nas comparecen en el CDHB. Preguntarse
Estado sólo puede obligarse a las normas que se dé a por la regulación adecuada de las inter-
sí mismo mediante las leyes aprobadas por el poder
venciones genéticas en la línea germinal legislativo, sólo puede obligarse al cumplimiento de
humana cuando la población carece de la las normas internacionales en la medida en que han
sido hechas propias por la cámara legislativa. atención sanitaria más elemental o sufre
Cuad. Bioét. XIX, 2008/3ª 405Vicente Bellver Capella
problemas de desnutrición, algunos en- graves amenazas que provengan de la
6tienden que es hacer bioética para ricos actividad biomédica. Para logarlo resulta
o bioética de salón. necesaria la coacción del Derecho. En la
Este primer balance, según el cual el medida en que cumple con esta función,
CDHB no sólo habría tratado pocas de el CDHB se constituye en el núcleo ético
las materias cruciales en bioética sino que que garantiza, incluso recurriendo a la
contaría con un modesto apoyo por parte fuerza, los bienes esenciales de la persona
de los Estados miembros del Consejo de frente a las aplicaciones biomédicas
Europa, no puede darse como el balance b.- El CDHB está concebido para
defi nitivo. Por el contrario, es imprescin- mantenerse vivo a lo largo del tiempo,
dible tener en cuenta otros factores que contando con los mecanismos que le
nos llevan a una conclusión bien distinta: permiten adaptarse a las nuevas cir-
la de que nos encontramos ante una re- cunstancias, regular nuevas materias e
ferencia fundamental en el desarrollo de integrar la diversidad de planteamientos
la bioética a nivel universal. de los Estados. Esos mecanismos son los
a.- Como se ha dicho, el CDHB regu- siguientes:
la con notable rigor jurídico muchas de — Revisiones y enmiendas. El art. 32
las principales materias bioéticas, y sus prevé la revisión del CDHB a los cinco
preceptos tienen fuerza vinculante para años de su entrada en vigor. Aunque es
los Estados que lo ratifi can. Algunas de cierto que ya han transcurrido siete años
las materias que no fueron contempladas desde su entrada en vigor, y todavía no ha
por el CDHB lo están siendo a través de sido revisado, se trata de una magnífi ca
los protocolos adicionales al CDHB que previsión puesto que los cambios en bio-
se viene aprobando. Se dirá que la bio- medicina son continuos y conviene que
ética, en cuanto que trata del quehacer las normas se mantengan actualizadas
ético del ser humano, no ha de apoyarse para dar respuestas adecuadas a los nue-
principalmente en la coacción. Y, en ese vos desafíos. El hecho de que ni la mitad
sentido, el que nos encontremos ante una de los Estados miembros del Consejo de
norma coactiva sería irrelevante para la Europa hayan ratifi cado todavía el CDHB
bioética. Pero no debemos perder de vista quizá esté condicionando la demora en la
que el CDHB no pretende consagrar la revisión del texto.
excelencia ética en la actividad biomédica, También en ese art. 32 se dispone que
sino algo mucho más modesto pero ab- los Estados podrán presentar enmiendas
solutamente imprescindible en el campo tanto al CDHB como a los protocolos.
de la ética: debe garantizar la dignidad Hasta el momento no se ha presentado
humana frente a las eventuales y más enmienda alguna.
——— RReesseerrvvaass. Para que los Estados no en-
tiendan que sus respectivos ordenamientos 6 Cfr. Farmer, P. y Gastineau, N., «Rethinking
jurídicos constituyen un problema insalva-Medical Ethics: A View From Below», Developing
World Bioethics, 4 (2004), pp. 17-41. ble a la hora de ratifi car el CDHB, está
406 Cuad. Bioét. XIX, 2008/3ªLos diez primeros años del convenio europeo sobre derechos humanos y biomedicina: refl exiones y valoración
previsto que puedan presentar reservas, tejidos de origen humano (abierto a la
cuando sus leyes contengan disposiciones fi rma en 2002 y en vigor desde 2005) y el
que contradigan algún aspecto del CDHB. protocolo sobre investigación biomédica
Son varios los Estados que han recurrido (abierto a la fi rma en 2005 y que aún no
7a esta fórmula. Son los casos de Turquía , ha entrado en vigor). En estos momentos,
8Croacia, Dinamarca y Noruega . además, el Comité Director de Bioética
— Protocolos adicionales. En el momen- (CDBI) tiene ya aprobado un borrador de
to en que se aprobó el CDHB existían ma- protocolo adicional sobre tests genéticos
terias que apenas eran objeto de interés con fi nes terapéuticos, que está pendiente
por parte del Derecho (por ejemplo, la de ser informado por la Asamblea Parla-
clonación, que se veía tan sólo como una mentaria, y de su posterior aprobación
posibilidad lejana en el tiempo); en otras por el Consejo de Ministros del Consejo
materias no existía el consenso necesario de Europa.
para acordar una regulación (por ejemplo, c.- El CDHB consagra el principio de
el estatuto del embrión humano); y otras, protección de la dignidad humana como
en fi n, apenas habían sido desarrolladas fundamento de toda su regulación. A
por la ciencia y carecía de sentido ocupar- fi nales de 2003 Ruth Macklin publicó
se de ellas en ese momento (por ejemplo, un Editorial en el British Medical Journal
los test genéticos). El CDHB dispuso que suscitó un considerable revuelo en
que en el futuro se pudieran regular el mundo de la bioética, al poner en
nuevas materias, de conformidad con cuestión la utilidad del concepto de dig-
9los principios consagrados en el CDHB, nidad humana . Para ella las constantes
por medio de los protocolos adicionales. apelaciones a este concepto constituyen
Hasta el momento se han aprobado tres vagas redundancias o meros eslóganes
protocolos adicionales: el que prohíbe puesto que, en realidad, no signifi ca más
la clonación humana (abierto a la fi rma que respeto por las personas o por su
10en 1998 y que entró en vigor en 2001), el autonomía . Más allá de si resulta o no
protocolo sobre trasplante de órganos y razonable equiparar dignidad y autono-
11mía , como hace Macklin y con ella un
7 En contra de lo dispuesto por el art. 20 del
CDHB, que permite que la persona incapaz para
consentir done tejido regenerable a su hermano 9 Macklin, R., «Dignity is a useless concept»,
cuando no exista otra alternativa para salvar la vida British Medical Jorunal, 327 (2003), pp. 1419-1420.
de éste, Turquía presentó una reserva señalando 10 «¿Por qué, entonces, hay tantos artículos e
que su ordenamiento jurídico prohíbe cualquier informes que apelan a la dignidad humana como si
tipo de extracción de tejido regenerable a personas significara algo más allá o por encima del respeto
incapaces para consentir. a las personas o a su autonomía?»; Ruth Macklin,
8 Presentaron reservas al mismo art. 20 seña- cit., p. 1420.
lando que sus respectivos ordenamientos jurídicos 11 Paran una crítica a la posición de Macklin,
permiten las extracciones de tejidos regenerables no cfr. Roberto Andorno, «La notion de dignité
sólo para salvar la vida de hermanos sino también humaine est-elle superflue en bioéthique?», www.
la de los padres, en contra del límite establecido en contrepointphilosophique.ch, Rubrique Ethique,
el CDHB. Mars 2005.
Cuad. Bioét. XIX, 2008/3ª 407Vicente Bellver Capella
12importante sector de la bioética (sobre acaso los testamentos son tan solo tenidos
todo, la que se autocalifi ca como liberal), en consideración por los albaceas y no
lo cierto es que el CDHB distingue con ejecutados escrupulosamente?
claridad entre protección de la dignidad — El art. 10 reconoce el derecho del
y de la autonomía. Ello se evidencia paciente a no ser informada; es el co-
especialmente en aquellos supuestos en nocido como derecho a no saber. Si hay
los que la protección de la dignidad trae una condición necesaria para obrar con
consigo un recorte de la autonomía. Son autonomía es saber, estar informado. Si
muchas las situaciones contempladas por se reconoce un derecho a no saber se está
el CDHB en las que se pone de manifi esto reconociendo que, más importante aún
la diferencia, y la relevancia, de la digni- que proteger la capacidad de autonomía
dad con respecto a la autonomía: del ser humano en todo momento, es
— Cuando en el art. 9 se regulan las proteger a la persona. La inclusión de
llamadas voluntades anticipadas, se dice este derecho es el reconocimiento de que
que esos deseos expresados con antela- el grito de la ilustración «Sapere Aude»
ción «serán tomados en consideración». (Atrévete a saber) no es un absoluto sino
Es obvio que si la preeminencia corres- que el único absoluto es la defensa del
14pondiera a la autonomía, no se habría ser humano, de cada ser humano .
dicho sólo que serían tomados en consi- — El CDHB prohíbe las interven-
13deración sino que serían secundados . ¿O ciones genéticas en la línea germinal
humana. Si el principio de autonomía
fuera el preferente no tendría sentido
12 Cfr. Gracia, D., «La Declaración Universal establecer una prohibición incondicional
sobre Bioética y Derechos Humanos. Claves para su a este tipo de prácticas. Según el art. 13,
lectura», en Gros, H. y Gómez, Y. (coord.), La De-
las intervenciones genéticas sólo pueden claración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos
de la UNESCO, Comares, Granada, 2006, pp. 12-13. tener fi nes preventivos, diagnósticos o
Sorprende que estos dos autores se apresuren a des- terapéuticos, y nunca podrán tener por
cartar el concepto de dignidad, a pesar de reconocer
fi nalidad la modifi cación en el genoma la constancia con la que es empleado tanto en el De-
recho como en el mundo académico, sencillamente de la descendencia. El CDHB se opo-
porque resulte difícil de interpretar o cada uno lo ne, por tanto, a aquellas prácticas que
interprete a su manera. Los mismos problemas de
intentan hacer seres humanos distintos vaguedad presenta cualquier concepto que tenga
o «mejores» de cómo hemos sido hasta cierta carga filosófica y/o valorativa (como, por
ejemplo, libertad, igualdad, derecho, ética, etc.) y no ahora. Se trata de una clara limitación
se opta por descartarlos automáticamente. La tarea
del filósofo consiste, en buena medida, en esclarecer
esos problemas de vaguedad conceptual. 14 En contra de la proclamación del derecho
13 Sobre cómo la ética profesional puede li- a no saber, cfr. Hottois, G., «Información y saber
mitar la autonomía del paciente, rechazando tanto genéticos», Revista de Derecho y Genoma Humano,
las demandas de eutanasia como de tratamientos 11 (1999), pp. 25-56; y también, Hottois, G., «A
futiles, cfr. García, J.L.A. «Health Versus Harm: Philosophical and Critical Analysis of the European
Euthanasia and Physicians’ Duties», Journal of Phi- Convention of Bioethics», Journal of Philosophy of
losophy of Medicine, 32 (2007), pp. 7-24. Medicine, 25 (2000), pp. 133-146.
408 Cuad. Bioét. XIX, 2008/3ª