Ser feliz es fácil
78 pages
Español

Vous pourrez modifier la taille du texte de cet ouvrage

Ser feliz es fácil , livre ebook

-

Obtenez un accès à la bibliothèque pour le consulter en ligne
En savoir plus
78 pages
Español

Vous pourrez modifier la taille du texte de cet ouvrage

Obtenez un accès à la bibliothèque pour le consulter en ligne
En savoir plus

Description

Un hombre de gran éxito, que ha llegado a ocupar en estos últimos años los cargos más importantes del Estado, cuando le preguntaron sobre el secreto de su extraordinario éxito, respondió: «Pienso de manera positiva». Pero, ¿cómo se consigue desarrollar una actitud mental positiva? Es necesario adquirir confianza en uno mismo corrigiendo la propia autoimagen, que seguramente no será demasiado fiel a la realidad porque, para nosotros, la realidad es lo que pensamos. Debemos evitar que las ideas obsesivas nos bloqueen; no debemos juzgarnos mal, sino aprender a aceptarnos y a querernos. Si no lo hacemos nosotros, ¿cómo podrán hacerlo los demás? Lo imposible no existe. Este libro le enseñará a ser el artífice de su vida y a lograr la felicidad. Aquí encontrará todos los ejercicios que deberá hacer para aprender a corregir los aspectos de su personalidad que no le gustan, pero también para curar el dolor de cabeza y el de estómago, para adelgazar, para tener éxito, etc. Un libro capaz de transmitirle entusiasmo, confianza en la vida, ganas y valentía para atreverse a hacer lo que desea, energía e impulso vital. Un libro distinto de todos los demás, un poderoso empujón hacia la afirmación de uno mismo y hacia la evolución espiritual.

Sujets

Informations

Publié par
Date de parution 21 janvier 2013
Nombre de lectures 0
EAN13 9788431554675
Langue Español

Informations légales : prix de location à la page 0,0094€. Cette information est donnée uniquement à titre indicatif conformément à la législation en vigueur.

Exrait

Ser feliz es fácil
Franco Bianchi y Rossella Panigatti






SER FELIZ
ES FÁCIL
A pesar de haber puesto el máximo cuidado en la redacción de esta obra, el autor o el editor no pueden en modo alguno responsabilizarse por las informaciones (fórmulas, recetas, técnicas, etc.) vertidas en el texto. Se aconseja, en el caso de problemas específicos —a menudo únicos— de cada lector en particular, que se consulte con una persona cualificada para obtener las informaciones más completas, más exactas y lo más actualizadas posible. DE VECCHI EDICIONES, S. A.

De Vecchi Ediciones participa en la plataforma digital zonaebooks.com Desde su página web ( www.zonaebooks.com ) podrá descargarse todas las obras de nuestro catálogo disponibles en este formato.

© De Vecchi Ediciones, S. A. 2012
Avda. Diagonal, 519-521 - 08029 Barcelona
Depósito legal: B. 31.667-2012
ISBN: 978-84-315-5467-5

Editorial De Vecchi, S. A. de C. V.
Nogal, 16 Col. Sta. María Ribera
06400 Delegación Cuauhtémoc
México

Reservados todos los derechos. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o trasmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación, sin permiso escrito de DE VECCHI EDICIONES.
Mi más sentido agradecimiento a Rossella por su colaboración
y a todas aquellas personas que me siguen desde hace muchos
años y que primero fueron mis alumnas, luego mis amigas y,
muy a menudo, mis ayudantes. Gracias de todo corazón,
porque me permiten realizarme cada día con su compañía.
Merece también una mención especial Giulio,
maestro y queridísimo amigo, cuyas indicaciones
han sido sugerentes y no pocas veces decisivas.


Dedico este libro a mi mujer Giusi y a mi hija Stefania
(que continúan teniendo paciencia y tolerando mis frecuentes
ausencias de casa) porque, sin su comprensión, no habría
podido dedicarme a la disciplina del pensamiento positivo.
FRANCO BIANCHI


Dedico este trabajo a mi madre, la única persona que
siempre ha creído en mí, que ha permanecido a mi lado
incluso en los periodos más negros de mi vida, que me ha
enseñado la paciencia y el amor incondicional, y a Franco,
por haberme iniciado en esta disciplina y, sobre todo,
por el entusiasmo que ha sabido transmitirme.
ROSSELLA PANIGATTI
Introducción



¿Tenemos que soportar nuestra existencia aceptándola tal como es, o podemos mejorarla dándole una orientación distinta?
¿La felicidad es verdaderamente fruto de un azar que no nos merecemos o podemos hacer algo por nosotros mismos?
¿Conseguiremos realizar todos nuestros deseos? ¿Nos consideraremos realmente felices algún día?
La respuesta a estas y a otras cuestiones se encuentra en nuestra capacidad de pensar de manera positiva.
En este libro se citan posibles ejemplos de lo que sería la vida de una persona que no se ha realizado completamente. Nosotros intentaremos ayudarla a reconsiderar episodios y situaciones, observándolos desde distintos ángulos hasta encontrar el positivo, si bien la característica principal de esta obra estriba en los ejercicios que permiten desarrollar esta técnica y ayudan a obtener de esta forma resultados significativos en periodos relativamente cortos.
Este libro, en efecto, está dirigido a los que buscan algo diferente, a los que están cansados de la vida que llevan y quieren cambiarla, a los que quieren vivir en armonía, a los que quieren descubrir de nuevo el amor para ellos y para los demás. A todas estas personas les deseamos una buena lectura y unos excelentes resultados, porque el hecho de que estén buscando indica que se encuentran ya sobre el camino que lleva a la serenidad, a la alegría de vivir y a la felicidad.
Por lo tanto, ¿la felicidad existe? Después de muchísimos años de estudio y de investigación aplicada, de los que este libro es testimonio, nos permiten afirmar que sí existe y que se encuentra al alcance de todos.
Preámbulo



Si queremos aventurarnos en la construcción de nuestra propia vida para que sea más serena, más rica, más sana y, por lo tanto, más feliz, empezaremos a hacerlo aquí y ahora.
El trayecto es más fácil de lo que pueda parecer; el único riesgo que se corre es el de tener éxito.
Las ideas que se seguirán en este viaje se encuentran descritas en lo que definimos como «el decálogo de la felicidad»: conviene leerlo con atención y, puesto que a lo largo del libro se podrá profundizar en los conceptos reunidos al final, nos daremos cuenta de que tenemos una visión distinta de la realidad y de que estamos sobradamente preparados para hacer todo aquello que actualmente nos parece imposible. Sin ninguna duda, podemos alcanzar éxitos inesperados.
No obstante, conviene precisar que el concepto de éxito, tal y como nosotros lo entendemos, está muy lejos de encontrarse necesariamente unido a la popularidad, al prestigio y a la riqueza, sino que más bien está representado por todo aquello que puede tener un sentido para nosotros. De hecho, no importa mucho en qué consiste mientras sea importante para nosotros.
Así pues, leamos el decálogo sin prejuicios, porque cuando hayamos experimentado la influencia de este método en nuestra vida cotidiana, los enunciados tendrán para nosotros el significado correcto.


EL DECÁLOGO DE LA FELICIDAD

1. Hay que desarrollar siempre una actitud mental positiva.

2. La realidad es tal como se piensa.

3. Lo imposible no existe.

4. Cada límite es una opinión; la opinión es un pensamiento; el pensamiento se puede cambiar.

5. Hay que amarse primero a uno mismo, porque somos lo más importante del mundo.

6. Todo el mundo merece toda la felicidad que la vida pueda depararle.

7. Cada persona es el artífice de su vida.

8. Hay que amar al prójimo y aprender a perdonar.

9. Este es el momento y el lugar adecuados para cambiar nuestra vida.

10. Actuar es el mejor instrumento para tener la vida en nuestras propias manos.
La actitud mental



Más de una vez habremos oído frases como «hay que afrontar mejor la vida» o «hay que pensar de forma positiva».
Cada vez se oye hablar más del pensamiento positivo: sin duda alguna es un tema que suscita la curiosidad y la atención del público a juzgar por la cantidad de libros y artículos que se están publicando.
¿Pero qué es, a fin de cuentas, este pensamiento positivo? A menudo la idea que tenemos sobre ello es aproximada y confusa, por lo que vamos a intentar afrontar el tema de una manera sencilla y accesible.


Un vaso medio lleno o medio vacío

El pensamiento positivo es un verdadero sistema de vida. Se trata, tal como reza la expresión, de una actitud mental dirigida a destacar los aspectos válidos y favorables de nuestra existencia y que tiende a acentuar todas nuestras cualidades y a potenciarlas hacia el infinito. Esta postura mental genera, al final, una especie de automatismo que pone siempre de evidencia los mejores aspectos de lo que nos sucede, incluso en aquellas situaciones que normalmente se definirían como negativas. Dicho de otra manera, el pensamiento positivo ayuda a encontrar las virtudes ocultas de lo negativo.
Esta actitud tiene consecuencias muy interesantes. La persona que se sitúa de manera positiva en el presente, vive la vida plenamente, saboreando todos los acontecimientos con alegría y disfrutándolos en cada momento sin vivir con el remordimiento de un pasado mejor y angustiándose ante un futuro incierto. Para este tipo de personas un vaso de agua podrá estar medio lleno, pero nunca medio vacío, ya que considerarlo así es propio, de hecho, de las personas que tienden a verlo todo de forma negativa, prisioneras de una inseguridad que llega a provocar un grave malestar y que se encuentran siempre acosadas por esa ansiedad que es fruto, precisamente, del miedo al futuro o se encuentran hundidas en sus lamentaciones. Sea como fuere, estas personas que no dejan de repetirse frases como «¿seré capaz de hacerlo?» o «¿por qué no he sido capaz de hacerlo mejor?» están destinadas a ser infelices descuidando lo único que cuenta y que no se repetirá más: el presente.
Si un hecho tan simple como la contemplación de un vaso que contiene agua hasta la mitad provoca dos reacciones opuestas, un mismo episodio, según el modo en que se plantee, puede experimentarse de forma antitética, generando reacciones completamente distintas en la persona que lo está viviendo que provocarán a su vez que la realidad adquiera otro cariz.
La persona que es positiva vive una vida gratificante, es feliz y se muestra satisfecha con todo aquello que le sucede; la persona que, en cambio, vive de forma negativa, se encuentra siempre preocupada por los aspectos más ocultos que hacen que se sienta frustrada y tienda a encontrar incluso dificultades en coger las oportunidades al vuelo.
Puede parecer una conclusión simple, pero esta tesis está respaldada por muchos especialistas.
Por ejemplo, según Martin Seligman, un psicólogo a quien debemos la teoría de la impotencia aprendida (learned helpless) , el optimismo es uno de los ingredientes esenciales para conseguir una vida feliz y llena de éxitos; de hecho, sostiene que la diferencia entre la persona que ve el vaso medio lleno y la persona que ve el vaso medio vacío consiste en lo siguiente:

— la persona que piensa de manera positiva ve:

a ) el éxito como algo personal , propio y permanente : «consigo hacer siempre bien todo lo que me propongo»;
b ) el fracaso como algo impersonal , temporal y específico : « a veces también me salen mal algunas cosas »;

— la persona que piensa de manera negativa ve el fracaso (ya sea una derrota, sufrimiento, rechazo o pérdida) como algo:

a ) personal: « no poseo la capacidad necesaria»;
b ) inherente: « no soy capaz, no sé hacer nada bien»;
c ) permanente: « he sido y seré siempre incapaz de hacer nada».

De todo esto se deduce que pensar de manera positiva supone considerar las eventuales conquistas o reconocimientos como episodios casuales y no como fuentes de alegría, de ahí frases como «ha sido un golpe de suerte», «una ocasión única», etc.


La elección del pensamiento positivo

Según el profesor Capraia, de la Universidad La Sapienza de Roma y especializado en psicología de la personalidad, el pensamiento positivo es el estilo con el que se explican los acontecimientos y la atribución y la generalización de las situaciones casuales.
De este modo, si intentamos imaginar una vida en la que todo nos sea favorable, realizaremos un trabajo que nos satisfaga, encontraremos personas que nos interesen y que nos amen, y alcanzaremos siempre los objetivos que nos marquemos.
Parece una mera ilusión, pero no lo es. Es necesario ser conscientes de que poseemos los instrumentos a través de los cuales podemos obtener la serenidad, la alegría, la salud, la riqueza y el amor que todos tenemos dentro de nosotros. Únicamente tendremos que desear ponerlos en práctica y hacerlo con rigor y buena voluntad.
La ciencia afirma que la percepción de uno mismo, de los demás y de la realidad es, sobre todo, subjetiva.
La persona que confía en sus propias capacidades sabe que posee algo diferente de los demás, se enfrenta a la cotidianidad con impulso y entusiasmo y atesora las experiencias positivas que influirán de manera decisiva en su futuro y que se sucederán continuamente.
Por el contrario, las personas que no tienen confianza en sí mismas se encuentran con fracasos que nacen de su miedo a equivocarse, destinándose a convertirse en la víctima de un proceso involutivo que, alimentando su desconfianza, provocará otros fracasos.
Por lo tanto, el pensamiento negativo no recompensa. Sin embargo, no debemos pensar que el pensamiento positivo pueda funcionar como una fórmula mágica; para que sea eficaz, dando los frutos esperados, debe cultivarse hasta que el acercamiento con los demás e incluso con uno mismo no cambie, hasta que no sea necesario mentalizarse continuamente de que todo lo que nos ocurre nos ayudará a vivir mejor, a progresar, a conquistar objetivos y a seducirnos.
Así pues, preguntémonos si nos gustaría pertenecer a la categoría de las personas que piensan de manera positiva. Si la respuesta es afirmativa, la lectura de este libro servirá para empezar un proceso que, como todos los demás, no es estático sino que se orienta hacia un cambio.


Por qué cambiar

Para la persona pesimista, cambiar de manera de pensar es como cambiar de piel; debe prepararse para un cambio tan radical. Pero, ¿es necesario ese cambio? y, sobre todo, ¿qué supondrá? La respuesta es de una sencillez desconcertante: cambiar de manera de pensar nos permitirá vivir mejor.
Pertenecer a la categoría de las personas optimistas supone, en efecto, innumerables ventajas como, por ejemplo, disfrutar de una salud de hierro; muy a menudo, las personas que no tienen esta actitud mental se encuentran perseguidas por los achaques.
Las personas positivas se sienten seguras de sí mismas y obtienen el reconocimiento de los demás porque saben mantener, a cualquier nivel, buenas relaciones interpersonales.
Pensar de manera positiva nos enseña a ser plenamente conscientes de lo que somos y nada ni nadie, ni siquiera una conjunción astral negativa, volverán a tener poder sobre nosotros, porque sabemos que somos los dueños de nuestra vida y los artífices de nuestros pensamientos.
Más adelante entenderemos el profundo significado de esta afirmación y la libertad de elección que deriva de ella; por ahora, nos limitaremos a analizar los hechos al desnudo: la vida premia a las personas que piensan de manera positiva.
En un artículo que apareció en una revista especializada en el mes de junio de 1995, el profesor Capraia sostiene que: «Se trata de un dato respaldado por numerosas pruebas que, con igualdad de oportunidades, un optimista obtiene mayores ventajas que un pesimista. Los optimistas enferman menos, viven más tiempo, consiguen mejores resultados en la escuela y en el trabajo y tienen más éxito en la política». Y también dice que: «Si es verdad que únicamente una parte de nuestro potencial cerebral llega a utilizarse, estamos obligados a creer en vista de los progresos recientes de la neurociencia, que aquello que solemos llamar de manera impropia optimismo permite obtener unos frutos insospechados».
¿Y nosotros queremos continuar siempre igual? ¡Cambiemos enseguida! Porque, lo queramos o no, cambiaremos igualmente; la vida modificará nuestra forma de ser, a veces de forma gradual, pero otras veces de una manera tan imprevista que a buen seguro nos desconcertará. La vida no es estática, sino que es puro devenir; pero, puesto que debemos cambiar de todos modos, es mejor orientar nuestro cambio en la dirección que congenie más con nosotros, es decir, aquella que deseemos profundamente.


Artífices y no artificieros

Adoptar el pensamiento positivo no consiste en aplicar una fórmula mágica que haga inclinar la vida a nuestros pies, sino en saber cambiar proyectando y aplicando el cambio como si se construyese un edificio, ladrillo tras ladrillo, con la actitud correcta, sin arrogancia ni presunción.
Lanzarse desde un tercer piso creyendo que no nos haremos daño no es pensar de manera positiva o actuar con optimismo, sino comportarse de manera estúpida e inconsciente, y entre ambas posturas existe una distancia abismal.
La invitación a asumir una actitud positiva no consiste en afrontar un camino sin ver las dificultades reales o ser ciegos ante los obstáculos que nos vayamos encontrando, sino más bien en aprender a superarlos haciendo un uso responsable de nuestros propios instrumentos, fruto de un trabajo atento, consciente y motivado, que nos lleve a alcanzar el equilibrio interior.
Como decían los latinos, unusquisque faber suae propiae fortunae est , «cada cual es artífice de su propia fortuna», que equivaldría al conocido refrán «a Dios rogando y con el mazo dando». Sin embargo, no hay que esperar obtener todo lo que deseamos de inmediato: todo se andará a su debido tiempo y en su justa medida.
Cuando nos parezca que nos acercamos a nuestros objetivos, nos daremos cuenta de que estamos sobre el buen camino. Este será el único parámetro que nos guiará durante este viaje; luego, con el tiempo, mirando lo que habremos alcanzado, nos daremos cuenta de los progresos que hemos hecho mientras se iban superando las etapas intermedias y nos sorprenderemos al darnos cuenta de que había sido más fácil de lo que hubiéramos podido imaginar jamás; ni siquiera en nuestras previsiones más felices.


La relajación, una buena ayuda para cambiar

Como todas las construcciones, también la nuestra necesita disponer de las herramientas necesarias que nos permitan hacer lo que deseemos, y el instrumento básico que nos permitirá construir nuestra vida de la mejor forma posible es la relajación.
Todos nosotros, en continua competición con el tiempo y acosados por pequeños y grandes problemas, experimentamos cada día los efectos de una vida frenética y por culpa de ellos nos sentimos estresados.
El estrés, según la definición de Hans Salye, inventor de este término, es la síntesis de un complejo proceso que sufren aquellas personas que se adaptan rápidamente, desde un punto de vista físico y psicológico, a todo lo que sucede a su alrededor; es en definitiva, un síndrome de adaptación .
Por lo tanto, el estrés nos permite adaptarnos a aquellos pequeños y continuos cambios que la vida cotidiana impone; nuestro cuerpo, por ejemplo, está preparado para regular su temperatura en relación con la temperatura exterior o hacer que la adrenalina circule, aumente la frecuencia cardíaca y el ritmo de la respiración si un coche está a punto de atropellarnos y nos permite reaccionar en caso de peligro haciendo que huyamos empleando todos nuestros recursos al máximo.
Visto bajo esta óptica, el estrés es un hecho positivo que puede convertirse en negativo si nos obstinamos en algún detalle, impidiendo que el físico y la psique reaccionen de forma natural. De hecho, muy a menudo las demandas a las que nos vemos sometidos son tantas y tales que nos inducen a oponer resistencia y el estrés se transforma en ansiedad provocando, por ejemplo, gastritis, dolores cervicales y dolor de espalda.
Es muy importante aprender a relajarse. El primero que se ve favorecido es, precisamente, nuestro cuerpo. En efecto, en estado de relajación el ritmo cardíaco se reduce, la frecuencia de la respiración disminuye, la presión de la sangre y la temperatura corporal bajan, las tensiones musculares —que muy a menudo son la causa de contracciones muy dolorosas— se relajan; la mente, por otra parte, se beneficia enormemente de estos estados de relajación profunda porque puede desarrollar recursos que normalmente son inutilizables.


La actividad de la mente

La relajación es el medio para acceder a algunas actividades de nuestra mente que a menudo descuidamos y que son un verdadero «tesoro escondido». Veamos qué debemos hacer para conseguirlo.
Según el estado en el que nos encontremos —despiertos, soñando o en sueño profundo— nuestro cerebro emite una serie de ondas a una cierta frecuencia y que caracterizan sus funciones específicas:

— las ondas β son propias del estado de vigilia con una emisión que oscila entre los 14 y los 21 ciclos por unidad de tiempo; estas frecuencias son típicas del pensamiento racional y lógico;
— las ondas α que, con una emisión de entre 7 y 14 ciclos por unidad de tiempo, son preponderantes en la fase onírica, pero también se emiten normalmente cada hora y media aproximadamente; estas frecuencias caracterizan el pensamiento imaginativo y creativo.

Las ondas α son muy importantes al darnos una idea de cómo es el pensamiento creativo, intuitivo e imaginativo. Representan una fuente inagotable de potencialidad que la mayoría de nosotros ha olvidado que existe o no sabe cómo utilizarla. Estas ondas, aunque son preponderantes de la fase REM u onírica, también se emiten en estado de vigilia, si bien en estos casos su emisión suele ser breve y hacen que la persona parezca que está soñando con los ojos abiertos.
Tenemos que añadir también que nuestra mente trabaja con imágenes (el sueño es un ejemplo de ello), lo que permite condensar y recoger de manera espontánea mucha información procedente de los cinco sentidos en una imagen mental dinámica. Lo más interesante es que no hace distinciones entre una imagen real, procedente del pensamiento racional, y otra fuertemente imaginada, procedente del pensamiento creativo e imaginativo, hasta tal punto que se atribuye a las dos el mismo valor.
Por lo tanto, es posible prepararse para experimentar situaciones nuevas y desconocidas explorando el pensamiento imaginativo en sustitución de las experiencias reales y obteniendo resultados extraordinariamente beneficiosos.
En el deporte agonístico, por ejemplo, se alterna el entrenamiento físico con el mental. Nosotros también podemos utilizar esta técnica.


Aprender a relajarse

La relajación profunda es una forma de inducir conscientemente la emisión de ondas α . Se trata, pues, del vehículo que permite acceder al nivel imaginativo y creativo necesario para manipular positivamente nuestra mente y aportar los cambios deseados en nuestra vida.
Aprendamos, pues, a relajarnos, pero recordemos que cualquier método, para ser eficaz, tiene que poder funcionar siempre; el mismo principio vale para la relajación: tenemos que saber relajarnos en cualquier sitio y de cualquier forma. De hecho, no tiene sentido poseer un instrumento que funciona únicamente en situaciones concretas, como, por ejemplo, cuando estamos estirados en la oscuridad y en absoluto silencio, ya que puede ocurrir que sea necesario en cualquier situación —antes de una reunión importante o de hacer un examen, por ejemplo—, es decir, cuando necesitemos disponer de todos nuestros recursos.
Por todo ello tenemos que aprender a alcanzar una relajación profunda estando sentados en una silla, rodeados de todos los ruidos de la vida cotidiana. Pero para conseguirlo tendremos que ejercitarnos.



CÓMO RELAJAR EL CUERPO

El ejercicio debe realizarse cada día.

• Nos sentaremos en una silla apoyando la espalda perfectamente de forma que la cadera y las costillas formen un ángulo recto. Las piernas deberán estar ligeramente separadas y con los pies apoyados en el suelo. Colocaremos las manos sobre los muslos con las palmas hacia arriba.

Tenemos que mantener esta posición durante algunos minutos, por lo que intentaremos que resulte confortable y que no nos cueste mucho esfuerzo.

• Cerraremos los ojos y nos concentraremos sobre la respiración: inspiraremos lenta y profundamente y, mientras espiramos, sentiremos cómo nuestros músculos comienzan a distenderse. Volveremos a respirar lenta y profundamente y, mientras espiramos, sentiremos que nuestro cuerpo y nuestra mente se relajan cada vez más.

Con cada respiración sentiremos que nuestra mente y nuestro cuerpo se relajan cada vez más y disfrutaremos de este sentimiento de profunda dejadez. Nos sentiremos más sanos y más relajados. Todo nuestro cuerpo y también nuestra mente disfrutarán de este estado de bienestar y de relajación.

• Ahora inspiraremos profundamente y dirigiremos nuestra atención y nuestro sentido de conocimiento a la parte más alta de nuestra cabeza, en donde podremos advertir una sensación de calor o de ligera presión. Nos preguntaremos cómo estaríamos si nuestro cuero cabelludo estuviera todavía más relajado. Liberaremos las tensiones desde la cabeza y dejaremos que la onda de relajación distienda todos los músculos que hay en ella.

• Ahora dirigiremos nuestra atención y nuestra conciencia sobre la frente y las mejillas. ¿Podrían estar más relajadas? Intentaremos hacerlo todavía más y sentiremos que estamos muy bien en este estado de conciencia, más tranquilos y más sanos.

• Durante ese estado de relajación centraremos nuestra atención en los párpados, concretamente sobre los pequeños músculos que rodean nuestros ojos, y los dejaremos descansar. Nos abandonaremos a esta onda de distensión que está recorriendo nuestro cuerpo al tiempo que lo regenera. ¡Qué bien nos sentimos con los ojos cerrados y relajados! A continuación, nos dejaremos llevar por esta onda benéfica que rodea todo nuestro ser, y pensaremos que estamos relajándonos cada vez más.

• Ahora separaremos la lengua del paladar y centraremos la atención en la mandíbula de manera que quede relajada completamente.

• Dirigiremos nuestra atención o nuestra conciencia hacia la parte posterior de la cabeza, sobre la nuca y el cuello, intentando percibir cómo se relajan agradablemente los tendones y los músculos. Al mismo tiempo, sentiremos cómo disminuye la presión hasta desaparecer por completo y experimentaremos una agradable sensación de calor. A continuación nos concentraremos en la garganta, prestando atención a cómo se relajan las cuerdas vocales, funcionando de forma armoniosa mientras la onda de distensión se propaga por todo el cuerpo.

• Ahora descenderemos lentamente hasta los hombros y sentiremos la piel que recubre esta parte del cuerpo; percibiremos los músculos y los tendones que se relajan, soltando la presión y dejando los hombros en un estado de total abandono.

• Centraremos nuestra atención y nuestra conciencia en el brazo izquierdo, experimentando la sensación de paz y tranquilidad que desciende hasta llegar a las manos, los dedos y las yemas de los dedos. Así lo habremos relajado por completo.

• Nos concentraremos ahora sobre el brazo derecho y sentiremos la onda que se propaga hasta el codo y desciende por el antebrazo hasta llegar a la muñeca, la mano, los dedos y las yemas de los dedos. El brazo derecho estará entonces completamente relajado.

Ahora, la parte superior de nuestro cuerpo está completamente relajada y sentiremos cómo nos hundimos en estados de conciencia cada vez más profundos y más sanos con cada respiración.

• Nos concentraremos en este momento en el tórax: sentiremos cómo la piel y los músculos se dilatan y se contraen al ritmo tranquilo de nuestra respiración. Nos desharemos de todas las tensiones, liberaremos todas las presiones y colocaremos nuestro tórax y los órganos que contiene en un estado de relajación más sano y agradable. Inmediatamente después, sentiremos cómo nuestros pulmones respiran rítmicamente y cómo el corazón late con un ritmo fuerte y seguro.

Percibiremos la sensación de profundo bienestar que la onda de relajación ha difundido por todo nuestro cuerpo, mientras la serenidad y la calma nos invaden cada vez más.

• Ahora colocaremos todos los órganos de nuestro tórax en un estado de total relajación y los haremos funcionar de forma rítmica y natural.

• Acto seguido centraremos nuestra atención y nuestra conciencia en el abdomen y experimentaremos el agradable calor que se esparce por esta parte de nuestro cuerpo. Sentiremos cómo el estómago, el hígado y el intestino trabajan armoniosamente. Relajaremos todas las tensiones, liberaremos todas las presiones y colocaremos todos los órganos abdominales en un estado de total y profunda relajación que con cada respiración se hará más profunda.

Ahora toda la parte superior de nuestro cuerpo está perfectamente relajada; disfrutaremos de la sensación de total bienestar que estamos viviendo.

• Pasaremos a centrar nuestra atención y nuestra conciencia en la pierna izquierda. Podremos percibir el fémur, la tibia y el peroné, los músculos, los tendones y la piel que la forman. Podremos sentirlos mientras se relajan cada vez más y advertiremos la onda de relajación que desciende por los muslos hasta la rodilla, el tobillo, el pie y la punta de los dedos. De este modo relajaremos completamente la rodilla izquierda.

• Trasladaremos ahora nuestra atención y nuestra conciencia a la pierna derecha y nos concentraremos en los huesos, los músculos, los tendones y la piel que la forman. Los sentiremos mientras se relajan cada vez más; advertiremos la onda de relajación que desciende desde el muslo hasta la rodilla, luego al tobillo, a los pies y a la punta de los dedos. Colocaremos nuestra pierna derecha en un estado de completa relajación que, con cada respiración, se hará más profundo.

• Dejaremos ir completamente las piernas: no las sentiremos más, como si fuéramos a la deriva y no pesaran.

Nuestro cuerpo está completamente relajado y advertiremos una sensación de agradable calor en todo el organismo: el estado de bienestar, de serenidad y de calma continúa aumentando y entraremos en un estado de conciencia cada vez más profundo y puro. Permaneceremos algunos instantes disfrutando de esta sensación de plenitud y de armonía.

• Ahora, poco a poco, volveremos al estado normal de vigilia, volviendo a ser conscientes de los sentidos del olfato, el gusto, el oído, el tacto y, finalmente, de la vista.
Cuando nos sintamos preparados, abriremos los ojos y nos sentiremos regenerados y en armonía con la vida.

Cuando nos encontremos en este estado de profunda relajación, si se presenta una emergencia o alguien nos llama, estaremos completamente despiertos, llenos de energía y en un estado de profunda paz interior.



RELAJAR LA MENTE Y EL ESPÍRITU

Este ejercicio nos permite alcanzar una relajación todavía más profunda, liberando las tensiones que normalmente nos acompañan, no sólo física sino también emocional, mental y espiritualmente; así pues, debemos aprender a disfrutar de este estado de paz y armonía profundas que indican el equilibrio en todos nuestros niveles de conciencia.

Este ejercicio debe practicarse por lo menos una vez al día.

• Nos sentaremos adoptando una posición cómoda que podamos mantener durante un rato, sin cruzar las piernas ni los brazos. Apoyaremos bien los pies en el suelo y abandonaremos las manos sobre los muslos con las palmas hacia arriba, en una actitud natural y relajada.

• A continuación cerraremos los ojos y nos concentraremos en nuestra respiración: inspiraremos y espiraremos lenta y profundamente tres veces; sentiremos que con cada espiración las tensiones acumuladas durante el día desaparecen dejándonos cada vez más relajados y tranquilos.

• En este momento empieza la relajación física y psíquica —que ya hemos aprendido a hacer— partiendo de la cabeza hasta llegar a la punta de los pies.

Ahora estamos tranquilos y nuestro cuerpo se encuentra perfectamente relajado.

• Nos prepararemos para tranquilizar nuestra mente y nuestras emociones, empezando a imaginar y contemplar con todo detalle una escena en la que la naturaleza es la soberana y que nos infunde una gran sensación de paz y tranquilidad.

• Ahora nos imaginaremos que tomamos parte en la escena que hemos elegido y en la cual nos encontramos completamente inmersos; observaremos los detalles; percibiremos la perfección de la naturaleza, los perfumes y los rumores: cada pequeña cosa representa para nosotros una fuente de maravilla; sentiremos que cada ansia, cada agitación y cada emoción se aplacan ante esta magnífica escena y nos sentiremos inmersos en una sensación de calma, serenidad y confianza. Sentiremos que nuestras emociones y nuestra mente se encuentran relajadas y tranquilas. En este estado de profunda relajación podremos advertir una sensación de paz y equilibrio interior que se expande, haciéndonos más amables y gentiles. Notaremos que un sentimiento de amor circula dentro de nosotros como un río caudaloso. El amor es la mayor fuerza que podemos expresar y debemos expandirla en nosotros; debemos amarnos a nosotros mismos y a los demás, permitiendo que esta capacidad de amar se manifieste plenamente.

Llegados a este punto, nuestra mente y nuestro espíritu se encuentran perfectamente relajados y en equilibrio. Disfrutemos de esta sensación de paz y armonía; ahora sabemos que, cada vez que nos apetezca, nuestro pequeño paraíso estará preparado para acog

  • Accueil Accueil
  • Univers Univers
  • Ebooks Ebooks
  • Livres audio Livres audio
  • Presse Presse
  • BD BD
  • Documents Documents