¡No, todavía no eres adolescente!. A los 8-12 años todavía son niños
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Description

Entre los ocho y los doce años se visten como adolescentes, hablan como adolescentes, contestan como adolescentes… ¡pero todavía no son adolescentes! Al impulsarlos desmedidamente hacia la edad adulta, se corre el riesgo de robarles valiosos años de infancia. Y nunca se recupera lo perdido… Este libro le ayudará a entender lo que resulta esencial para su hijo en esta etapa de su desarrollo.; - ¿Por qué son tan precoces hoy en día en su comportamiento?; - ¿Cuáles son los riesgos?; - ¿Por qué tenemos tendencia a animarlos?; - ¿Cómo ayudar a nuestros hijos a resistir ante la seducción de la publicidad?; - ¿Qué necesitan a esta edad?; - ¿Qué se les puede permitir?

Sujets

Informations

Publié par
Date de parution 17 novembre 2017
Nombre de lectures 0
EAN13 9781683255338
Langue Español

Informations légales : prix de location à la page 0,0272€. Cette information est donnée uniquement à titre indicatif conformément à la législation en vigueur.

Exrait

Béatrice Copper-Royer
Guillemette de la Borie




¡NO, TODAVÍA NO ERES
ADOLESCENTE!
A los 8-12 años todavía son niños






EDITORIAL DE VECCHI
A pesar de haber puesto el máximo cuidado en la redacción de esta obra, el autor o el editor no pueden en modo alguno responsabilizarse por las informaciones (fórmulas, recetas, técnicas, etc.) vertidas en el texto. Se aconseja, en el caso de problemas específicos —a menudo únicos— de cada lector en particular, que se consulte con una persona cualificada para obtener las informaciones más completas, más exactas y lo más actualizadas posible. EDITORIAL DE VECCHI, S. A. U.
Colección dirigida por Bernadette Costa-Prades.
«Nosotros sabemos que no somos mayores,
son los adultos los que no lo saben.»
Lola (10 años)
Diseño gráfico de la cubierta de Bruno Douin.
Traducción de Ariadna Martín Sirarols.
Ilustración de la cubierta de Jesús Gracia Sánchez.
Título original: Non, tu n’es pas encore ado!
© Editorial De Vecchi, S. A. 2017
© Éditions Albin Michel, S. A. - París 2004
© [2017] Confidential Concepts International Ltd., Ireland
Subsidiary company of Confidential Concepts Inc, USA
ISBN: 978-1-68325-533-8
El Código Penal vigente dispone: «Será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años o de multa de seis a veinticuatro meses quien, con ánimo de lucro y en perjuicio de tercero, reproduzca, plagie, distribuya o comunique públicamente, en todo o en parte, una obra literaria, artística o científica, o su transformación, interpretación o ejecución artística fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada a través de cualquier medio, sin la autorización de los titulares de los correspondientes derechos de propiedad intelectual o de sus cesionarios. La misma pena se impondrá a quien intencionadamente importe, exporte o almacene ejemplares de dichas obras o producciones o ejecuciones sin la referida autorización». (Artículo 270)
Índice
Introducción
Capítulo 1 Los retos de la segunda infancia
■   Un desarrollo por etapas
■   La indispensable fase de latencia
■   Tiempo de juego
■   El aprendizaje de la autonomía
■   Una libertad progresiva
■   La autoestima
■   El tiempo de los amigos
■   El descubrimiento del mundo
■   La confianza en los adultos
Lo esencial
Capítulo 2 ¡No, su educación no ha terminado!
■   Padres anticuados
■   Un mu ndo que cambia
■   La experiencia humana sigue siendo válida y útil
■   El difícil «oficio» de padres
■   Los padres nunca están solos
■   Los hijos no son los valedores de sus padres
■   El deber de estar pasados de moda
Lo esencial
Capítulo 3 Practique la resistencia
■   La autoridad tranquiliza y permite la confianza
■   Los límites crean el deseo, abren horizontes
■   El arte de decir no
■   Los beneficio s de los conflictos
■   ¡No a la dictadura de los medios de comunicación!
Lo esencial
Capítulo 4 El deber de asistencia y protección
■   Los niños no son responsables de sí mismos
■   La sexualidad de los niños es distinta de la de los adultos
■   Los niños tienen que estar protegidos de la pornografía
■   La lucha contra la violencia
■   Los problemas de los padres no conciernen a los niños
■   A cada cual sus propias dificultades
■   La q ueja perpetua
■   La disminución del rendimiento escolar
■   El robo, las mentiras y la fabulación
Lo esencial
Capítulo 5 ¡S top a la competición!
■   El culto de la eficiencia
■   El culto a la delgadez
■   El exceso de actividades
■   Aprender a vivir en sociedad
■   Aprender a respetarse, a tolerar y a ser solidarios
■   Romper el molde único
■   ¿Precocidad o competencia exacerbada?
■   ¿Precocidad o automatismos bien adquiridos?
Lo esencial
Capítulo 6 Llegan los nuevos consumidores
■   Un mercado emergente
■   Un poder de adquisición en alza
■   No es una razón para bajar la guardia
■   Hablar del dinero y de realidades
■   No dejarse esclavizar
■   Acompañarlos en su elección
Lo esencial
Capítulo 7 Regale verdaderos obsequios
■   Las oportunidades de la «edad de oro»
■   La independencia de la mente se forja en familia
■   ¡Juguemos más, todavía más!
■   En busca de nuevos horizontes
■   Construir amistades sólidas
■   Hablar de la sexualidad
■   Darles tiempo
Lo esencial
Conclusión
Bib liografía
Introducción
Quizá algún día, un sábado cualquiera, nos hayamos cruzado en una tienda «de tendencias modernas» con una niña de unos diez años. Ataviada con un moderno top, que descubre su ombligo, y enfundada en unos ceñidos vaqueros sobre sus altos tacones, elige seriamente su maquillaje entre un montón de frasquitos: ¿polvos dorados, esmalte de uñas o sombra de ojos malva? O quizá hayamos visto a ese chiquillo de nueve o diez años, buceando entre las estanterías de una gran superficie. Vestido como un vendedor y hablando su misma jerga de experto y con un alto poder adquisitivo, abandonará la tienda con el juego estrella del momento, que lleva la etiqueta «A partir de catorce años».
Es una generación de niñas-mujer o miniadultos que se imponen e imponen en su entorno y que fascinan por su desenvoltura y su desparpajo, que a menudo descolocan a los adultos. Los primeros en sufrir este fenómeno fueron los norteamericanos. Con su tendencia a las abreviaciones que los caracteriza, los bautizaron con el nombre un poco bárbaro de KGOY ( kids getting older younger , los niños envejecen más jóvenes). Parece que asistamos a un desplazamiento de las franjas de edad tradicionales, con la novedad de que la infancia terminaría antes y la adolescencia empezaría antes...
Es difícil determinar y clasificar esta frontera tan borrosa entre la infancia y la adolescencia en una categoría definida. También se habla de tweenagers , entre dos edades.
El proceso también ha llegado a España. Los psicólogos infantiles, especialistas en adolescentes, han observado que, en poco más de veinte años, los comportamientos de los niños parecen haberse desplazado y avanzado dos o tres años.
Michel Fize, sociólogo, ha realizado el seguimiento de un grupo de niños desde sexto de primaria hasta cuarto de ESO para determinar las etapas del paso de la infancia a la adolescencia. Afirma que esta etapa es, ante todo, cultural y precede a la pubertad fisiológica.
La adolescencia no procedería, pues, «del interior» del cuerpo y la cabeza, sino de multitud de informaciones, imágenes y presiones que perciben nuestros hijos, y que les impulsan más deprisa hacia delante.
Estos jóvenes tweenagers tienen entre ocho y doce años; algunos están acabando la escuela primaria y otros han empezado la secundaria. No han iniciado la etapa de la pubertad, o lo han hecho recientemente, y apenas miden metro y medio. Pero tienen el aspecto de un joven adulto, hablan con un lenguaje que han oído en televisión y han perfeccionado en las clases del recreo, a golpe de argot y expresiones a veces muy crudas, dando a entender que saben mucho de las cosas de la vida. Manejan con habilidad el ratón del ordenador, los teléfonos móviles y exigen que se organice un «fiestorro» para celebrar su noveno aniversario. En definitiva, aunque tienen un cuerpo y una personalidad infantiles, en algunos momentos se comportan exactamente como adolescentes.
En un mundo que cambia tan rápidamente no es nada sorprendente que nuestros hijos se vean envueltos en la vorágine. No sirve de nada lamentarse ni intentar encerrarlos en una torre de marfil para protegerlos.
En cambio, en todas las épocas, cualquier educador tiene el derecho y el deber de distinguir lo que le parece beneficioso para el desarrollo de los niños y debe oponerse, en cambio, a todo lo que pueda hacerle daño o representarle un obstáculo...
Debemos preguntarnos seriamente si esta infancia acortada desvirtúa la evolución de los niños que tenemos a nuestro cargo y si los estamos privando de un tiempo valioso para que vivan plenamente las etapas de la vida, que les ayudarán a superar la edad adulta con las mejores oportunidades para ser felices.
Se dibuja cada vez con mayor claridad un desequilibrio entre estos jóvenes que han crecido demasiado rápido, sin ningún tipo de límite. Como si el tempo de la sociedad en la que crecen los llevara a crecer a «marchas forzadas», desfasados respecto al ritmo de su desarrollo físico y psíquico. Desde principios del siglo XX , gracias a unas mejores condiciones de vida y al retroceso de las enfermedades, la edad del principio de la pubertad se ha ido rebajando con regularidad y ha pasado de los cato

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