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Función biológica y contenido mental

De
371 pages
Colecciones : TD. HumanidadesDFLFC. Tesis del Departamento de Filosofía, Lógica y Estética
Fecha de publicación : 2009
[ES]Este trabajo tiene dos partes. La primera de ellas, comprende los tres primeros capítulos que versan sobre el concepto de función biológica y constituye el punto de partida para el estudio que se desarrolla en la segunda parte, dedicada por completo al estudio de la teleosemántica una vez ya aclarado el concepto de función biológica que es central para estas teorías.[EN]This work has two parts. The first one includes the first three chapters on the concept of biological function and is the starting point for the study that develops in the second half, devoted entirely to the study of teleosemántica once and clarified the concept of biological function that is central to these theories.
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FUNCIÓN BIOLÓGICA Y

CONTENIDO MENTAL

TES IS DOCTORAL


ANDRÉS LUIS JAUME RODRÍGUEZ



DIRECTORES:

DR. MIGUEL ÁNGEL QUINTANILLA FISAC
Catedrático de Ló gica y Filosofía de la Ciencia
Universidad de Salamanca

DR. ANTONIO MANUEL LIZ GUTIÉRREZ
Profesor Titular de Lógica y Filosofía de la Ciencia
Universidad de La Laguna


Universidad de Salamanca. Facultad de Filosofía
Departamento de Filosofía y Lógica y Filosofía de la Ciencia

Programa de doctorado de Lógica y Filosofía de la Ciencia


MMIX

Contenidos

Introducción 4

Capítulo I. Nueva y vieja teleología 11

1. Sobre el concepto de teleología en general
2. Esbozo histórico de las doctrinas teleológicas
2.1. La teleología clásica: Platón y Aristóteles
2.1.1. La teleología platónica
2.1.2. La teleología aristotélica
2.2. La recepción escolástica de la teleología
2.3. Teleología y Modernidad
2.4. Pensamiento darwiniano y teleología
3. La pervivencia de la teleología en el pensamiento filosófico y científico contemporáneo
3.1. El problema de las explicaciones funcionales en Filosofía de la ciencia
3.1.1. Teleología y explicación funcional
3.1.2. El modelo nomológico deductivo de Hempel y Oppenheim y sus problemas con las
explicaciones teleológicas y funcionales
3.1.3. La solución de Nagel: la inexistencia de explicaciones genuinamente teleológicas o
funcionales y la traducción al modelo de cobertura legal
4. De explicaciones funcionales a enunciados adscriptores de función en Biología
4.1. El enfoque histórico-etiológico de L. Wright
4.2. El enfoque sistémico de R. Cummins
4.3. La herencia de Wright y Cummins
5. Comentarios finales sobre teleología y funcionalidad

Capítulo II. Sobre el concepto de función biológica. El estado actual
de la cuestión 73

1. La polémica entre las dos teorías y el debate actual
2. La teoría disposicional de Bigelow y Pargetter
3. Los continuadores de la teoría histórico-etiológica
3.1. La crítica de Boorse
3.2. La teoría de las funciones propias de Millikan
3.3. La estrategia analítica de K. Neander
3.4. Godfrey-Smith. Explicaciones funcionales en términos de historia reciente
3.5. Bedau o la dimensión valorativa de la teoría de las funciones
4. Los intentos de instanciación
4.1. Griffiths
4.2. La teoría relacional de Walsh
4.3. La teoría débil de Buller
5. Los desarrollos recientes de la teoría sistémica: P.S. Davies
6. ¿Pluralismo o unificación?
7. El análisis de Mayr
18. Comentarios finales: Una agenda de problemas pendientes


Capítulo III. Adaptaciones y normatividad
127
1. Adaptación y función biológica
1.1. Adaptación y Selección Natural
1.2. Exadaptaciones y Adaptacionismo
1.3. La relación entre las adaptaciones y las funciones
1.4. Conclusiones sobre las relaciones entre los conceptos de función y adaptación
2. Funciones y normatividad
2.1. El rechazo de la normatividad dentro de la teoría sistémica
2.1.1. La crítica de Davies a la neoteleología: la imposibilidad de las ejecuciones
erróneas de las funciones
2.1.2. Crítica de Cummins a la neoteleología: ni adscripciones funcionales ni
normatividad
2.1.3. Consecuencias del rechazo de las nociones normativas
2.2. Nomologicidad y normatividad
2.2.1. Sobre el concepto de ley científica en el neopositivismo
2.2.2. La crítica de Dretske a la concepción neopositivista de las leyes de la naturaleza
2.3. ¿Por qué es necesaria una teoría normativa de las funciones?
2.4. Funciones sistémicas normativizadas

Capítulo IV. Una caracterización del contenido mental
180
Introducción
I. Esbozo histórico del problema: La caracterización tradicional del contenido mental
II. Una presentación sistemática del contenido y sus dimensiones
1. Contenido mental, contenido lingüístico y lenguaje del pensamiento
1.1. La caracterización de nuestras actitudes
1.2. La teoría representacional de la mente y el lenguaje del pensamiento
1.3. Pensamiento y lenguaje
2. La individuación del contentido mental
2.1. La teoría ideacional del significado y la caracterización internista tradicional del
contenido
2.2. Los argumentos externistas
2.3. Internismo y externismo a debate
3. Normatividad
4. La caracterización informacional del contenido y la dicotomía entre lo conceptual y lo
no conceptual
5. Sistematicidad, composicionalidad y holismo
6. Recapitulación

Capítulo V. Teorías teleosemánticas del contenido mental
244

I. Introducción: la caracterización teleológica del contenido
II. Estudio de cuatro teorías teleosemánticas
21. La semántica causal o del indicador: Dretske
1.1. La primera teoría causal de Dretske: cuando Dretske no era teleosemántico
1.1.1. Información y conocimiento
1.1.2. Información y contenido. La definición del contenido informacional de una señal
1.1.3. Contenido informacional y actitudes proposicionales
1.2. La caracterización teleológica del contenido en Dretske
1.2.1. Tipos de sistemas representacionales
1.2.2. La explicación del error
1.2.3. El papel de los procesos de aprendizaje
1.2.4. Cómo se fija el contenido
2. Semánticas basadas en el consumidor down up
2.1. La teleosemántica de Millikan
2.1.2. Signos, intencionalidad y representaciones
2.1.3. ¿Cómo fijar el contenido? Propiofuncionalidad y contenido mental
2.2. Neander: Low Church frente a High Church
2.2.1. La teleología Low Church
2.2.2. La determinación del contenido
2.2.3. La explicación del error
2.2.4. Comentarios finales
3. Papineau: el enfoqe top down
3.1. La alternativa top down
3.2. La determinación del contenido
4. Comentarios finales: Una comparación de las teorías expuestas en este capítulo

Capítulo VI. Las limitaciones del proyecto teleosemántico 298

Introducción: Los problemas de las teorías teleológicas del contenido
1. La inadecuación del concepto de función biológica
2. El problema de la indeterminación
3. La independencia de la polémica entre internismo y externismo
y el caso del hombre del pantano
4. La cuestión del contenido abstracto
4.1. Naturaleza del contenido abstracto
4.2. Contenido abstracto y aprendizaje
5. Utilidad biológica y contenido mental
6. La cuestión del contenido no conceptual
7. La teleosemántica no explica la vida mental al completo



Capítulo VII. Conclusiones 334

Apéndice 345

Bibliografía 355

3
Introducción


1. Motivaciones y tesis principal

Las publicaciones en lengua española sobre el concepto de
función biológica y la caracterización teleológica del contenido mental
son escasas, tanto tomando ambos tópicos conjuntamente como por
1separado . De hecho, ambos pueden estudiarse de manera autónoma;
así el análisis del concepto de función biológica pertenece a la Filosofía
del la Biología y el estudio de las teorías teleológicas del contenido a la
Filosofía de la mente, rama que en nuestro país ha sido cultivada con
mayor profusión. Sin embargo, esta tesis estudia ambos temas. La
razón hay que buscarla en el uso que hacen las teorías teleológicas del
contenido mental del concepto de función biológica. Para estas teorías
el referido concepto es fundamental, pues permite tanto una
naturalización de la intencionalidad como mantener las propiedades
normativas de conceptos y actitudes. Una crítica de las teorías
teleológicas del contenido, o teorías teleosemánticas, debe proceder a
través de un análisis exhaustivo del concepto de función biológica del
que dependen. Así, la tesis principal que defiendo es la siguiente: el
concepto de función biológica es insuficiente para explicar la naturaleza
y fijación del contenido mental. Esto me permite, por una parte y tras
haber clarificado el estado actual de la cuestión en Filosofía de la
Biología, desarrollar un análisis substantivo del concepto de función
biológica y de la normatividad que le adscribimos y, por la otra, una
serie de críticas paralelas a las diversas teorías teleosemánticas que
presento y clarifico para su análisis conforme a un criterio constituido
por seis desiderata a propósito de lo que cabe esperar de una teoría
del contenido mental.



1 Sirvan de ejemplo las siguientes referencias: Gomila (1995), Quesada (1995) o
Jaume (2007).
4
2. Estructura del trabajo

Este trabajo tiene dos partes. La primera de ellas, que comprende
los tres primeros capítulos, versa sobre el concepto de función
biológica y constituye el punto de partida para el estudio que se
desarrolla en la segunda parte. En esta primera parte cada capítulo
presenta un estadio de la reflexión en torno a la problemática del
concepto de función biológica que sirve como preliminar para el
siguiente. En este sentido, creo que la estructura en la que están
dispuestos responde a un determinado orden de las razones. El
primero de ellos, Nueva y vieja teleología presenta tanto una
tematización muy general como unos lineamientos históricos en torno a
la teleología. Así, los problemas más generales con los que nos
encontramos en el análisis del concepto de función biológica no son
sino los problemas suscitados por la teleología que ya tienen una larga
historia.
El segundo capítulo, Sobre el concepto de función biológica. El
estado actual de la cuestión tiene un carácter eminentemente
expositivo. Mi objetivo al redactarlo ha sido triple. En primer lugar
presentar la génesis contemporánea de las diferentes teorías científico-
filosóficas que sobre el concepto de función biológica se han
formulado. En este respecto se puede afirmar con toda seguridad que
dichas teorías proceden, para bien o para mal, del análisis que en su
día Hempel presentara de la explicación teleológica y funcional. Así,
desde Hempel los filósofos no hemos hecho otra cosa que reformular
un argumento explicativo, perdiendo cada vez más de vista la situación
metateórica desde la que Hempel se movía. En cierto sentido hemos
dado un paso ilegítimo al querer solventar los problemas intrínsecos al
modelo nomológico-deductivo y nos hemos metido de lleno en un
terreno más propio de la Biología teórica. Aunque quizás este
libertinaje científico-filosófico no nos haya ido tan mal... En segundo
lugar, he creído oportuno presentar un estado de la cuestión lo más
completo posible que no sólo respondiera al criterio histórico, sino que
también lograra dar cuenta de las principales teorías actuales que se
han vertido sobre el concepto de función biológica. En este respecto mi
exposición parte de los trabajos seminales de Wright y Cummins en la
5década de 1970 para finalizar con algunas contribuciones recientes ya
de nuestro siglo. Por último, me ha parecido necesario introducir una
breve referencia hacia otros ámbitos en los que el concepto de función
acuñado desde la Biología ha merecido cierta notabilidad; el ámbito de
lo artefactual y el problema del contenido mental. El primero de ellos
pertenece por completo a la Filosofía de la tecnología y en este trabajo
no hago referencia alguna al mismo, pues además de que se aparta de
la línea de investigación general, ya lo abordé en otro trabajo
académico presentado en 2005. En cuanto al segundo, constituye la
segunda parte de la presente tesis doctoral.
En el tercer capítulo, Adaptaciones y normatividad, se abordan
algunos tópicos que he creído importantes y que no podían ser
pasados por alto en una reflexión filosófica en torno al concepto de
función biológica. Pero, por otra parte, también constituye mi particular
contribución al debate. Así, en este capítulo desarrollo dos tesis
substantivas como son la equiparación del concepto de función al de
adaptación biológica y la explicación naturalista de la normatividad que
adscribimos a las primeras.
La segunda parte está por completo dedicada al estudio de la
teleosemántica una vez ya aclarado el concepto de función biológica
que es central para estas teorías. El estudio de este conjunto de teorías
lo desarrollo de la siguiente manera. En el capítulo IV, Una
caracterización del contenido mental presento este tópico ateniéndome
a una doble estrategia. Mi caracterización tiene dos partes: una
histórica y otra que denomino sistemática. En la parte histórica he
querido resaltar la dependencia que las actuales teorizaciones acerca
del contenido tienen respecto de la tradición moderna. Cuando oí por
vez primera la palabra "contenido mental" me pareció una absoluta
novedad y a día de hoy todavía me sorprende que cuando empleo
dicho término ante alumnos o colegas procedentes de otras tradiciones
filosóficas, me observen como si hablara de algo que no pertenece a su
mundo filosófico. La presentación histórica tiene por objeto destruir esa
impresión. El tema del contenido mental muy bien puede encajar en lo
que algunos manuales del s. XIX consignaban como ideología y es
obvio que la importancia del racionalismo y el empirismo no se agota
en considerar a ambos movimientos como simples antepasados de
nuestras reflexiones actuales. La parte sistemática tiene por objeto
6presentar de una manera organizada aquellos aspectos que se
consideran relevantes para una teoría del contenido. En los textos de
Filosofía de la mente al uso no es frecuente encontrar un capítulo que
desarrolle sistemáticamente la agenda de problemas de la teoría del
contenido, así que he creído necesario hacerlo yo mismo.
En el capítulo V, Teorías teleosemánticas del contenido mental mi
proceder es paralelo al que ya empleé en el capítulo II. El objetivo de
este capítulo es eminentemente descriptivo, ya que trato de presentar
una taxonomía suficientemente exacta acerca de las diferentes teorías
teleosemánticas del contenido, aunque también se procura poner de
relieve algunas dificultades. El objeto de estudio de este capítulo se
circunscribe a las aportaciones de cuatro filósofos muy representativos
en este campo como son Dretske, Millikan, Neander y Papineau.
Aunque también existen otros enfoques teleosemánticos como puedan
ser los de Sterelny o Price, pero la discusión actual se ha centrado de
manera específica y sistemática sobre la obra de estos cuatro.
El capítulo VI, Las limitaciones del proyecto teleosemántico
presenta una crítica sistemática de las teorías teleológicas del
contenido mental. Esta crítica depende de los seis desiderata que se
proponían en el capítulo IV y que una teoría del contenido mental
debería satisfacer. Así abordo diversas cuestiones acerca de las
carencias del proyecto teleosemántico como puedan ser la
inadecuación del concepto de función biológica para el problema de la
determinación del contenido, la independencia respecto de la polémica
entre internismo y externismo, o las diversas dificultades con las que
estas teorías se encuentran para explicar otros aspectos relevantes de
nuestra vida mental. Finalmente, en el capítulo VII presento las
conclusiones de esta investigación.

3. Metodología

A pesar de que este trabajo analiza un determinado enfoque
naturalista del contenido mental, es este un trabajo eminentemente
filosófico. Significa esto que no se va a encontrar en él referencia a
ningún dispositivo experimental nuevo. No hago Filosofía experimental
ni creo que ésta exista. Mi proceder es el propio de la tradición
filosófica; el análisis de los argumentos que otros filósofos y científicos
7presentan. Si bien aquí el punto de partida es la ciencia natural, hay
que señalar que es una ciencia natural muy alejada de lo que hacen la
gran mayoría de los científicos y que se circunscribe a una gran teoría
como es la teoría sintética de la evolución, teoría que se adopta como
marco de la explicación dentro de las Ciencias de la vida pero que ha
sido apenas abordada desde un punto de vista estrictamente teórico
por la gran mayoría de los científicos. Así, mi trabajo se ha centrado en
el análisis conceptual de las interpretaciones mayoritariamente
acometidas por filósofos. Aunque también en esta discusión las
teorizaciones llevadas a cabo por los teóricos de la Biología han sido
tenidas muy en cuenta.

4. Agradecimientos

Miguel Ángel Quintanilla ha sido la condición de posibilidad de esta
tesis y a él debo el poderme haber dedicado todos estos años a mi
investigación. Ha tenido la desgracia de tener que aguantar como
doctorando a un aprendiz híbrido entre metafísico y filósofo analítico
que se presentaba en su despacho para pedirle que le dirigiera la tesis
a la vez le decía que no quería saber nada de CTS. Durante todos
estos años ha contribuido con buenos comentarios oportunos y una
disposición de ánimo excelente hacia mis inquietudes y diversas
empresas filosóficas.
Conocí a Manuel Liz por mediación de Miguel Ángel Quintanilla,
que desde el principio supuso que teníamos intereses comunes y que
muy bien podría orientar mi trabajo académico. Manuel Liz ha dirigido
impecablemente mis pasos en la investigación y con muy buenas
ideas. Margarita Vázquez, anfitriona excelente en mis visitas a La
Laguna, ha visto crecer esta tesis desde la nada y siempre me ha
alentado. A ambos les estoy agradecido en grado sumo, me han
tratado siempre muy generosamente y con enorme comprensión y
cariño. Igualmente a los miembros del grupo LEMA (María Ponte,
David Pérez, Juanjo Colomina, Gemma Robles, Luis Artiles y Rafa
Herrera) de la Universidad de La Laguna, con quienes disfruto
enormemente de hacer filosofía, y a Ulises, que tiene ya una solución a
la paradoja del mentiroso.
8A José Luis Luján le debo que me iniciara en la Filosofía de la
Biología nada más empezar primero de carrera en 1998 y que en 2007
facilitara mi adscripción al departamento de Filosofía de la Universidad
de las Islas Baleares. Jamás sospeché que buena parte de mi actividad
académica la dedicaría a este campo y sin su introducción al mismo
muy posiblemente no hubiera tomado la decisión de abordar los
problemas que aquí presento. Desde que estoy en la Universidad de
las Islas Baleares me he beneficiado enormemente de sus consejos y
buen olfato filosófico. A Oliver Todt, que ha soportado pacientemente
los nervios de un doctorando desde los inicios de mi etapa en Mallorca
y que siempre me ha animado durante mi investigación. Mis
compañeros de área, Andreu Berga, uno de los primeros en presentar
en este país una tesis sobre Filosofía de la Biología, y Tomeu Adrover,
con quienes paso muy buenos ratos.
Sebastián Álvarez Toledo no sólo me recibió como decano en el
año 2000 cuando llegué a Salamanca, sino que, además, guió mis
primeros pasos en Filosofía de la Ciencia y en todos estos años de
doctorado ha constituido una valiosa ayuda y un estímulo constante.
A Ignacio Vicario, que amablemente me permitió dar clases de la
que ahora es mi asignatura y que comparte el mismo interés que yo por
la filosofía analítica.
Debo agradecer que algunos buenos profesores como Lluis
Pujadas, Jesús Vega y Paco Salto me iniciaran en su día en la reflexión
filosófica propia de la tradición analítica, tradición y metodología que ha
guiado mi trabajo en los últimos años. Tampoco me gustaría dejarme
en el tintero a otros profesores y colegas, tanto de mi período en
Baleares como en Salamanca que, aunque no lo crean, con sus clases
y comentarios han aportado su granito de arena como Miquel Beltrán,
Joan Lluis Llinàs, Antoni Gomila, Paco Torres, Diego Sabiote, Roberto
Albares, Mariano Álvarez, Enrique Bonete, Cirilo Flórez, José Luis
Fuertes, Antonio Heredia, María Teresa López, María Manzano, José
Luis Molinuevo, María del Carmen Paredes, Ricardo Piñero, J.L.
Rodríguez Molinero (†), Laureano Robles o David Teira. Así como a
mis amigos y compañeros de Filosofía de la Universidad de
Salamanca, Julio Ostalé, Adrián Pradier, César Tejedor y Giuseppe
Tuffano. A todos ellos les estoy muy agradecido.
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